Un grito por la inclusión

Los integrantes de Motxila 21 destacaron la importancia de visibilizar en todo el mundo el valor de la integración

Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

pamplona - Nervios, emoción y felicidad. Todo al mismo tiempo. Con una sonrisa en la cara y las piernas algo temblorosas, Ibai Ganuza y Leire Zabalza llegaron ayer al Ayuntamiento de Pamplona para ser los encargados de dar inicio a las fiestas al grito de “¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!”. Un momento que los dos protagonistas definieron como “muy importante” por el hecho de poder visibilizar el valor de la integración ante todo el mundo. Lo hicieron, además, acompañados por las voluntarias de la Asociación Síndrome de Down de Navarra Ainhoa Lizarraga y Mª Jose Leoz y con el apoyo constante del resto de integrantes de Motxila 21, que no dejaron de aplaudir y gritar desde un balcón de la Casa Seminario.

Sobre las 11.00 horas, Ibai Ganuza (27 años) y Leire Zabalza (28) llegaron al Consistorio. Tranquilos y sonrientes, subieron hasta el último piso, donde les esperaba una marabunta mediática.

“Están preparados para esto”, decía Lizarraga. Y, desde luego, lo demostraron. Atendieron a los medios con calma y sin despegarse de las dos voluntarias. Ella se mostró más tranquila;él, algo más impaciente. “Yo he dormido muy bien”, dijo Zabalza, a la par que Ganuza admitía no haber pegado ojo y no haber desayunado. “Los nervios...”, admitía.

Se acercaba la hora de lanzar el cohete y, para sentir el calor de los suyos, Ganuza y Zabalza acudían una y otra vez a un balcón situado en un lateral del Consistorio desde el cual veían a sus familiares y amigos. Estos, también emocionados, no pararon de gritar, de saludar y de corear: “¡Motxila, motxila, motxila!”. Entonces, las agujas del reloj se acercaron a las 12.00 horas y los dos jóvenes se prepararon para ese momento que tanto habían ensayado. Cogieron aire, cruzaron un par de miradas cómplices y se asomaron a la multitud, que los esperaba con ansia.

Después de lanzar el txupinazo, volvieron al interior del Ayuntamiento con las manos temblorosas de nervios y, en seguida, regresaron al balcón desde el que veían a sus familiares y amigos para compartir con ellos un momento que tuvieron que vivir separados. “Es una pena no haber podido estar todos aquí, pero ya lo celebraremos después en las calles”, decía Lizarraga mientras abrazaba a los dos jóvenes. Para ellos, poder estar en el balcón consistorial un día como el de ayer fue de lo más “emocionante”. “Es un grito por la inclusión y para todas las personas con alguna discapacidad”, afirmó Leoz.

Con lágrimas en los ojos, Ganuza y Zabalza admitieron haber sentido “muchos nervios” cuando se asomaron al balcón, los cuales fueron calmando poco a poco. “Cuando hemos gritado ya nos hemos quedado tranquilos”, señalaron. Entonces, bajaron al segundo piso, con el resto de invitados al Consistorio, y ahí comenzó la fiesta. Entre foto y foto, Zabalza se movía al son de la música mientras Ganuza miraba a todo aquel que se acercaba a esta pareja de músicos para dar la enhorabuena. Y, tal y como entraron, se marcharon del ayuntamiento. Tranquilos, sonrientes y, sobre todo, satisfechos. - A.R.O.

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