Semifinal

Croacia, a su primera final

Mandzukic celebra el gol que le dio la victoria a Croacia en la prórroga ante la desesperación de los jugadores ingleses

Mandzukic honra a la generación del 98 croata tras marcar en la prórroga (minuto 109) el tanto que deshizo la igualada a uno ante Inglaterra

Lucía Santiago - Jueves, 12 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Moscú - Mbappé o Modric. Pogba o Rakitic. Griezmann o Mandzukic. Moscú coronará este domingo como campeona del mundo a la selección de Francia o a la de Croacia, la única superviviente ayer en el estadio de Luzhniki de un pulso hercúleo con la escuadra de Inglaterra, a la que batió por 2-1.

Los pupilos de Zlatko Dalic vencieron con el físico deshecho, que no el orgullo ni el honor, después de remontar un tanto encajado en el minuto 5 y de forzar la prórroga por tercer encuentro consecutivo. Y es que, tras una fase de grupos primorosa, en la que doblegaron a Nigeria, Argentina e Islandia, los Vatreni alteraron su ruta. Su continuidad pasó a depender del funambulismo.

En dos tandas de penaltis culminadas por Ivan Rakitic, ante Dinamarca y Rusia, hilaron su progreso hasta semifinales.

La historia del conjunto ajedrezado pudo eternizar, ya así, al grupo capitaneado por Luka Modric, como en 1998 a Davor Suker, Robert Prosinecki y compañía;pero, coincidiendo con el vigésimo aniversario de aquel bronce, la Generación del 2018 mereció un lugar todavía más preeminente en la memoria del fútbol croata.

Los once elegidos por Dalic no pudieron oxigenar desde el arranque sus músculos a través del toque de Modric, porque los pross impusieron su vértigo, evitando que el pulso pasase por el medio, ahí donde el 10 madridista y Rakitic son normalmente los catalizadores del juego.

Modric cazó a Dele Alli en los compases iniciales. Una falta que habilitó a Kieran Trippier para un formidable golpeo que terminó en gol, en el minuto 5, lo que obstaculizó la hazaña. Harry Kane y Jesse Lingard pudieron castigar igualmente al combinado croata, excedido en la cautela en el primer parcial, pero el 0-1 se mantuvo hasta la pausa.

El conjunto ajedrezado contó apenas tres arrebatos de Ante Rebic. Ese fue todo el discurso ofensivo de un equipo que no halló al Modric brillante de otras ocasiones. Durante los 45 minutos iniciales estuvo dubitativo.

Se aguardaba que jugadores con el carácter de Rebic y Mandzukic y la jerarquía de Modric y Rakitic se mostrasen reaccionarios. Se sumó igualmente Perisic, con un disparo lejano que tumbó a Walker. En el siguiente ataque sí acertó el 4 al levantar el botín sobre la cabeza del 2. Batido también Pickford (1-1, min. 68) se reabrió el envite, la semifinal y el deseo de hacer historia.

Por la parte croata, por poder disputar su primera final mundialista. Por la parte inglesa, por reaparecer en la ronda definitiva tras haberlo hecho en 1966.

Ganó peso entonces la experiencia de los muchachos de Dalic, amenazantes con un potente golpeo de Perisic que negó la madera, solo tres minutos después de su gol.

Pero el partido llegó a una prórroga en la que Mandzukic condensó en sí toda la gloria en un mágico minuto 109. Tras un sutil cabeceo de Perisic encontró el balón donde quería: presto para fusilar con su zurda a Pickford en una acción que convierte a Croacia en finalista. Estrenará esta condición ante Francia con la convicción de poder tumbar también al vencedor de la edición de 1998. Esa en la que Croacia firmó la segunda página más relevante de su historia. La más importante es la que escribió ayer.

Secciones