LeBron se va a Hollywood

Un reportaje de Jon Larrauri - Martes, 3 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Esta vez, no ha habido show televisivo como en 2010, cuando entre su séquito de colaboradores y ESPN organizaron un programa en el que él mismo anunció su decisión de “llevar su talento a South Beach y unirme a los Miami Heat”, lo que le convirtió en objeto de la ira de muchos de los que hasta ese momento le adoraban, despechados por el fondo, por abandonar su casa, Ohio, y los Cleveland Cavaliers, pero también por las formas, por convertir su adiós en un espectáculo retransmitido en vivo y en directo a todo el país. Tampoco ha sido como en 2014, con dos anillos de campeón ya en su bolsillo, cuando aprovechó la web de Sports Illustrated para lanzar aquel sentimental “I’m coming home (vuelvo a casa)”, aquella carta de retorno al hogar en el que “el crío de Akron” retornaba a sus raíces con la única misión de proporcionar a la ciudad de Cleveland un título en alguna de las cuatro grandes ligas profesionales que no saboreaba desde 1964 y que acabó conquistando en 2016 con remontada histórica incluida ante los Golden State Warriors. En esta ocasión, todo se ha resumido en un escueto comunicado difundido por su agencia, Klutch Sports Group: “LeBron James, cuatro veces MVP de la NBA, tres veces MVP de las finales, catorce veces All Star y dos veces medallista de oro en unos Juegos Olímpicos, ha llegado a un acuerdo por cuatro años y 154 millones de dólares con Los Angeles Lakers”.

Han cambiado las formas, pero LeBron ha vuelto a provocar otro terremoto en la NBA como consecuencia de su decisión de firmar por la franquicia más glamurosa de la liga, que es, además, la segunda más exitosa de la historia de la competición, con 16 títulos, solo superada por los 17 de los Boston Celtics. Así las cosas, King James, a los 33 años, abandona por segunda ocasión en su carrera a sus Cavaliers -esta vez todo han sido frases de comprensión y agradecimiento por parte de la franquicia de Ohio- y desembarca por primera vez en el Oeste. El jugador que ha tiranizado el Este durante los últimos ocho años, con otras tantas finales consecutivas, se verá ahora en un novedoso ecosistema. La camiseta de los Lakers le dará aún más exposición mediática y potenciará su imagen fuera de las canchas. Si consigue recuperar el anillo para una franquicia muy venida a menos pero por la que han pasado muchas de las mayores leyendas de la liga -George Mikan, Jerry West, Elgin Baylor, Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar, Magic Johnson, Shaquille O’Neal, Kobe Bryant...-, su legado compartiría probablemente trono con el de Michael Jordan -solo dos jugadores, John Salley y Robert Horry, han ganado títulos con tres conjuntos distintos-. Pero la pregunta es: ¿acerca este movimiento a LeBron James a su objetivo de acabar con la dinastía de los Golden State Warriors, la misma que le ha derrotado en tres de las últimas cuatro finales?

A priori, y a falta de que los Lakers puedan seducir a alguna otra estrella en el mercado de agentes libres -Kawhi Leonard pasa a ser ahora la pieza más codiciada- o recluten jugadores de calibre All Star vía traspaso, la respuesta sería negativa. No hay que olvidar que James recala en una franquicia que el pasado curso firmó un balance de 35-47 para acabar en el puesto 11 del Oeste y que presenta a un interesante puñado de jóvenes prometedores -Brandon Ingram, Kyle Kuzma, Lonzo Ball, Julius Randle...- pero carentes aún de la coraza mental y la calidad grupal imprescindibles para luchar por altas metas. El resto de movimientos angelinos en las primeras horas de agencia libre -renovación de Kentavious Caldwell-Pope, fichajes de Lance Stephenson y JaVale McGee, tan secundarios como inconsistentes en el aspecto mental- tampoco cambian un ápice esa percepción, pero todo el mundo espera que Magic Johnson y Rob Pelinka, presidente y general manager de la franquicia angelina, muevan fichas para dotar a James de armas para fajarse en un Oeste donde además de los intocables Warriors figuran también los Houston Rockets de James Harden y Chris Paul y los Oklahoma City Thunder de Russell Westbrook y Paul George -a falta de lo que ocurra con Kawhi en los San Antonio Spurs- como rivales armados hasta los dientes. Se habla de objetivos a medio plazo para el nuevo matrimonio James-Lakers, pero conociendo la idiosincrasia de ambos esa unión no se ha producido para desarrollarse a fuego lento, sobre todo desde el prisma del jugador.

Y mientras el Oeste recluta otra estrella, probablemente la más brillante del firmamento, el Este queda huérfano. El magnífico potencial de los Boston Celtics, los prometedores Philadelphia 76ers - trataron de reclutar a James-... y poco más. LeBron y su número 23 se van a Hollywood.