Los vecinos que llenan de color y alegría Urretxu y Zumarraga

Los vecinos premiados por embellecer Urretxu y Zumarraga con flores.

Los ayuntamientos de las dos localidades entregaron ayer los premios florales

Asier Zaldua - Sábado, 14 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

urretxu - Las flores son el símbolo de la belleza y la alegría y no es de extrañar: tienen colores vivos, huelen bien, son necesarias para la pervivencia del planeta... Los ayuntamientos de Urretxu y Zumarraga, con buen criterio, premian todos los años a los vecinos que embellecen los dos pueblos con flores. La entrega de premios del certamen de este año fue ayer, en el ayuntamiento de Urretxu.

El jurado lo han compuesto los técnicos de las empresas que se dedican a las labores de jardinería en Urretxu y Zumarraga. Se entregaron 16 premios: seis a vecinos que viven fuera del casco urbano y diez entre los que residen en el casco urbano.

Las urretxuarras premiados son Antxoni Pildain (Donardegietxeberria baserria), Gabina Garmendia (diseminados, 10), Puri Urrate (Zabaleta baserria), María Pilar García de Albeniz (Barrenkale, 17-5º-D), Rosa Mari Lizarralde (Ipeñarrieta, 24-3º-B), Loli Salaberria (Ipeñarrieta, 2-7º-A), Mila Etxaniz (Kalerrota, 18-1º-izquierda) y Miren Labarza (Labeaga, 72-3º-B).

Los ocho zumarragarras premiados son los siguientes: María Jesús Laka (Salsamendi baserria), Lourdes Etxaniz y Fermín Goenaga (Landaburu baserria), María José Zubillaga (Oraagoikoa baserria), Rosarito Mendizabal (Soraluze, 10-2º), Asún Márquez (Ipar Haizea, 65), Mercedes Merino y Luis Ibeas (Elgarrestamendi, 4-2º-B), María Victoria Aranguren (Izazpi, 14-1º-D) y Josefa Loinaz (Etxeberri, 7-1º-izquierda).

En el acto tomó parte un miembro del jurado: Joseba Segurola, de la empresa Elai. Manifestó que han tenido en cuenta el estado de las flores y la dificultad de la variedad plantada. Añadió que no ha resultado un trabajo fácil. “Urretxu y Zumarraga son un referente en esta materia. Los vecinos plantan más flores que en los pueblos de alrededor y eso ha dificultado nuestro trabajo: hay muchas flores y el nivel es muy alto”.

Los premiados recibieron una planta de interior, 50 euros y un diploma. Segurola les recomendó colocar los centros cerca de una ventana, pero sin que el sol les dé directamente. Recordó, además, que el cuidado de cada planta debe adaptarse al entorno en el que está situada.

Entre los premiados estaba el matrimonio formado por Mercedes Merino y Luis Ibeas. Acudieron acompañados por su hija Mertxe y por la cuidadora de Mercedes, María Eugenia del Pozo.

Merino e Ibeas provienen de un pueblo rural de Burgos y les encanta trabajar la tierra, ya esté en una maceta o en una huerta.

Él tiene una huerta en Kalebarren y a sus 85 años baja todos los días desde la parte alta del pueblo para prestar la atención que merecen a sus lechugas, acelgas, puerros y vainas. En lo que respecta a las flores, tienen sobre todo geranios. A ella le gustan también las rosas.

Tiene alzhéimer, pero sigue cuidando de sus flores. “Suele vigilar a los pájaros para que no se coman nada. En cuanto aparecen, los espanta. Ha sido un invierno muy duro y los pájaros han intentado comerse hasta el perejil”, comentó su hija.

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