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Hondarribia, la factoría inquebrantable

Once canteranos bogaron en la ‘Ama Guadalupekoa’ el domingo en Zierbena, dos de los cuales, Meltxor Amunarriz y Gorka Egiazu, estrenaron su casillero de victorias con la primera trainera

Jon Ander de la Hoz - Martes, 3 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y muestra de ello es la foto de Ioseba Amunarriz ondeando la bandera de Zierbena. Once de los catorce remeros que aparecen en la instantánea son fruto de la prolífica cantera hondarribiarra, un hecho que demuestra el buen estado de forma que atraviesa la factoría situada a orillas del Bidasoa.

El trabajo con los jóvenes es una de las señas de la política deportiva del club. Una labor que lleva años dando excelentes resultados y que se refleja en el rendimiento de sus diferentes equipos. El domingo fue apoteósico para los verdes;su primera trainera obtuvo la primera bandera de la temporada mientras que el bote femenino se hizo con el billete para la Liga Euskotren por primera vez en su historia.

Entre los once canteranos que ondearon la bandera Petronor había dos, Meltxor Amunarriz y Gorka Egiazu, para quienes el éxito tenía un significado especial. Ambos remeros han debutado este año a las órdenes de Mikel Orbañanos. El técnico oriotarra ha dado la alternativa a los dos, que han compartido horas de entrenamiento desde muy jóvenes. No obstante, el camino hacia el primer equipo ha sido diferente para ellos. Egiazu ha dado el salto directamente desde la segunda trainera;Amunarriz, por su parte, ya había competido anteriormente en la ACT, pues el pasado curso estuvo cedido en San Juan: “Me sirvió para aprender y coger experiencia”, apostilla el remero hondarribiarra.

Los dos compañeros no esconden la alegría que sintieron nada más confirmarse su victoria. Según Egiazu, el domingo fue un gran día: “Son muchos años como remero. Empecé con doce años, y, salvo en dos años, he estado siempre. Subir al primer equipo y ayudar a conseguir la bandera a un bote con tantos remeros del pueblo da más valor a la victoria, es la guinda perfecta”. Amunarriz se expresa en términos parecidos a su compañero: “Ganar en la primera regata con la trainera de mi pueblo es muy grande. De pequeño solíamos estar mirando a los remeros, y ahora pienso que si me hubieran dicho esto hace unos años…”.

Orbañanos ha armado un grupo en el que han coincidido ocho remeros que hace un par de años estaban en la trainera de formación. Para Egiazu es otro hecho que da más valor al triunfo: “Es bonito compartirlo con los que fueron mis compañeros en el segundo bote;Meltxor, Xabier Velasco, Galder Ezponda o mi hermano”. Y es que Gorka es el hermano gemelo de Beñat Egiazu, quien subió a la Ama Guadalupekoa hace ya unos años: “Es especial ganar con Beñat. Suele remar casi siempre, y sabía que de lograr una bandera, lo haría junto a él”.

Para Amunarriz, el trabajo de toda la entidad es una de las razones del buen momento que vive Hondarribia. Según afirma, la filosofía con la que el club lleva años trabajando está dando resultados. Opina que el club y el pueblo tienen “motivos para estar contentos”, y cree primordial el trabajo que se hace en la sombra: “Lo que hace la directiva buscando patrocinadores, por ejemplo”.

Además, Amunarriz agradece el trabajo de los preparadores y médicos, que suelen estar al tanto de todo cada día: “Se juntan muchos detalles. Cuando les cuento a antiguos compañeros de San Juan, algunos no los creen importantes, pero son cosas que cuentan”.

Una sufrida victoria El triunfo del domingo ha dejado un gran regusto dentro del club verde, pues ha servido para confirmar las buenas sensaciones que habían ofrecido en los meses preparatorios. Amunarriz reconoce que, tras las dos primeras regatas, existía “cierta tensión”, pero en Zierbena pronto cambiaron las tornas tras una buena salida: “Salimos muy enchufados. Sabíamos que no contábamos con excesiva ventaja con la calle, pero asentamos la remada y nos fuimos para adelante”.

El domingo una de las claves fue la paciencia con la que acababan cada palada los remeros bidasotarras: “Ese temple es lo que quizás nos ha faltado en las últimas regatas. Hay que saber llevar la tensión y lograr nuestra remada, y en Zierbena lo hicimos”. Amunarriz admite que el pausado ritmo es fruto del trabajo hecho en invierno, ya que Mikel Orbañanos ha insistido en ello durante los meses de preparación: “En los tres primeros largos mantuvimos nuestra remada, y subimos en la txanpa final”. También Egiazu cree que la remada fue una de las claves: “Remamos muy bien, y la paciencia tuvo que ver en eso”.

Aun así, las características del campo de regateo vizcaino no dejaron espacio para la relajación. Amunarriz detalla que Zierbena posee un campo “algo torcido” que dificulta obtener referencias reales: “A ratos parece que vas por detrás cuando no es así, o al revés. Por eso, fuimos con las referencias que nos daba Ioseba y sin mirar al lado”. Dice que, aunque en la televisión se veía clara la ventaja hondarribiarra, dentro del bote las sensaciones eran distintas: “Parecía que íbamos a la par, incluso un poco por detrás”.

La victoria ha situado a Hondarribia en la lucha por el primer puesto en la general. No obstante, Egiazu cree que la pugna por el liderato no será una tarea fácil: “Los rivales están fuertes, y Orio, aunque no ha podido dar su mejor nivel hasta ahora, también estará ahí. Nosotros también queremos estar ahí, cerca de las banderas”. El domingo llegó la primera de ellas, y cuentan con el apoyo de la afición para cosechar más: “El pueblo está con nosotros, como lo demostraron en el recibimiento”, sentencia Meltxor Amunarriz.