La tasa de las fiestas de Baiona, en el aire

El alcalde de Baiona, Jean-René Etchegaray, y la edil de Iruñea Patricia Perales, durante las fiestas de la capital labortana en 2017.

Un tribunal administrativo de Pau estudia estos días el recurso contra la tasa de8 euros para los visitantes que aprobó el Ayuntamiento labortano para acceder alrecinto festivo durante los días fuertes de las fiestas, entre el 25 y el 29 de este mes.

Un reportaje de Jurdan Arretxe / Fotografía Iñaki Porto - Miércoles, 11 de Julio de 2018 - Actualizado a las 09:31h.

Un tribunal administrativo de Pau analiza desde ayer el recurso interpuesto contra la tasa de 8 euros que el Ayuntamiento de Baiona quiere cobrar por cada visitante que quiera acceder al recinto festivo durante sus fiestas, que este año se celebrarán entre el 25 y el 29 de julio.

Los festejos de la capital labortana, en la que viven unos 50.000 habitantes, atraen entre 850.000 y un millón de personas durante los cinco días en los que el Rey León echa a la multitud las llaves de la ciudad desde el balcón del Consistorio. Para el alcalde Jean-René Etchegaray, las fiestas han llegado a un nivel de gasto, cercano a 2,1 millones de euros (de los que 1,5 paga el Ayuntamiento), que les lleva a cobrar a los visitantes para así, explicó el alcalde, “hacer frente a los cada vez mayores costes de seguridad y garantizar la sostenibilidad de las propias fiestas”.

“No es lógico que el coste de las fiestas recaiga sobre los baionarras que acogen a cerca de un millón de visitantes durante cinco días”, defendió Etchegaray para aprobar una medida que en la propia capital labortana ha generado más de un debate entre peñas, asociaciones culturales y plataformas políticas como la opositora Bayonne Ville Ouverte, más proclives a mantener el “carácter popular y universal” de los festejos, nacidos en 1932 a imagen y semejanza de los sanfermines pamploneses.

En los últimos dos años, marcados por la alerta antiterrorista posterior a los atentados de Charlie Hebdo y Bataclan en 2015, la partida de seguridad ha crecido según fuentes municipales en cerca de medio millón de euros, lo que ha llevado al equipo de gobierno a proponer nuevas vías de ingresos.

La tasa para acceder al perímetro festivo –que tendrá diez puntos de entrada– se fijó en ocho euros para los tres días principales: entre el viernes al mediodía y el domingo. Los vecinos de la capital, que ya sufragan las fiestas con sus impuestos, y los menores de 14 años quedan exentos de este pago.

¿SEGURIDAD O FIESTAS PARA RICOS?Esta decisión municipal ha motivado el recurso de tres vecinos, entre los que se encuentran el joven socialista Joé Mendes, cuya iniciativa no ha contado con el respaldo ni la crítica de la formación, y otras dos personas de Biarritz y Mugerre.

“No quiero que llegue el día en el que por el pretexto de la seguridad solo los ricos puedan ir a las fiestas”, declaró a Mediabask al presentar en Pau un recurso de casi 40 páginas que, si tiene éxito, promete llevar hasta el Consejo de Estado.

De momento, la encargada de dilucidar la legalidad de la medida es la jueza Karine Buteri, cuya primera resolución se espera en cuestión de días, habida cuenta de que las fiestas de la capital labortana se celebran este año entre el 25 y el 29 de este mes. Tras esta primera decisión provisional, tocará el fondo del asunto, que según la acusación afecta a materias como la libertad de movimientos o perjuicios a comerciantes, un fallo que se puede demorar hasta año y medio.

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