derrotados

Un estilo en revisión

la ‘roja’ es la selección que ha batido los récords de posesión y pases, pero este juego se ha demostrado poco efectivo y no se ha traducido en más victorias en el mundial

Martes, 3 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

krasnodar (RUSIA) - La eliminación en los octavos de final del Mundial de Rusia 2018 y una sola victoria en cuatro duelos someten a revisión el estilo “innegociable” con el que España encaró el torneo, con el ejemplo de los años de triunfos pasados, pero sin acercarse a él ni en la profundidad, la pegada ni la determinación.

España no ha sido España. No hubo ni rastro de la campeona en una competición a la que llegó como aspirante y de la que se va con el fracaso en la mochila, zarandeada por los resultados, tan cerca del precipicio en la primera fase que cayó al abismo inmediatamente después contra Rusia, este domingo en Moscú.

Irreconocible en casi todos los encuentros, menos un rato contra Portugal por cómo reaccionó contra las adversidades, su fórmula con el balón, el estilo al que tanto ha apelado frente a las críticas en el Mundial 2018, no ha funcionado en el resto de momentos del torneo. Ni contra Irán ni contra Marruecos ni contra Rusia.

La pelota, el motor sobre el que sustenta su fútbol la selección española, ha sido un objeto prácticamente inútil para el equipo en Rusia, atascado constantemente en cada entramado defensivo y contra las cuerdas por los contragolpes rivales, las dos fórmulas repetitivas que se ha encontrado en cada paso por la competición.

Sin imaginación, sin precisión, sin remate, el balón nunca fue ese arma incontestable de España que no admitía dudas para nadie, ni para él ni para el padecimiento rival, en la Eurocopa de 2008 y en la de 2012 o en el Mundial de Sudáfrica 2010, porque la acompañó de profundidad, ocasiones, goles, velocidad, desmarques y de todas las condiciones para transformarla en un argumento irrebatible.

De sus siete tantos en el torneo, incluso, solo uno ha respondido a las características que asume como propias;a la combinación y finalización en los últimos metros: el empate a uno contra Marruecos, cuando Andrés Iniesta, Diego Costa e Isco Alarcón conectaron y desbordaron a su adversario en el gol del madridista.

El resto ha respondido a otras destrezas: la pelea y la habilidad para encontrarse un hueco de Diego Costa después de un centro largo;la estrategia a balón parado, con tres ejemplos, uno de ellos en propia puerta ante Rusia;un rebote, en el 0-1 a Irán;y una volea excepcional de Nacho Fernández ante Portugal.

Unos recursos diferentes al cansino, lento y previsible movimiento del balón con el que ha marcado un ritmo anodino España. Frente a Rusia, conectó 1.031 pases, un récord en el torneo. Y en los cuatro partidos, nadie ha mantenido tanto la posesión, con 175 minutos y 32 segundos, ni nadie ha recorrido más kilómetros con ella, 234,74, que la Roja, aunque ha sido más que insuficiente.

Nadie ha dado tampoco tantos pases como ella, 3.120, por encima en más de mil de la siguiente selección en ese ranking, Argentina, con 2.012. Alemania, que también propone un estilo similar a España, ha dado 1.790 en tres encuentros. Las tres están ya fuera del Mundial de 2018. Ninguna ha avanzado ni siquiera a cuartos de final.

El equipo español (70) y el germano (67) también han insistido más que nadie en el tiro, una veintena entre los tres palos, y han generado más opciones ofensivas que nadie, 75 de Alemania y 68 de España, pero sin pegada e incluso sin tanta ocasión como exige tanta posesión.

“No les puedo hacer ningún reproche, han salido 15 jugadores que se han dejado la vida, con defectos y fallos, pero sin ningún reproche. Se han entrenado y convivido como nunca había visto en mi vida. Pero esto es fútbol. Hemos tenido más posesión, hemos estado más veces en el área y hemos tenido 18 tiros. En estos momentos se necesita efectividad”, lamentó Fernando Hierro después de la derrota en los penaltis contra Rusia.

Todos estos números invitan a una reflexión sobre el estilo que ha propuesto España en Rusia, también porque los rivales ya lo conocen al milímetro y se preparan para combatirlo. Por eso habían trabajado otros registros. Julen Lopetegui, seleccionador hasta dos días antes del debut, había insistido en este proceso de dos años en el robo de balón, la salida rápida y la presión arriba. - Efe

DETALLE

Cambio de registro. Lopetegui había insistido durante dos años en el robo de balón, la salida rápida y la presión arriba.

El seleccionador dijo que la selección se “había dejado la vida, con defectos y fallos, pero sin ningún reproche”. Aseguró que los jugadores habían entrenado como él no había visto nunca.

la cifra

3.120

España ha sido el conjunto que más pases ha dado en el Mundial. Contra Rusia dio un total de 1.031 pases, un récord en el torneo.