La familia Picapiedra de Urretxu

La verdadera familia Picapiedra reside en Urretxu. El matrimonio formado por Javier Aguado y Marijose Lizarralde se dedica a la compraventa de minerales y fósiles y la transformación de piedras en artículos de decoración y bisutería.

Un reportaje de Asier Zaldua - Domingo, 8 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Los Picapiedra no son dignos de llevar ese apellido, pues pocas piedras pican. Ella, Vilma, es ama de casa y él, Pedro, está empleado en una cantera, pero en cuanto puede se escaquea del trabajo para irse de juerga con su amigo Pablo. La familia Aguado-Lizarralde de Urretxu, en cambio, sí es digna de apellidarse Picapiedra. Javier y Marijose se dedican a la compraventa de minerales y fósiles y la transformación de minerales en artículos de bisutería, joyería y decoración. Además, impulsaron la creación del museo Urrelur de Urretxu y han visitado minas de todo el mundo. Han picado muchas más piedras que Pedro y compañía.

Todo comenzó de la mano del abuelo Picapiedra: Nicasio Luis Aguado. Era un gran aficionado al coleccionismo. Su vida cambió cuando conoció a Pedro Azkoiti. Este hombre tenía muchos negocios en Ceuta e invitó a los Aguado allí. Un día les llevó a Tetuán y Aguado vio que había un gran movimiento alrededor de los minerales y los fósiles. Empezó a comprar material allí y cambiarlo aquí. Poco a poco se hizo con una gran colección y su hijo le propuso mostrarla en la casa de cultura que se iba a abrir en Urretxu. Se montó una exposición y tuvo tal éxito que los Aguado propusieron al Ayuntamiento abrir un museo de minerales y fósiles. Este museo, Urrelur, es el más importante de Euskadi. Por él han pasado miles de niños.

El valor de los minerales Aguado habla con pasión de los minerales y los fósiles. “Nos hablan del pasado de la Tierra, de nuestros antecesores, de la evolución... Son una fuente de conocimiento”. Ya de niño, iba con su padre a mercados y minas. “Uno de los sitios donde me aficioné fue en la mina Aizpea de Zerain, que entonces estaba devorada por el bosque. Entrar allí era hacer de Indiana Jones, antes de que Spielberg creara este personaje. Pasábamos la mañana como los críos: jugando a encontrar cosas”.

Ya de joven, Aguado iba a muchas ferias durante los fines de semana. “El viernes, salía de la facultad y cruzaba la frontera. Me iba a Pau, Tarbes... En Francia había mucha afición”.

Contagió su pasión a la que ahora es su esposa, Marijose Lizarralde. De novios, frecuentaron más minas que playas. “Recuerdo que fui a un par de ferias y mi madre se pasó días sin hablarme. En aquella época estaba muy mal visto ir de fin de semana con el novio”.

Un buen día, Aguado le propuso casarse y dedicarse profesionalmente a los minerales y los fósiles. El amor es bastante temerario y ella accedió, pero su padre se llevó un disgusto de muerte. “Le tuve llorando durante mes y medio. ¿De qué vas a vivir? ¿De las piedras?, me dijo”, recuerda.

Y, en efecto, han vivido de las piedras. Para ello, han recorrido todo el mundo. Desde el primer día: de viaje de novios fueron a Italia... ¡A una feria de minerales! “Subimos a la boca del Etna, que estaba activo. Javier me decía que fuera un poco más atrás para sacarme una foto y yo le decía ¡que esto se mueve! De repente, pegó un pepinazo de gas. Estuve muchos días con la garganta mal. Mira si he tenido paciencia...”.

Lo dice en broma, pues a ella también le encantan los minerales y los fósiles y de su mano ha conocido muchos lugares. Han estado en casi todos los países de Europa, Estados Unidos, México, Uruguay, Brasil... Se quedan con el bosque petrificado de Holbrook y las minas de turquesa de Arizona, en Estados Unidos.

Venden ejemplares valiosos a los coleccionistas, diseñan artículos decorativos y de bisutería y joyería, el esoterismo es también es una buena fuente de ingresos, han trabajado para las colecciones de Planeta DeAgostini... “Marijose estudió gemología y sus joyas tienen tal éxito que son ya el 60% del negocio”, comenta Aguado con orgullo. Con ellos trabaja su cuñada, Trini Fernández, que les cubre las espaldas cuando salen de viaje.

Entre las personas que alguna vez les han comprado minerales, hay muchos famosos: Joxanton Artze, Ramoncín, Miguel Bosé, Forges, Rappel... Además, han ganado varios premios en distintas ferias, por el valor de sus minerales. Vaya si se puede vivir de las piedras... Pero hay que trabajar, Pedro, hay que trabajar.