Cartas a la Dirección

Setién y la problemática social

Manu Aramburu - Sábado, 14 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

no es intención de esta carta ni ponderar ni depauperar la figura de monseñor Setién, recientemente fallecido, en lo que respecta a sus convicciones políticas y su influencia en la sociedad guipuzcoana.

Ya hemos escuchado a día de la fecha desde indisimulados panegíricos, “un gigante”, hasta el carroñerismo exento de todo criterio lógico: “Setién demostró que se puede ser obispo sin creer en Dios”. ¡Qué pena Borja, qué pena!

Mi intención es reflejar de una forma sucinta la labor social que desarrolló en los años ochenta, cuando la juventud guipuzcoana se desangraba por mor de la droga, especialmente la heroína, cercenando multitud de proyectos de vida ante la mirada atónita, atribulada y desconcertada de sus familiares y amigos.

Pues bien, en aquellos momentos de absoluta tristeza e impotencia, Setién, en unión con Iñaki Aldabalde, contactó con el Ceis, Centro Italiano de Solidaridad, y puso en marcha en Gipuzkoa Proyecto Hombre-Fundación Izan que, con el paso de los tiempos, se expandió por toda España.

En la actualidad el proyecto y la fundación prestan su apoyo en diferentes localidades de Gipuzkoa. Acogen, atienden y rehabilitan a cantidad de mujeres y hombres víctimas de todo tipo de adicciones. Eskerrik asko, monseñor. Eskerrik asko, Iñaki Aldabalde.