El PSE ahonda su brecha con el PNV y Bildu en el debate del nuevo estatus

Cree que discriminarán a los que no tengan nacionalidad vasca
Pide que en el futuro se exija más que la mayoría absoluta para la reforma
Lleva el voto particular antes de acabar la discusión

M. Vázquez - Viernes, 6 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Donostia - El PSE ha dado carpetazo al debate de las bases del nuevo estatus de autogobierno antes de que acabe oficialmente. Ayer presentó su voto particular para escenificar con claridad su desmarque de lo pactado por ahora entre el PNV y EH Bildu. Los acusó de desbordar la legalidad con el derecho a decidir y de faltar a la pluralidad con un pacto entre aber-tzales, y les atribuyó planteamientos excluyentes sobre la nacionalidad vasca, lo que llevó a los socialistas a recuperar debates del pasado sobre los ciudadanos de primera y de segunda. Su secretaria general, Idoia Mendia, compareció en Bilbao para reiterar lo conocido: cree que la comunidad autónoma no puede decidir por su cuenta las competencias que quiere gestionar y su blindaje a través de la actualización de los derechos históricos, sino que, a su juicio, afecta al modelo de Estado y es necesaria una reforma previa de la Constitución.

Es una discrepancia de base que condiciona todo lo demás. Por ello, el voto particular se centra en el preámbulo y el título preliminar, pero discrepa con prácticamente todos los contenidos. Mendia fue muy dura y no dio señales de reconsiderar su posición en el futuro. Aseguró que PNV y EH Bildu han pactado una síntesis “nacionalista en lugar de consensos amplios”. Les recriminó su apuesta por la nacionalidad vasca porque cree que quieren tratar a quienes se sientan españoles como “alemanes en Mallorca”. Elucubra que, aunque los abertzales hayan matizado que en ningún momento habrá desigualdad en el acceso a los derechos sociales y servicios públicos, esa nacionalidad llevará aparejada una discriminación en los derechos políticos. También les recriminó que sitúen el principio democrático por encima de la ley. En ese contexto, el PSE reclama que, en el futuro, sea necesaria una mayoría reforzada de dos tercios, o tres quintos y al menos tres grupos, para aprobar una reforma estatutaria, de manera que sea imposible solo entre aber-tzales. Ahora basta con la mayoría absoluta, pero Mendia cree que no se está preservando la pluralidad.

Mendia rompió la baraja antes de que acabara el debate de las bases. La Ponencia de Autogobierno se reunirá hoy para cerrar los capítulos de los derechos sociales y las relaciones con Europa. A partir de septiembre, un grupo de juristas nombrados por los partidos traducirá las bases a un articulado, que después volverá al Parlamento para el debate de enmiendas. Por tanto, la tramitación no ha terminado, pero nada en el planteamiento del PSE permite augurar que vaya a deponer su condición previa de la reforma constitucional.

La llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa añade presión al PSOE. Si continúa al frente del Gobierno español cuando comience la tramitación en el Congreso, no podrá ser un actor secundario, sino que tendrá que gestionar desde la primera línea un debate que se ve como una patata caliente en Madrid y en el que, con el paso de los meses, comenzarán a salirle al paso los diputados del PP y C’s para que se posicione. El PSE podría tratar de actuar como cortafuegos en Euskadi para reconducir los aspectos más espinosos. Los jeltzales apuestan por un pacto plural, pero solo han encontrado disposición en EH Bildu. El PNV quiere ampliar el pacto más adelante, con la luz que arrojen los expertos.

la propuesta del pse En las más de 60 páginas que presentó ayer el PSE, dice que, sin reforma constitucional, no se puede aclarar el reparto de competencias, instaurar mecanismos de lealtad federal para evitar injerencias del Estado, lograr que el Tribunal Superior vasco sea la última instancia judicial, o una mayor participación en las decisiones europeas. Tras admitir que nadie más comparte su planteamiento, expone hasta dónde está dispuesto a llegar pero, con esa limitación, plantea ideas de matiz que ya aparecen en otros estatutos autonómicos: por ejemplo, solo ve margen para añadir las competencias que no aparecieran originalmente en el Estatuto por algún “olvido o error” (cita solo una, la competencia ejecutiva y gestión de los archivos, bibliotecas y museos de titularidad estatal cuya gestión no se haya reservado el Estado), concretar en mayor detalle las competencias sobre igualdad, vivienda o protección social;e incluir la atención a la inmigración.

En cuanto al blindaje del autogobierno, solo ve margen para hacerlo en las materias exclusivas, el Concierto Económico y la Ertzaintza;y no en la educación, el euskera y la salud, como proponen PNV y EH Bildu. Pide crear una Comisión Bilateral para solucionar conflictos, pero siguiendo el mecanismo que ya opera en otras comunidades, y no con una relación de igual a igual con el Estado. Sobre los presos, sí concede que se pueda establecer un sistema propio de tratamiento penitenciario, pero lo sitúa en el marco de la previsible transferencia de la competencia.

voto particular

Mayoría nacionalista. El PSE critica que las bases que se están pactando respondan a la visión nacionalista de PNV y EH Bildu. En uno de los anexos, pide que no baste una mayoría absoluta en el futuro, sino una mayoría cualificada de dos tercios, o tres quintos y al menos tres grupos.

Derecho a decidir. Censura que PNV y EH Bildu “confrontan los principios democrático y de legalidad, haciendo prevalecer el primero sobre una interpretación particular del segundo”, para así propiciar el derecho a decidir, que “pretende que cualquier mayoría en cualquier momento pueda establecer cualquier tipo de relación con el resto del Estado, obviando los artículos 1.2 y 2 de la Constitución”, que alude a la soberanía española.

Nacionalidad. Denuncia la “categorización” entre ciudadanía y nacionalidad vasca.

La calle sobre la reforma del estatuto de gernika

“Sinceramente no me interesa para nada lo que hagan y digan los políticos;no les entiendo lo que dicen y no les creo. Por lo que no estoy nada “puesta” en sus temas. Estoy muy centrada en el Cine y tengo poco tiempo que perder”.

“Lo importante es que haya el mayor acuerdo posible entre todos los políticos. Será difícil, pero tienen que poner todos los medios para ello, aunque aquí en Euskadi es donde más consensos hay del Estado”, subraya.

“Un nuevo estatus político para Euskadi puede ser interesante si se ponen los partidos de acuerdo y, además, cuentan con la ciudadanía. Tendría que servir para mejorar la vida de la gente;el proyecto lo veo en positivo”.

“Siempre es mejor que se pueda decidir desde Euskadi. Cuanto más poder tengamos aquí podremos llevar a cabo proyectos mejores que redunden en la ciudadanía. El nuevo estatus nos puede traer cosas buenas”, dice sonriente.

“Todo lo que se haga en positivo, y el nuevo estatus político para Euskadi parece que va en esa línea, es positivo. Y si es para los vascos también será para las Comunidades de nuestro entorno, que no se tendrían que oponer a él”, sentencia.