La Eurocámara reprocha a los Estados el tibio acuerdo sobre inmigración

El canciller austríaco, Sebastian Kurz, dijo en Estrasburgo que su prioridad es la lucha contra la inmigración ilegal

L. M.- M. Zornoza/Aquí Europa - Miércoles, 4 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Estrasburgo - Los grandes grupos de la Eurocámara reprocharon ayer a los líderes europeos que en la última cumbre no aprobaran más que un tibio acuerdo para la inmigración en el Mediterráneo basado en la voluntariedad y que, consideran, sitúa los intereses nacionales por encima de los valores europeos.

En el marco de un debate sobre los resultados del Consejo Europeo de la semana pasada, los eurodiputados socialdemócratas, de la Izquierda Unitaria, los Conservadores y Reformistas y los Verdes mostraron su decepción por la falta de compromiso de los líderes con el drama de las muertes en el Mediterráneo.

“El acuerdo es decepcionante. Estamos alimentando el debate más xenófobo y racista”, denunció la eurodiputada socialista española Elena Valenciano (PSOE), mientras que el alemán Udo Bullmann, líder del grupo socialdemócrata en la Eurocámara, se preguntó “cuántas personas más tienen que morir para que el Consejo mueva ficha”.

Tanto el portavoz de los Conservadores y Reformistas Raffaelle Fitto, como el líder liberal, Guy Verhofstadt, lamentaron un acuerdo que dijeron estaba más orientado a salvar el Gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, y ceder a la agenda italiana del nuevo Ejecutivo de Conté que a significar un avance en las políticas de apoyo a los inmigrantes y refugiados.

“Se ha cedido a la demagogia de extrema derecha que cada vez es más influyente en el Consejo y se empieza a andar hacia la muerte del derecho de asilo”, señaló el eurodiputado de Catalunya en Comú Ernest Urtasun, quien también afeó a Tusk que las conclusiones de la cumbre señalan a barcos como el Open Arms y les obligan a seguir las órdenes de los guardacostas libios.

Por su parte, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, recordó a los líderes europeos a través de Tusk que pueden aprobar la reforma del sistema de asilo sin que sea necesaria la unanimidad.

Los eurodiputados aprobaron hace meses una resolución exigiendo a los Veintiocho que aprueben ese paquete que incluye el reglamento de Dublín, una norma más garantista y solidaria para el reparto de refugiados y que no fue desbloqueada en la última cumbre europea protagonizada por la inmigración.

En la cumbre del jueves y viernes en Bruselas, los líderes aprobaron un inconcreto acuerdo para gestionar la política migratoria que abre numerosas cuestiones sobre su puesta en práctica y aplaza de momento sin fecha las reformas más profundas del sistema de asilo. Entre otros puntos, se habló de plataformas de desembarco fuera de la UE en lugares por acordar con terceros países, centros de retención voluntarios en territorio comunitario y refuerzo de fronteras y operaciones en el mar. Todo ello cuando arranca la presidencia austríaca.

Plan cerrojo Kurz presentó ayer a los eurodiputados su agenda para los próximos seis meses al mando del Consejo Europeo. El lema elegido -Una Europa que protege- deja ver los derroteros que tomará el único país de la UE en el que el socio de gobierno es un partido neonazi.

Sebastian Kurz, el líder europeo más joven de la Unión, desveló lo que ya se conocía desde hace meses: su prioridad será dar mano dura a la migración y a las fronteras de Schengen. “Una Europa sin fronteras interiores solo será posible con fuertes fronteras exteriores”, advirtió limitando la salvación del área de libre circulación a la militarización de las fronteras externas. El canciller aseguró que su objetivo es hacer gala de la conciliación que representa su país. Al menos geográficamente. Desea “tender puentes”, pero lo cierto es que su principal obstáculo será precisamente este. El empuje de sus socios de coalición Partido de la Libertad (FPÖ) de extrema derecha harán que busque unas soluciones demasiado rápido y demasiado firmes como para que sean rubricadas por el resto de los Veintisiete.

Viena quiere reducir la distancia este-oeste;pero está alineada con los halcones de Visegrado. La estrategia de Kurz es mantener a los refugiados lo más lejos posible de suelo europeo. De hecho, fue uno de los primeros en aplaudir la idea de crear centros de desembarco para mantener a los inmigrantes y solicitantes de asilo fuera de suelo comunitario.

Como si tuviese que justificar de algo sobre lo que nadie le ha preguntado, el canciller ha insistido en que el suyo es un país proeuropeo. A pesar de estar gobernando de la mano de un partido euroescéptico. “Día a día tenemos que trabajar para que este proyecto de paz y éxito se convierta en algo cada vez más positivo. Hoy es un regalo ser europeo. También en un año lleno de desafíos”, señaló frente al Pleno de Estrasburgo.