El misterio de los vados obligatorios, que no lo son tanto

Entrada a un edificio con placa de vado.

un ciudadano donostiarra presenta un informe al ayuntamiento en el que muestra numerosos pasos a garajes que no pagan la tasa correspondiente

Un reportaje de. Carolina Alonso. Fotografía Ruben Plaza - Domingo, 8 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Un ciudadano de Donostia ha remitido al Ayuntamiento un estudio elaborado por él mismo para demostrar una realidad conocida por las propias autoridades municipales desde hace años: el descontrol existente sobre los vados. Los pasos sobre la acera, junto a los que no se puede aparcar para permitir el paso a estacionamientos en edificios residenciales, talleres y otros locales, están sujetos al pago de un precio público, pero la realidad es que no siempre se cobran, lo que supone un agravio comparativo para quienes sí los pagan, según la tesis de este contribuyente preocupado. Por ello, ha creado un cuaderno con abundantes ejemplos de lo que sucede en las calles de la ciudad en las que se contabilizan garajes para casas unifamiliares.

El pasado año, el Ayuntamiento recaudó 442.480 euros en concepto de precio público por los vados, una cifra que podría ser más elevada si se llevase a cabo un control de todos ellos. Así lo reclama el firmante del estudio, que ha reclamado a los grupos políticos municipales “un plan que actualice la situación global”.

El trabajo del particular fue objeto de debate en la última comisión de Espacio Público del Ayuntamiento, cuando el PP presentó una interpelación para conocer en qué situación se encontraban los vados de la ciudad y su nivel de control. El concejal de Seguridad, Martin Ibabe (PNV), respondió al popular Txema Murguiondo que la existencia de numerosos vados irregulares y que no pagan las correspondientes cuotas es una realidad conocida por el Consistorio “desde hace muchos años”, aunque añadió que la situación es “complejísima” y es necesario contar con un listado exacto para dar nuevas pautas de funcionamiento.

El dosier remitido por el ciudadano de Intxaurrondo deja clara la gran variedad de situaciones existentes. Pueden apreciarse desde entradas de garajes que tienen las placas obligatorias a ambos lados del acceso hasta las que no la tienen (por lo que no pagan la tasa correspondiente). También se observan pasos a garajes junto a los que el Ayuntamiento ha pintado las rayas azules que teóricamente permiten el aparcamiento regulado.

Según las ordenanzas fiscales del año 2018, las placas de vado tienen un coste distinto según sea para negocios o viviendas, en función del número del coches que caben en el garaje y de la categoría de la calle. Estas señales implican tanto que el propietario del garaje en cuestión paga la correspondiente cuota como que tiene derecho a ocupar el paso desde la calzada hasta el edificio.

Para tener un vado legal es necesario presentar la documentación en el departamento de Movilidad con un plano acotado del local y la concreción de los espacios que se necesitan para acceder a un aparcamiento o a carga y descarga. Los negocios que solicitan una reserva de espacio tienen que tener la correspondiente comunicación previa o autorización. Garajes, concesionarios, talleres y empresas de alquiler y venta de vehículos tienen derecho a pedir un vado al Consistorio, así como los espacios interiores para la carga y descarga de los comercios. Las entradas y salidas de emergencia de centros sanitarios y asistenciales también tienen derecho a vado así como los terrenos destinados a aparcar automóviles.

garajes Además de estas actividades, las viviendas unifamiliares o aisladas (con garaje cubierto en el interior de la parcela) y las adosadas (con garaje en el edificio) también tiene la potestad de solicitar un vado. Es en este último punto en el que mayor descontrol existe, según el informe del ciudadano, ya que algunos donostiarras tiene el acceso a su garaje señalizado y pagado mientras que otros no lo tienen.

El informe, además de numerosas fotografías de viviendas unifamiliares o adosadas, añade comentarios, no sin cierto humor. “Debe ser el vecino tonto de la calle o el que cumple con sus obligaciones, a diferencia del resto de vecinos y administración”, dice el autor del trabajo junto a una foto de un garaje dotado de sus placas. “Es solo una muestra de todo lo que puede haber por ahí”, dice el vecino, que lamenta “el distinto tratamiento que hace el Consistorio hacia unos ciudadanos y no hacia otros y el poco control o nulo que se hace de ciertos aspectos”.

Para el preocupado vecino, la falta de control municipal sobre los vados supone que algunos ciudadanos tienen privilegios, porque no pagan, “en perjuicio de todos”. “Da mucho que pensar como para no hacer nada”, concluye el asesor gratuito del Consistorio.

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