Tribuna abierta

Naturaleza, montañas y riesgo

Xabier Ezeizabarrena - Viernes, 6 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Las actividades de riesgo en la montaña y en los diferentes espacios naturales han adquirido en las últimas décadas un creciente protagonismo. Con ello, paulatinamente, el ordenamiento jurídico y la jurisprudencia interna y comparada han desarrollado un corpus jurídico de regulación en una materia en la que el riesgo, en distintas magnitudes, resulta palpable tanto para el propio deportista profesional u ocasional, como para terceros no familiarizados con estas actividades.

La problemática que vamos a abordar los días 12 y 13 de julio en los Cursos de Verano de Donostia (UPV/EHU) no se limita, por tanto, al senderismo, al trekking o al alpinismo propiamente dicho, pues se extiende a toda una amplia serie de categorías desarrolladas en espacios libres y naturales cuyas complejidades aconsejan una regulación más detallada que la vigente y el análisis de una variada jurisprudencia.

El ordenamiento jurídico puede abordar esta cuestión en diferentes contextos, necesariamente relacionados entre sí. Derecho Civil, Derecho Administrativo e incluso el Derecho Penal pueden resultar aplicables en distintos momentos y situaciones, pudiendo resultar complementarios. También en las diferentes figuras y regímenes de aseguramiento para dar respuesta a los riesgos que entrañan determinadas actividades.

Otro aspecto con implicaciones jurídicas inmediatas viene determinado por el carácter voluntario, deportivo y/o profesional del desarrollo de una actividad y, particularmente, la responsabilidad profesional de aquellas personas que, debidamente cualificadas, asumen la responsabilidad de guiar, formar o entrenar a terceros en estas actividades. En estos casos, el nivel y la exigencia de responsabilidad se agudizan notablemente al encontrarse dichas personas en un nivel profesional de diligencia y responsabilidad de cuya pericia puede depender la seguridad de un grupo de personas e independientemente del lugar donde se realiza, en su caso, la labor de guía.

Una categoría adicional en esta problemática se corresponde con la figura de los grupos de rescate en montaña o en actividades desarrolladas en el medio natural. En este ámbito, la cuestión presenta una doble dimensión:

a) La del rescate profesionalizado dirigido y coordinado por la Administración pública o por grupos especializados de las fuerzas y cuerpos de seguridad, incluidos cuerpos militares, y sus eventuales tasas.

b) El rescate voluntario realizado, en ocasiones, por grupos de voluntarios, asociaciones o grupos de montaña en los que, en su caso, puede no concurrir la garantía propia de la profesionalidad necesaria para actuar en determinadas situaciones de riesgo.

En todos estos casos pueden producirse situaciones que deriven en alguna tipología de responsabilidad. De tipo penal, en el caso extremo, por una posible negligencia o impericia grave;de tipo civil, derivado de lo anterior con las cuantificaciones indemnizatorias que pudieran corresponder;o de tipo administrativo por responsabilidad patrimonial de la Administración Pública en la gestión y/o coordinación de un rescate o por la eventualidad de que uno de los miembros del equipo profesional de rescate pueda sufrir daños.

El carácter del medio físico en el que se desarrollan este tipo de actividades también reviste importancia, independientemente del nivel de riesgo inherente a cada una de ellas. La montaña, la naturaleza en general, las aguas de los ríos, los cañones, cascadas, el propio bosque, el mar y sus olas, etc, constituyen, en mayor o menor medida, un medio hostil para las personas, tanto individual como colectivamente.

Además de esta hostilidad gradual, en función de las personas, edades, de nuestra pericia y conocimiento, condiciones físicas, etc., la naturaleza y sus condiciones meteorológicas tienden a agravar dicha hostilidad a la vista del carácter cambiante del medio físico y de las condiciones meteorológicas que pueden dificultar o imposibilitar la realización de una actividad. Un conocimiento adecuado del medio, de los partes meteorológicos y de los eventuales impactos de los elementos en una actividad en un medio natural pueden constituir elementos importantes a la hora de graduar el nivel de responsabilidad, diligencia, pericia y/o eventual negligencia de una persona o de un guía, ante una situación de riesgo.

La relación entre la montaña y el riesgo es inmemorial. No obstante, existen diferentes factores que han facilitado, especialmente en las últimas décadas, la necesidad de abordar una aproximación jurídica a la montaña, al alpinismo en su concepción más amplia, así como a las restantes actividades desarrolladas en la naturaleza. Este proceso ha sido largo y complejo, pues las primeras expediciones de alpinismo asumían de buena fe, a su riesgo y ventura, que cualquier eventualidad en las mismas formaba parte del riesgo propio de su actividad.

Un buen ejemplo de este aspecto es perceptible en el prefacio de Lucien Devies a la obra Annapurna de Maurice Herzog, en relación con su ascensión en 1950: “Resplandeciente de roca y de hielo, el mundo fascinador de las cumbres es un catalizador. Sugiere el infinito, pero no es el infinito. La altura no nos da más que lo que nosotros mismos llevamos. (…). Tal vez en esta certeza de que en adelante todo estará bien, Maurice Herzog consiguió la serena energía con que superar un calvario”.

En este texto, muy en la línea casi mística de los orígenes del Himalayismo, se aprecia una asunción propia y directa del riesgo que desborda cualquier reflexión jurídica. Muy lejos de la actual sociedad del riesgo, los primeros alpinistas e Himalayistas asumían una concepción casi metafísica de sus relaciones con las montañas, con el riesgo y con los elementos que rodeaban sus gestas.

Este aspecto es igualmente visible en el contraste de visiones sobre la motivación de sus exploraciones recogido por R. Fiennes en su biografía sobre el capitán Scott. Frente a la visión de Scott que decía no tener ningún interés en la exploración polar, el propio Fiennes expresa: “Dirijo expediciones para ganarme la vida, pero los patrocinadores que hacen posibles mis viajes se desesperan cuando ofrezco una respuesta tan prosaica, cada vez que los medios me preguntan por qué lo hago. Preferirían que la respuesta fuera más novelesca, como las palabras inmortales del héroe del Himalaya Mallory: “Porque está ahí”.

En la actualidad, está concepción casi novelesca presente en las palabras de Scott, Herzog o Mallory ha cambiado significativamente debido a circunstancias muy diversas y, en muchas ocasiones, ajenas a la realidad jurídica.

Este largo y complejo tránsito hacia una profusa regulación, junto a las cuestiones prácticas del Derecho actual y los niveles de responsabilidad, será abordado por expertos del contexto vasco e internacional en un intenso Curso de Verano, (http://www.uik.eus), bajo el título: “Las montañas y el riesgo: perspectivas jurídicas”, los días 12 y 13 de julio en el Palacio Miramar de Donostia. Todo un reto para el mundo jurídico y para los aficionados y profesionales de la materia.

Secciones