El plan oncológico de Euskadi pone en valor el papel de las enfermeras de enlace

Una enfermera prepara una sesión de quimioterapia junto al robot Kio.

Con 39 objetivos pretende mejorar la supervivencia al cáncer en la CAV
Plantea un modelo asistencial que reduzca los tiempos de diagnóstico y ponga “al paciente en el centro”

Arantxa Lopetegi Ruben Plaza - Martes, 3 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - El Plan Oncológico de Euskadi 2018-2023, que “pone al paciente en el centro”, dará especial protagonismo al papel de las enfermeras que actuarán, en gran medida, como enlace entre los especialistas y las personas que necesitan tratamiento.

El consejero de Salud del Gobierno Vasco, Jon Darpón, explicó que el objetivo final del plan no es otro que “mejorar la supervivencia al cáncer, uno de los principales problemas de salud de nuestra sociedad”. Pese a que los porcentajes de curación en la CAV son mejores que la media del Estado y de Europa. 59,9% en el caso de las mujeres y el 52,2%, en el de los hombres, la meta propuesta pasa por incrementar estas cifras.

Para ello, explicó Darpón, la persona ocupará el lugar central, “tanto en lo preventivo como en el modelo asistencial”. “Apostamos firmemente por la humanización del proceso oncológico”, subrayó el consejero de Salud.

Para conseguir los objetivos marcados, añadió, se van a aplicar una serie de estrategias de “promoción de la salud y la prevención”.

En esta línea marchan los programas de cribado que ya funcionan a nivel de la CAV, como los de mama y colon, en los que se pretenden aumentar las “tasas de cobertura”. “Queremos llegar al 90% de la población diana para 2020”.

Pero donde se va a hacer un especial esfuerzo es en el programa piloto del cribado de cáncer de cérvix, dirigido a mujeres de entre 25 y 65 años. Según anunció Darpón, el programa piloto que ha echado a andar en Debabarrena irá ampliando su cobertura a partir de 2019. Se prevé que se alcance a toda la población objetivo en el año 2023.

Además, se trabajará a nivel social en el terreno de la prevención, con la promoción de la práctica de la actividad física, el establecimiento de iniciativas para promover una alimentación saludable, reducir el consumo de tabaco y de alcohol (“prestando especial atención a los más jóvenes”) y disminuir el riesgo de “radicaciones ionizantes”.

Como iniciativas complementarias se actuará también en la prevención del melanoma y la reducción de riesgos de exposición de la población trabajadora a agentes cancerígenos.

El plan se centra en la prestación de una atención y tratamiento “personalizado” que se enriquece con el despliegue de una estrategia de innovación, investigación” e “información”. A este nivel se establece la implantación y despliegue de onkobide, un sistema que permitirá al personal médico “obtener información del paciente” y acceder a su historia clínica y el tratamiento recibido.

Para mejorar esa atención y hacerla más personal, explicó Darpón, se dará mayor protagonismo a los comités de Tumores, que serán los que decidan “qué hay que hacer, cuándo y dónde”, garantizando de este modo una “sistema integrado”, de atención.

Y es en el seno de estos comités donde quedará más patente el refuerzo de la figura de la enfermera de enlace. Esta, a futuro, acompañará al paciente en toda su trayectoria de tratamiento. De momento, realizará labores de conexión entre el paciente y el cuerpo médico, informará al primero de adónde tiene que dirigirse, qué pasos se van dando, las opciones que existen... En definitiva, evitará que las personas con cáncer y sus familias tengan que dirigirse de una ventanilla a otra en demanda de información o para realizar trámites como cambios de unidad.

En otro orden de cosas, también se profundizará en cierta especialización en materia de intervenciones oncológicas complejas en los centros hospitalarios que puedan hacerlo, facilitando que sean los equipos con más experiencia en tumores muy concretos los que operen, derivando al paciente a esas “unidades de referencia”.

39 objetivos El plan incluye un total de 39 objetivos con cuya aplicación se busca dar una “respuesta multidisciplinar” a la enfermedad, reduciendo también “los tiempos de diagnóstico”. Porque, recordó Darpón, cada año se detectan en Euskadi 13.500 nuevos casos de cáncer.

Los que reciben una atención especial en el plan, con un enfoque “diferenciado”, son los niños con cáncer. Para estos y sus familias se propone el desarrollo de la atención paliativa domiciliaria “al final de la vida”, con “seguimiento y apoyo” a su entorno familiar. Enfoque diferenciado será también el que reciban las personas mayores y las supervivientes de cáncer o “largos supervivientes”, con los que se trabajará para “abordar aspectos relacionados con las necesidades psicosociales”, con un seguimiento compartido entre la Atención Primaria y los especialistas.

El plan, señaló Darpón, plantea el despliegue de “la medicina de precisión”, tanto en materia de prevención como de diagnóstico y tratamiento, aprovechando el cada vez mayor conocimiento de las bases genéticas de los tumores para que aumente el número de personas que “sobreviven más tiempo y mejor”.

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