Santamaría acepta con reparos el debate cara a cara con Casado

La exvicepresidenta quiere eludir la confrontación de ideas e insiste en una lista de integración

Humberto Unzueta - Lunes, 9 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Donostia - La oferta de Pablo Casado lanzada ayer a través de un medio de comunicación era un dardo envenenado para Soraya Sáenz de Santamaría. Negarse a un debate cara a cara con el otro aspirante a la sucesión de Mariano Rajoy al frente del PP sería interpretado como un gesto de desconfianza en sus propias fuerzas y un desaire a la militancia. Así que la exvicepresidenta del Gobierno español no tuvo más remedio que aceptar de inmediato el envite si quiere mantener intactas las opciones de cara al congreso de los días 20 y 21 de este mes.

Santamaría ya puso reparos a un debate en la primera vuelta. En aquella ocasión tampoco su a priori máxima rival María Dolores de Cospedal quería un debate que le obligará a definir las ideas de su candidatura. La oposición de las dos popes del partido conservador y el hecho de que eran seis los candidatos presentados llevaron a la comisión organizadora del congreso a dejar en suspenso el debate.

Una vez superado el corte de las primarias, Casado no ha tardado en sacar este as de la manga para tratar de llevar a Santamaría al debate y a la confrontación ideológica y al mismo tiempo aumentar el foco mediático y televisivo sobre su candidatura.

De partida Santamaría sale con la ventaja que le han otorgado las urnas de la militancia y basa toda su estrategía en presentarse como la primera mujer que presidirá el partido y el Gobierno español y la líder del partido más adecuada para vencer a Pedro Sánchez. Una estrategia diferente a la de Casado que necesita voltear los resultados y convencer a los compromisarios de que la suya es la mejor apuesta para liderar el partido. A su juicio, es “importante que se produzca un debate de ideas, en el que cada candidato ofrezca un programa en el que se definan sus prioridades y su proyecto de partido, de país, y las reformas necesarias”.

A la espera de que hoy mismo el presidente de la comisión organizadora del congreso, Luis de Grandes, ofrezca oficialmente a los dos aspirantes un debate organizado por el PP, en su sede de Génova y con acceso abierto a todos los medios de comunicación, parece inexorable que Casado y Santamaría se enfrentarán en un cara a cara.

Las pegas de la exvicepresidenta son, según señaló ayer en un acto en Madrid, que los debates son para “confrontaciones ideológicas con tus adversarios” y sigue manteniendo la idea de compartir la dirección del partido con Casado, al que le ofrece la secretaría general. Considera que no es tiempo de abrir brechas en el partido sino de abrir un diálogo para el acuerdo. “Entre la división y el acuerdo, yo soy del acuerdo”, señaló, aunque a renglón seguido apostilló que para ella “no es ningún problema” participar en un debate.

Casado ya ha empezado con el debate de ideas que pretende visualizar en el cara a cara, empezando por la crítica a la gestión de Santamaría en la crisis de Catalunya. La candidata insiste en que esta es la fase de “la integración y la unidad del partido” y elude el cuerpo a cuerpo: “Nunca voy a criticar a ningún compañero”.