Berlín, Roma y Viena acuerdan acabar con la inmigración ilegal

El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, a su llegada ayer a Innsbruck.

En una reunión de ministros de Justicia e Interior, Europa vuelve a enfriar la idea de la apertura de centros de migrantes en África

M. G. Zornoza / Aquí Europa - Viernes, 13 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Bruselas - El tripartido de Alemania, Italia y Austria acordó ayer aunar sus fuerzas para “dejar a cero” la inmigración irregular. La idea de reforzar su cooperación se produjo en el marco del Consejo informal que los ministros de Justicia e Interior celebraron en la ciudad austriaca de Innsbruck. Sobre la mesa estaba lograr una colaboración más profunda y abordar la reforma de Dublín, además de encontrar una solución para frenar la llegada de barcos de migrantes a las costas europeas.

Los tres países llegaron a dicha cita con sus propias circunstancias. Alemania con un Gobierno dividido sobre cómo abordar la situación, con la petición de los socios bávaros a la canciller Angela Merkel de más mano dura en el tema migratorio. Italia con el gobierno populista y xenófobo formado por la Liga y el Movimiento 5 Stelle, cuyo discurso antiinmigración les ha aupado al poder. Y Austria estrenó su Presidencia de turno abanderando el Consejo con el tema estrella del control férreo de las fronteras.

“Estamos de acuerdo en esta cuestión, el desorden ha prevalecido durante demasiado tiempo”, señaló el ministro italiano Matteo Salvini, de la ultra Liga Norte. Sus dos homólogos compartieron la misma línea. El alemán Horst Seehofer es el líder de la CSU bávara que lleva años chocando con Merkel por su política del Welcome Refugees. Por su parte, el austriaco Herbert Kickl pertenece a la extrema derecha de Partido de la Libertad (FPÖ).

“Las cosas son relativamente simples: los tres hemos acordado que queremos poner orden y enviar el mensaje claro de que en el futuro no deberá ser posible pisar suelo europeo si no se tiene derecho a protección”, señaló Kickl, según recogió la agencia Efe. En resumen: el objetivo es frenar los movimientos primarios, es decir evitar que las personas pisen el viejo continente. En caso de que lo hagan está sobre la mesa la idea de crear campos de refugiados en países terceros.

No obstante, Dimitris Avramopoulos, comisario de Migración, enfrió esta idea durante el mismo encuentro en la ciudad austriaca. “Para aquellos hambrientos por un deus ex machina (Dios de la máquina) siento defraudaros. Europa no eludirá sus responsabilidades ni impondrá nada dentro ni fuera”, señaló el comisario griego.

Solución cara al futuro El acuerdo a tres alcanzado ayer se enmarca en los pactos bilaterales que se han llevado a cabo durante el último mes como alternativa a la imposibilidad de encontrar una solución europea, a Veintiocho, que aborde el drama migratorio en el presente y también de cara a futuro.

Fernando Grande-Marlaska, ministro español del Interior, también acudió a Viena para este encuentro. El también juez se reunió ya en la jornada del miércoles con el comisario Avramopoulos y con el ministro francés como una primera toma de contacto antes de su primer consejo europeo.

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