Chanel celebra el París más literario

Una modelo desfila en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)
Las modelos desfilan en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)
Una modelo desfila en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)
Una modelo desfila en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)
Una modelo desfila en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)
Una modelo desfila en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)
Una modelo desfila en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)
Una modelo desfila en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)
Una modelo desfila en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)
Una modelo desfila en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)
Una modelo desfila en la presentación de la colección otoño-invierno 2018/2019 de Chanel en París. (AFP)

Lagerfeld presenta su colección en la Semana de la Moda de la Alta Costura
Penélope Cruz, ‘embajadora’ de la casa

María D. Valderrama - Miércoles, 4 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

parís - Chanel homenajeó ayer en su desfile de Alta Costura femenina para la colección otoño-invierno 2018/2019 el lado más literario de París y convirtió la pasarela en la ribera del Sena, con sus puestos de libros y el edificio de la Academia Francesa como fondo. El escenario fue una espectacular recreación en el Grand Palais, bajo su cúpula de cristal, que sirve de casa a la marca en la presentación de cada exhibición. Las aceras grises y los kioscos verde botella llenos de libros de segunda mano, carteles y souvenirs sirvieron de marco.

La top model italiana Vittoria Ceretti abrió el desfile con un traje de chaqueta gris con bordados en los laterales de las mangas, que iban abiertas hasta el codo con un forro interno de lentejuelas, y falda larga -también con exagerada apertura- por encima de una mini, silueta que se repitió en toda la línea. En casi setenta siluetas, Karl Lagerfeld retomó los códigos de la casa, sobre todo el tejido tweed que incluyó en variaciones de gris y blanco junto a algún look en rosa pastel o fucsia. Las faldas con enormes aberturas laterales permitían caminar con facilidad y daban una sensación de movimiento, consiguiendo un estilismo moderno gracias también a botines en piel de tacón medio y puntera rectangular, aparentemente cómodos, en negro, blanco o gris oscuro. Para la noche, la casa, fundada en París por Coco Chanel en 1910, cambió la invernal lana del tweed por seda, terciopelo, tul y lentejuelas en vestidos con mangas abombadas, faldas plisadas y cuellos redondos cerrados. Lagerfeld se atrevió incluso a recuperar tendencias ochenteras, como minivestidos en telas satinadas de falda y hombreras globo, el punto más cursi en esta temporada.

El trabajo de los talleres de Chanel -la parte más simbólica e interesante en un desfile de Alta Costura- se apreció por el cuidado de las técnicas, como la inclusión de plumas en mangas o tops bordados con cristales, así como en una espectacular falda plateada, del material de las chaquetas de plumas para el invierno. La pasarela cerró con un par de vestidos plisados, similares a trajes de novia, aunque la auténtica propuesta de matrimonio de Chanel fue un traje verde menta con chaqueta, falda larga y tocado con velo, que lució la modelo Adut Akech Bior, australiana de origen sudanés. Penélope Cruz siguió el desfile desde la primera fila como invitada estrella de la casa el mismo día en que Chanel anunció que será su embajadora e imagen de la próxima campaña de la colección Crucero 2018/19.

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