Cartas a la Dirección

La huella de Setién

Joxeagus Arrieta - Jueves, 12 de Julio de 2018 - Actualizado a las 09:43h.

Fue un hombre consecuente y coherente. Pensador y pastor. No está mal mirar hacia atrás y descubrir las huellas que ha ido dejando en el camino, en estos 28 años de servicio episcopal a la Iglesia en Gipuzkoa. Un hombre de mente lúcida, ordenado en su exposición, igual algo monótono pero siempre valiente. No le importó ser criticado o no ser aceptado en determinados sectores. Fue un hombre libre. Y su libertad, así lo afirmaba una y otra vez, nacía del evangelio. Y levantó siempre las banderas que consideró que había que levantar. Le he considerado como un profeta de la paz y de la convivencia, un impulsor de una eclesiología más llana y más participativa. Su labor episcopal resultó una bocanada de aire fresco para nuestra Iglesia guipuzcoana. Su dimensión literaria ha sido prolífica. Intelectual y comprometido con la sociedad vasca y la guipuzcoana en particular. SusObras Completas constan de siete tomos. Hombre que empatizó con la cultura de su tiempo, hombre que visitó todas las parroquias y pueblos de Gipuzkoa, un hombre de Dios. Fue un obispo que acertó al marcar las líneas pastorales de la Iglesia en Gipuzkoa como sus reflexiones ético-sociales sobre el tema de la paz y la convivencia. Eskerrik asko, on Jose Maria. Goian bego!

Secciones