octavos

Bélgica apura hasta el final

un gol en el 94’ de nacer chadli, tras una perfecta contra, clasifica a los europeos ante un japón que llegó a ir ganando por 0-2

Santiago Aparicio - Martes, 3 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Rostov on Don - Un gol en la última acción del partido de Nacer Chadli, que había salido en la segunda parte, consumó la épica remontada de Bélgica ante Japón, que llegó a tener dos goles de ventaja al inicio de la segunda parte.

La última jugada, una demostración de contraataque conducida por Kevin De Bruyne, Eden Hazard y Thomas Meunier, autor del pase definitivo, situó a Bélgica por tercera vez en su historia en los cuartos de un Campeonato del Mundo.

El equipo de Roberto Martínez, que se verá en cuartos con Brasil, y que reaccionó a tiempo, frustró a Japón. El conjunto nipón difícilmente tendrá tan cerca hacer historia.

Japón quiso dar la sensación de advertir a su rival de que no tenía complejos. Arrancó con una presión alta. Incomodó la puesta en escena a Bélgica y un mal despeje de Vincent Kompany, apuesta defensiva de Roberto Martínez, fue recogido por Shinji Kagawa, que disparó fuera.

Fue en un latigazo donde Japón marcó. Tras el arranque del segundo acto. Un buen centro del jugador del Getafe dejó en evidencia a Jan Vertonghen, que no pudo evitar que el balón llegara a Genki Haraguchi y cruzara la pelota a Courtois.

Bélgica se descompuso. Pudo empatar con una respuesta de orgullo de Hazard, que se estrelló en el palo. Pero fue Japón el que volvió a golpear. El equipo de Roberto Martínez perdió el rumbo. Descolocado sintió la presión. Un nuevo error defensivo, un mal rechace de Kompany, cayó a pies nipones en la media luna. En los de Shinji Kagawa que vio a su lado a Inui. El hasta ahora jugador del Eibar paró el balón, miró a Courtais sin que nadie le amenazara y soltó un latigazo que superó al portero del Chelsea. A falta de 38 minutos, los diablos rojos tenían dos goles de desventaja.

Bélgica estaba tocada, pero no hundida. Acortó distancias en una jugada que delató las carencias niponas. Una mala salida de Kawashima, un despeje al tuntún y un centro de cabeza de Vertonghen que se coló en la portería.

El gol espoleó definitivamente a Bélgica, que con poco estaba de vuelta al partido. Hazard apareció. Asumió el reto. Puso el balón en la cabeza de Fellaini, que empató a falta de un cuarto de hora del cierre.

Elji Kawashima evitó que Bélgica lograra la remontada con tres intervenciones salvadoras, pero no la del final. Un contraataque de manual que echó por tierra las esperanzas niponas y llevó a Bélgica con Brasil en cuartos de final.