Colaboración

Ley de FP: citius, altius, fortius

Por Julen Elgeta Guenetxea - Sábado, 14 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

el jueves 28 de junio de 2018 se aprobó en el Parlamento Vasco la primera ley de Formación Profesional de Euskadi. Una ley que va a permitir a la Formación Profesional avanzar más rápido, subir más alto y ser más fuerte.

Una estructura que ha sido estirada, moldeada y adaptada una y otra vez a las nuevas variables que han ido surgiendo en la sociedad y, además, con un brillante resultado pero que agotada quizás, necesitaba ser definitivamente estacionada y sustituida por un nuevo concepto arquitectónico.

A partir de ahora, en lugar de dedicar una buena dosis de esfuerzo en tratar de ver cómo esquivar o sortear ciertos obstáculos legales que aparecían sobre todo en los caminos poco explorados, se deberá pensar, y a ser posible, de forma creativa, en planificar, diseñar, desarrollar y ajustar planteamientos y acciones novedosas, y diferentes pero imprescindibles. Esto nos permitirá actuar más rápido y adecuar el paso de la FP al ritmo de los cambios, al ritmo de la vida.

Es necesario que todos y todas nos pongamos manos a la obra cuanto antes, superemos referencias pasadas y asumamos el nuevo esquema que nos abre esta ley de FP.

En este sentido, por ejemplo, como es conocido, para desplegar la Estrategia Basque Industry 4.0, Euskadi se ha dotado de un espacio de colaboración público-privado, con presencia de diferentes agentes que están diseñando, desarrollando e implantando conjuntamente actuaciones que contribuyen a la transformación del tejido industrial vasco 4.0. Pues bien, esta ley también permitirá que en los centros de FP se innove, se investigue, se chequee, se prototipe y se interactúe con las pymes, colaborando, de esta forma, en que la ola de la Estrategia Basque Industry 4.0 alcance más fuerte al tejido industrial que conforman las pymes.

El carácter transversal, aglutinador y catalizador de la Formación Profesional será más fuerte hacia departamentos como Desarrollo Económico, Empleo y Salud. Esta ley es una ley de gobierno, de país, de sociedad, porque va convertir a los centros de FP en la cadena de transmisión de buena parte del despliegue de las estrategias de empleo, de desarrollo económico, de salud, de educación…

En definitiva, es una ley que configura la realidad de la FP desde un prisma de colaboración, en la que emerge la figura del centro de FP especializado en el marco combinado de formación, innovación y emprendizaje, superando y desterrando otro tipo de consideraciones como la naturaleza de las titularidades de los centros y convirtiendo a Euskadi en una región europea singular en el modo de concebir la cooperación como única fórmula para un avance rápido de la Formación Profesional y del desarrollo social y económico.

Una ley de FP que contempla la internacionalización, la euskaldunización progresiva, el formato dual, la especialización, la innovación aplicada, el emprendizaje, la arquitectura y los modelos de gestión de los centros, las metodologías de aprendizaje, los servicios a las empresas… y otros aspectos que brotarán en el camino y que serán rápidamente agregados al sistema. Los jóvenes, las empresas y la sociedad necesitaban de una ley de FP a la altura de un presente tan complejo y exigente y a la altura de un futuro aún más indefinido y retador, una ley dinámica, que no frene, que no constriña, que permita avanzar al ritmo de la vida, que se alimente de las nuevas demandas que irán surgiendo para estar permanentemente actualizada y al servicio del país.

Más rápido, más alto, más fuerte.