“Después de muchos altibajos el deporte nos ha dado la vida”

Gipuzkoa acoge este fin de semana el primer torneo abierto de pelota adaptada de la CAV

Jorge Napal - Miércoles, 4 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Solo con ver el rostro sonriente de Jurdan Arakistain parece justificado tanto esfuerzo. Este zestoarra de 17 años no cabía en sí de gozo. Es el más joven de un torneo que se celebra este fin de semana en las localidades de Zarautz y Legazpi. Un campeonato abierto de pelota vasca adaptada, el primero que tiene lugar en Euskadi, y que es algo así como un cruce de caminos entre la prestación de servicios sociales y deportivos.

Quizá, quien vive ajeno a la carrera de obstáculos que habitualmente debe sortear una persona con discapacidad, puede tratarse de un prueba deportiva más. Pero las familias y entidades que luchan desde hace años por la igualdad de oportunidades saben de la importancia de iniciativas como la que tiene lugar este fin de semana.

Los políticos no se cansan de decir estos días que, más allá de las infraestructuras y el cemento, el futuro de Gipuzkoa se juega principalmente en la atención a las personas, todas, sean de la condición que sean. Ellas serán el eje sobre el que pivotará el nuevo modelo de atención, y esas personas tienen nombres y apellidos, como el de Jurdan Arakistain, con una discapacidad intelectual del 54%, un chaval que por el momento ni siquiera tiene diagnóstico, lo que obliga a su familia a enviar cada dos por tres muestras de sangre a Madrid para tratar de poner nombre a la patología del zestoarra.

Pero hay algo que la discapacidad no borra, y es la sonrisa. A pesar de sus dificultades para hablar, y de su musculatura facial desfallecida, provocada por la enfermedad, Arakistain sonríe cuando piensa en coger la pala este fin de semana. “Tengo unas ganas enormes de que empiece ya el campeonato”, admitía ayer junto a su familia en la terraza del Aquarium, a la espera de que llegaran los representantes institucionales a presentar el torneo.

Su padre, Niko Arakistain, de 54 años, acompañó a Jurdan junto a Libe, su hermana, que hacía fotos del acto y no disimulaba su orgullo. “El deporte le da una motivación extra. Le permite conocer a gente y abrirse a los demás”, decía Niko.

El tenis, el atletismo y el ciclismo son actividades cada vez más habituales entre las personas con discapacidad. Pero los partidos de pelota se habían quedado relegados. “Es curioso que sea así, más aún cuando en cada uno de los pueblos de Gipuzkoa tenemos un frontón y además cada vez hay más personas en sillas de ruedas. Animo desde aquí a todas las personas con alguna discapacidad a que se atrevan a probar esta práctica deportiva, porque seguro que repiten. Nos ha devuelto la vida, porque además de ser divertido te permite estrechar lazos de amistad. Seguro que repiten”.

Son palabras de Jesús Marín Matarranz. Este vecino de Lasarte-Oria sufrió con 22 años una amputación femoral izquierda y tibial derecha. Es decir, perdió las dos piernas. El motivo, una caída accidental desde un tren que había emprendido la marcha. Este hombre de 55 años, que a pesar de todos los pesares no ha perdido su sentido del humor, llegó ayer a la cita con muletas, se hizo la foto para los medios y se ausentó durante unos minutos porque se le había agotado el tiempo de la OTA.

Poco después, mientras los políticos peroraban en la sala de conferencias del Aquarium, Marín llegaba sudoroso para sentarse junto a Beñat Lizaso. Ambos sonreían. “La gente no lo sabe, pero cuando te faltan los miembros tras una amputación, el bombeo de la sangre es mucho más rápido, y el cansancio aparece antes”, susurraban. Marín y Lizaso son buenos amigos. Se conocieron hace tres años en la escuela profesional de ortopedia de Zumarraga y desde entonces han jugado como pareja en varios partidos de pala.

Beñat, de 36 años, explica que hay muchos aspectos de sus vidas que la sociedad desconoce. Perdió la pierna izquierda con doce años, después de ser arrollado por un camión cuando montaba en bici con un amigo. Muestra las cicatrices de su brazo izquierdo, habla de la amputación femoral y de su displasia de cadera. “Todo ello me pilló en plena pubertad. Nunca me sentí rechazado por mis amigos pero, indudablemente, hay cosas que cambian. Vives muchas etapas. Muchos altibajos. Unos días estás arriba y otros abajo. Los primeros años tras una experiencia así son muy duros. Engordas y la prótesis ya no te valen. Yo, por ejemplo, salí del hospital con 40 kilos y luego me puse en 80. Ello te obliga a cambiar las prótesis constantemente. Los primeros años son muy duros”.

A pesar de guardar las secuelas físicas de aquello, su estado de ánimo actual parece desmentir aquel trágico accidente. “Pues sí, claro que remontas. Yo desde luego que tengo ganas de que empiece el torneo. Pero esto no acaba el fin de semana. Por supuesto que seguiré yendo todos los jueves a los entrenamientos, que para mí son mi verdadera terapia”, sonreía.

Gipuzkoa puede hacer gala de ser un territorio pionero en la organización de encuentros deportivos, pero queda mucho por hacer para que todas las personas tengan igualdad de condiciones.

La diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, aseguró que, junto a la atención a las personas mayores, la discapacidad es uno de los principales retos que asumirá el territorio en los próximos años. “Nosotros podemos crear las herramientas, pero para lograr una sociedad cohesionada es importante la implicación de toda la comunidad y el concurso de todas las asociaciones”.

Blanca Aranguren, vicepresidenta de la Federación guipuzcoana de Deporte Adaptado de la Diputación, se mostró muy agradecida por la implicación de todas las entidades que han hecho posible el torneo y se dirigió con emoción a los participantes. “Darlo todo este fin de semana, que vais a sorprender a mucha gente”.

Representantes de las localidades de Zarautz y Azpeitia, donde se celebrará el torneo, ofrecieron todo su apoyo a la iniciativa, que cuenta con el patrocinio de Laboral Kutxa.