tenis

Nadal, con Del Potro a la espera

el manacorí puede medirse con el argentino en cuartos si ambos ganan sus partidos de hoy

Miguel Luengo - Lunes, 9 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

londres - Rafael Nadal cedió el pasado año en octavos de final cuando mejor se encontraba para luchar por su tercer Wimbledon. Este año vuelve a la segunda semana de este Grand Slam en una situación similar, y sin tener enfrente ahora a un temible sacador como el luxemburgués Gilles Muller, su verdugo en 2017.

En aquel encuentro, ganado por Muller por 6-3, 6-4, 3-6, 4-6 y 15-13, Nadal conectó 23 saques directos, siete menos que Gilles, e incluso ganó más puntos que su adversario, 198 por 191. Pero no le sirvió. El de Manacor vio entonces truncado su momento, cuando se encontraba en forma y con ilusiones reales.

En esta edición, el checo Jiri Vesely -al que se enfrenta hoy- no parece de entrada, salvo sorpresa, un rival capaz de inquietar al ganador de 17 títulos individuales del Grand Slam, que mira de reojo lo que sucede un escalón superior, donde navega un temible Juan Martín del Potro, con quien puede cruzarse en cuartos de final.

El revés de Delpo, cortado, raso, peinando la hierba, al que se ha tenido que adaptar el de Tandil tras las cuatro operaciones de muñeca que sufrió y que combina con uno plano excelente a dos manos, hace estragos este año en Wimbledon. “Es una de las cosas buenas, después de tanta operación”, dijo Del Potro sonriendo y sobre todo, sabiendo que está en los octavos de final sin ceder un set en tres partidos, como Nadal y Roger Federer, quien abre hoy los octavos midiéndose en la central a Adrian Mannarino.

Para ese duelo Nadal-Del Potro, ambos deben ganar sus duelos de octavos. El manacorí a Vesely, al que ha derrotado en la única ocasión en la que se han visto las caras, en 2015 en Hamburgo (Alemania) sobre tierra batida Del Potro debe hacer lo propio con Gilles Simon, uno de los dos franceses en octavos (Gael Monfils) en esta ronda. “Gilles es un rival que puede estar corriendo y corriendo, y fallar muy poco”, dijo el argentino, sabedor de que tiene un duro compromiso.