“Masterchef’ ha hecho visibles a las chefs”

Marta Verona, tras ganar la sexta edición, está ansiosa por estudiar en el Basque Culinary Center de Donostia

Miércoles, 11 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

madrid - Marta Verona, la joven madrileña que el lunes por la noche se convirtió en ganadora de Masterchef 6, confiesa ilusionada que aún “no se cree” ni el triunfo ni que vaya a estudiar en el Basque Culinary Center de Donostia, gracias a este programa que ha sido “muy importante” para la visibilización de las mujeres chefs, explica.

La sexta edición del reality culinario de La 1 de TVE llegaba a su final ante una audiencia de tres millones de espectadores con tres mujeres finalistas, y con Verona (Madrid, 1995) como vencedora de este concurso que, con ella, compone un palmarés paritario atendiendo a todas las ediciones realizadas, ya que hasta la fecha, lo han ganado tres mujeres y tres hombres.

“Muchas veces vemos muchos chefs chicos, pero mujeres cuesta más verlas. Me parece que Masterchef, con tres finalistas femeninas, ha sido muy importante para la visibilización de las chefs mujeres”, asegura Verona a pocas horas de haberse coronado como la mejor concursante de la última edición.

La joven nutricionista, aunque cometió algún fallo en la técnica y tuvo problemas con la semántica de los platos, fue fiel a sus principios gastronómicos y optó por un menú mediterráneo para enfrentarse en la final a su compañera y amiga, la cubana Ketty, que había pasado al último duelo del concurso tras dejar en tercer puesto a la aspirante rusa Oxana y en el cuarto al valenciano Toni. Ketty, de 28 años, se llevará como recompensa un curso especializado en repostería, también en la institución donostiarra.

“Me parece que la dieta mediterránea es un dieta muy, muy variada, que tiene alimentos muy ricos a los que les puedes sacar muchísimo provecho. Estudio nutrición porque me encanta la dieta mediterránea”, comenta la chef que ha vivido “dos” finales. No cabe duda de que esta experiencia televisiva va a servir como trampolín en su carrera profesional.

El día que se grabó el último programa de Masterchef fue una final en la que “predominaron los nervios, pero muy bonita”, y ayer (por el lunes), ya con la televisión de por medio, pudo analizar sus movimientos en la cocina.

Como una deportista que analiza su última actuación sobre la cancha, la chef explicaba ayer su actuación en los fogones. “Me vi muy ágil y confiada desde casa, me sorprendí a mí misma”, asegura Verona, y añade que se dio cuenta de que “podía” ganar el concurso en la semifinal, cuando el maestro chocolatero Frédéric Bau fue al programa y ella fue capaz de terminar un postre que tenía quince elaboraciones.

El lunes, sin embargo, no apostó por el chocolate para el postre de su menú a pesar de haber dejado claro su dominio para manipularlo, sino que lo hizo por unos macaron de frambuesa rellenos de mousse que ejecutó a la “perfección”, según valoraba el jurado especial de la prueba, nada menos que Mauro Colagreco, chef del tercer mejor restaurante del mundo, Mirazur. Quien no pudo asistir en per-sona al desenlace final fue la presentadora habitual de este espacio televisivo, Eva González, de baja por maternidad durante la grabación.

De primero, lucía la técnica aprendida con un “gazpacho” con esferas de tomate, pepino osmotizado y aire de pimiento, y seguía con una caldereta de salmonete y langosta con galleta dbe coral de tomate y sal de escamas, todo ello con un público muy especial: sus padres, su novio y sus excompañeros que curioseaban desde el “balcón”, y su contrincante Ketty cocinando a su lado en el plató de Masterchef.

“Estaba muy feliz y creo que las dos, aunque estábamos de espaldas, nos transmitimos mucha calma, porque las dos estábamos tranquilas y sabíamos que ganara quien ganara, iba a ser un día feliz”, asegura Verona.

Rodeada de sus seres queridos - “nunca he visto a mis padres tan orgullosos de mí”, apostilla- la joven madrileña se alzaba con el premio de 100.000 euros, que va a “guardar” para invertirlo en el futuro en su catering, y con la publicación de su propio libro de recetas.

Y además, Verona podrá cumplir un sueño con el máster en cocina, técnica, producto y creatividad del Basque Culinary Center de Donostia con el que se completa el premio, ya que a los 18 años quería estudiar allí, aunque desistió por el alto coste que supondría para su familia.

“La verdad es que todavía no me lo creo. Creo que seré consciente de lo que he conseguido el día que me monte en el coche, suba a San Sebastián y, por fin, pise el Basque Culinary Center para iniciar las clases, reconoce la joven que actualmente reside en la localidad de San Lorenzo del Escorial. Comenzará sus estudios en la prestigiosa escuela vasca el 1 de octubre, pero todavía “hay muchas cosas que hacer y practicar mucha cocina hasta llegar ahí”. Lo que está claro es que Marta Verona está dispuesta a subirse a este tren y sacar rendimiento a su paso por la televisión: “Masterchef me acaba de regalar una vida nueva y la voy a aprovechar”. - Efe