Froome llama a la puerta

la previa el británico intentará conseguir su quinto tour de francia para igualar a miguel indurain, bernard hinault y eddy merckx e intentar entrar en la historia

Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Mouilleron-Le-Captif (Francia) - El británico Chris Froome (Sky) se siente motivado para unir su nombre al de Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain en el club de los 5 Toursy ser el sucesor de Marco Pantani en la consecución del doblete Giro-Tour en la misma temporada.

Tras su triunfo discutido en los despachos, el cartel de favorito se ajusta al jefe de filas del Sky la víspera del inicio del 105º Tour en la isla de Noirmoutier, en la costa atlántica de la Vandée, la edición de pronóstico más abierto de los últimos años, a la que concurren como firmes candidatos, entre otros, el dúo del Movistar Nairo Quintana y Mikel Landa, apoyados por Alejandro Valverde;el holandés Tom Dumoulin y otro ejército con Bardet, Urán, Nibali y Richie Porte.

Muchos aspirantes para afrontar un Tour de recorrido variado y exigente a través de 3.351 kilómetros repartidos en 21 etapas: ocho llanas, cinco onduladas, seis de montaña con tres llegadas en alto, dos contrarreloj, una por equipos y otra individual, y dos jornadas de reposo.

Froome, muy protegido por sus agentes de seguridad, se muestra tranquilo a pesar de haber escuchado los primeros pitidos en la presentación. En la carretera, su seguridad será un equipo de lujo.

El enemigo viene de Holanda, Tom Dumoulin (Sunweb), de 27 años, segundo en el Giro , sin demasiada presión y la ambición del maillot amarillo en París.

En la nómina de favoritos, Movistar aporta tres grandes nombres: Nairo Quintana, con tres podios en el Tour, Mikel Landa, cuarto el año pasado, y Alejandro Valverde, a sus 38 años hombre clave para la cohabitación entre sus dos compañeros a la hora de compartir los galones.

“Siempre venimos a ganar”, dijo Unzué, pero “este año más”, frase que resume la confianza del equipo telefónico ante su gran oportunidad. Nairo Quintana, de 29 años, llega sin el desgaste de otros años y preparado a conciencia para el Tour. Debe ser su año, un “ahora o nunca”.

Mikel Landa, por su parte, admite a sus 28 años que la experiencia y los resultados previos de Quintana pueden otorgarle al boyacense un grado más como jefe de filas, pero el alavés va en progresión y en 2017 se quedó a solo un segundo del podio.

Valverde, por su parte, tiene asumido con 38 años un papel secundario, sin presión, pero importante por su calidad y experiencia.

La formación del Movistar la completan Marc Soler, Imanol Erviti, Daniel Bennatti, Andrey Amador y José Joaquín Rojas.

Pero el Tour, “una máquina de triturar ilusiones”, como dijo Unzué, siempre depara sorpresas. Por los precedentes, la lista de candidatos se acuerda del francés Romain Bardet (Ag2r, 27 años), segundo y tercero en las pasadas ediciones, y del australiano Richie Porte (BMC, 33 años), reciente ganador en Suiza y dispuesto a demostrar que puede optar al maillot amarillo después de su grave accidente de 2017.

La etapa más temida hasta la montaña es sin duda la novena, la del pavé de Roubaix. Froome dijo sentir “miedo” por esa jornada y todos coinciden que un mal día puede eliminar a cualquier favorito. El traqueteo en terreno del Infierno del norte se repartirá en quince tramos y un total de 21,7 kilómetros. Del adoquín al descanso en la puerta de los Alpes.

Llegarán las tres etapas alpinas con puertos tradicionales e inéditos. Precisamente la primera jornada entre Annecy y Le Grand-Bornand presentará una gran novedad con el tramo de tierra del Plateau des Glières, primer escollo de categoría especial. La cima de La Colombière (1ª) está a catorce kilómetros de meta.

Sin respiro se presentará una etapa corta de 108 kilómetros con las subidas a Bisanne (HC), Pré (HC), Cormet de Roselend (2ª) y La Rosière (1ª) como final. Y para cerrar los Alpes la etapa del Alpe D’Huez, con sus 21 curvas de leyenda.

Tras el otra jornada de descanso y el paso por el alto de Mende, en el Macizo central, la carrera llega a los Pirineos para vivir los momentos decisivos del Tour.

La 16ª etapa incluye el Portet d’Aspet (2ª), Menté (1ª) y rápida bajada desde el Portillón (1ª) hasta Bagnères-de-Luchon. Al día siguiente la jornada explosiva de 65 kilómetros sin un solo metro llano con final en Portet (Especial), techo del Tour con 2.215 metros de altitud.

No acabarán ahí las emociones. El viernes 27 otra jornada temible, con seis ascensiones entre Lourdes y Laruns, con el Tourmalet (HC) entre ellas.

Si la general no queda definida siempre quedará la única contrarreloj individual, de 31 kilómetros por Iparralde. Una jornada de continuos toboganes entre Senpere y Ezpeleta (Espelette). Luego ya solo restará la fiesta final en París. - Efe