Una travesía llena de reveses con más de un centenar de despidos

La quiebra de la cooperativa Fagor Electrodomésticos inició en 2013 un largo proceso para intentar reflotar el negocio

Sábado, 14 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - La noticia de la quiebra de la cooperativa Fagor Electrodomésticos a finales de 2013 supuso un duro revés para los casi dos millares de vascos que trabajaban en sus plantas, para la zona de Arrasate donde estaba asentada su sede principal, y para el movimiento cooperativo de gran peso en la economía guipuzcoana.

Este fracaso inició a su vez un largo proceso para intentar reflotar el negocio en el que, en una pugna entre dos compañías, fue CNA Group quien finalmente adquirió Fagor Electrodomésticos, Edesa Industrial y Geyser Gastech para comenzar, a finales de 2014, con la producción.

Las estimaciones iniciales pronto se vieron truncadas. En un principio, aunque los resultados anuales de 2015 y 2016 se situaban muy por debajo de lo previsto, CNA Group transmitía su confianza en un pronto despegue.

Estas declaraciones cambiaron de tono después, cuando el grupo catalán se rindió a la evidencia y admitió haber sobrevalorado la capacidad del negocio de los electrodomésticos, con una fuerte competencia exterior a precios sensiblemente inferiores, y las consiguientes dificultades para mantener Fagor CNA y sus filiales como hasta ese momento.

Llegaron entonces los primeros despidos, que correspondieron a altos directivos de la firma guipuzcoana junto con cargos intermedios. Fue el primer aviso de lo que llegaría después, con la presentación de un ERE de suspensión temporal en octubre de 2016, que la dirección atribuyó a un ajuste en la producción.

No transcurrió un mes cuando CNA Group comunicó al comité de empresa su intención de despedir a una cuarentena de empleados para ahorrar en gastos y poder mantener la producción. Este movimiento disparó todas las alarmas entre los representantes sindicales, que iniciaron una serie de movilizaciones para denunciar la, en su opinión, “deriva de la empresa”.

Pronto sus críticas encontraron confirmación cuando, en julio del año pasado, CNA Group presentó un preconcurso de acreedores para intentar refinanciar su deuda de alrededor de 100 millones de euros. Dos semanas después presentaba un plan de viabilidad que reducía la plantilla de 350 trabajadores a una horquilla entre los 130 y los 160 empleados y el cierre de la emblemática planta de Garagartza, todo un símbolo para Arrasate.

Tras unas negociaciones infructuosas, la empresa entró finalmente en concurso de acreedores en noviembre de 2017, con lo que se inició el plazo legalmente establecido para encontrar inversores interesados en la firma.

La disposición mostrada por el grupo polaco Amica de adquirir Fagor por 27 millones de euros se vio frustrada ante la imposibilidad de utilizar esta marca, ya que su propietario, el Grupo Mondragon, llevó por la vía judicial este caso, aún pendiente de resolución. Finalmente, CNA Group será quien siga adelante con Edesa Industrial. - M.M.

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