Los equipos de buzos logran rescatar a otros cuatro niños del interior de la cueva

Miembros de los equipos de rescate se aprestan a preparar las bombonas de oxígeno que ayudarán a los cuatro menores que faltan.

Los ocho menores se encuentran en buen estado de salud y las autoridades esperan sacar hoy al resto y al monitor

Noel Caballero - Martes, 10 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Mae Sai - Los equipos de buzos sacaron ayer otros cuatro niños, el mismo número que ayer, de la cueva del norte de Tailandia donde continúan atrapadas cuatro menores y su tutor desde el 23 de junio. Narongsak Ossottanakorn, portavoz de los efectivos de rescate, confirmó que los ocho están ingresados con buenas condiciones de salud en el hospital de Chiang Rai. Las operaciones de rescate quedaron interrumpidas tras nueve horas para descansar y preparar la tercera misión, que podría iniciarse mañana, con el objetivo de sacar al resto.

“Algunos de los trabajadores necesitan descansar, mientras otros se encargarán de preparar la siguiente jornada”, indicó Narongsak. Al igual que el domingo, los rescatados ayer salieron de manera escalonada;el primer abandonó la gruta cerca de las 11.45 hora de Euskadi) y el último salió sobre las 14.00 horas).

Tras la evacuación, fueron llevados en helicóptero al centro sanitario donde se encuentran internados los cuatro compañeros rescatados la víspera. El contingente internacional de rescatistas empezó las nuevas operaciones a primera hora de la mañana, después de un parón de 14 horas para preparar los tanques de aire comprimido y evaluar la situación con los datos recabados en la incursión del domingo.

Los buzos, junto a las personas atrapadas a unos cuatro kilómetros de la entrada, tienen que superar un laberinto de galerías parcialmente inundadas y con desniveles y visibilidad nula. Los chavales, muchos de los cuales no saben nadar, comenzaron a tomar sus primeras lecciones a comienzos de mes. Cada uno de ellos va acompañado de dos profesionales, uno delante y otro detrás, que llevan la bombona de aire que le permite respirar. El grupo sigue una guía tendida, pero una parte importante del trayecto es bajo el agua, y se toman un descanso en el campamento B, situado a unos 2,5 kilómetros de la entrada.

Sin contacto con los familiares Los chicos rescatados el domingo aún no han podido tener contacto directo con sus familiares, quienes han tenido que verlos a través de un cristal para prevenir que les pudieran contagiar alguna enfermedad debido al débil sistema inmunológico de los chavales, según Narongsak.

Los compañeros de escuela de los atrapados les mandaron ánimos ayer, durante un acto con los medios, y expresaron su deseo de poder jugar un partido de fútbol pronto, cuando sean rescatados.

Pansaa, de 16 años, le pidió a su amigo Night que se de “prisa” para abandonar la cueva, ya que tienen “muchas cosas que hacer juntos”. “¡Te necesitamos!”, dijo. El director del colegio, Keenet Pontsuwan, pidió por su parte evitar culpar al entrenador de fútbol de los menores, quien fue quien les llevó de excursión a la cueva.

Narongsak insistió en alertar del problema que suponen las lluvias, pero dijo que un equipo de militares se encuentra en el monte con la tarea de bloquear la entrada de agua hacia los túneles subterráneos.

Los trece atrapados se internaron en las galerías el sábado 23 de junio tras un entrenamiento de fútbol cuando una súbita tormenta comenzó a inundar la cavidad y les cortó la salida. Fueron encontrados tras nueve días de intensa búsqueda en la que participaron más de 1.300 personas. “Este incidente debe servir de ejemplo a los niños sobre la importancia de la seguridad”, zanjó el portavoz tailandés.

El primer ministro de Tailandia, Prayut Chan-ocha, visitó ayer el área, habló con los responsables de las operaciones y por la noche visitó a los niños hospitalizados.

Jugar un partido. Los compañeros de colegio de los doce chicos miembros del equipo de fútbol que quedaron atrapados en la cueva dijeron ayer que les esperan para jugar un partido. Los escolares tailandeses mandaron ánimos a sus amigos y expresaron su convencimiento de que todos saldrán pronto . “Supongo que todo será como antes, con normalidad. Iremos a comer barbacoa y jugar al fútbol (...) estoy contento de que cuatro ya estén fuera, pero estoy seguro de que todos saldrán después”, dijo Waranchit, de 13 años.

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