El ciclismo pide respeto

Cientos de ciclistas de todas las edades salieron a la carretera para arropar el joven Orats y pedir a los automovilistas respeto. (Iker Azurmendi)
Abraham Olano, en la protesta.
Personas del club de José Carlos Carrasco se abrazan en el homenaje de ayer en el barrio Amarotz de Tolosa.

Cientos de txirrindularis, familiares y amigos se dan cita en Tolosa para reclamar el fin de la violencia en carretera y el desbloqueo de una ley que contribuya a evitar en lo posible tragedias como la que ha afectado a la familia de Villabona

Un reportaje de Carolina Alonso. Fotografía Iker Azurmendi - Lunes, 2 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

El barrio tolosarra de Amarotz, que se hallaba en fiestas, las dejó un tiempo en suspenso en la tarde de ayer para acoger la concentración y salida de la marcha ciclista organizada por Oriako Txirrindulari Eskola en recuerdo de la familia de Villabona destrozada por un conductor ebrio, el pasado jueves en las carreteras de León. El padre, José Carlos Carrasco, y la madre, Nerea Aguirre, dejaron su vida en la cuneta mientras que el hijo de doce años, Orats, alevín del citado club ciclista, resultó herido leve. La familia recorría el camino de Santiago.

La conmoción en Villabona y en toda la comunidad ciclista de Gipuzkoa se dejó sentir en Amarotz, hasta donde se desplazaron en la tarde de ayer cientos de personas. Todos los clubs guipuzcoanos, algunos vizcainos, familias enteras, jóvenes y niños protagonizaron una vuelta en bicicleta, desde el barrio de Amarotz hasta el centro de Tolosa y vuelta, antes de la salida de la carrera de cadetes que estaba prevista para la tarde de ayer. En medio de una emoción contenida a duras penas por parte de algunos, los deportistas y sus allegados rindieron un homenaje a la familia Carrasco Aguirre, destrozada por la imprudencia de un conductor que no debía haber salido a la carretera y que ya está en prisión.

Un minuto de silencio y un largo momento de aplauso fueron el banderín de salida de la movilización que quiso unirse al dolor de la familia y gritar alto Basta ya de violencia vial. La representante de Oriako Txirrindulari Eskola recordó por los micrófonos de la prueba ciclista que “Orats ha vivido lo que nadie se merece”. Asimismo, en representación del club al que pertenece el hijo del matrimonio fallecido, señaló que “es hora de pasar a la acción” y de trabajar con eficacia para erradicar accidentes tan trágicos. La portavoz del club destacó que “hay una ley bloqueada en el Congreso de Madrid” y pidió que salga adelante para luchar contra la violencia en carretera. “Sobre la bicicleta siempre hay una vida y aunque pueden existir descuidos, no podemos admitir la violencia en la carretera”. “Hace falta una respuesta en la medida de los hechos”, recalcó, para atajar la violencia vial.

El presidente del club, Aitor Ayerza, con un lazo negro sobre el niki, se mostraba satisfecho por la respuesta popular a la convocatoria. “La gente está respondiendo y más que nada es un homenaje a la familia y al pobre Orats, además de una protesta para pedir un poco de respeto”, explicaba el presidente, que añadía: “No solo reclamamos respeto de los conductores a los ciclistas sino también de los ciclistas a todos los demás, un respeto mutuo porque estamos todos en ello”. Ayerza añadía que “en este caso ha sido una familia, pero podía haber sido cualquier otro, uno que caminaba por ahí”.

Muchos otros ciclistas se habían acercado al lugar, como, por ejemplo, Jon Ander, de Anoeta, cuyos hijos corrían con Orats. “Es muy, muy duro e incomprensible”. “Es un asesinato prácticamente. Tenemos que conseguir que no pase, y que si pasa, que no anden, como dice Purito Rodríguez, en los juzgados llorando”.

Mikel Astarloa y su hija Irati Astarloa también se acercaron a la concentración en sus bicicletas con ganas de clamar contra estos desagraciados siniestros. Irati, además, ha sido entrenadora de Orats. “No podía creerlo;era imposible que fuera él el afectado, pero sí”, recordaba la joven txirrindulari, que afirmaba que son muy cuidadosos con los chavales en los entrenamientos.

Arkaitz Lacalle, de Tolosa, también quiso tributar un homenaje a los ciclistas fallecidos, como padre de la misma escuela ciclista. “Mi hijo es de la misma categoría de alevín que Orats y ha sido como un jarro de agua fría, pero poco se puede hacer”, opinaba. “Solo más prudencia y mano dura con el alcohol, pero aún y todo puede pasar”. El padre esperaba la salida en compañía de su hija, que recalcaba: “No solo nosotros tenemos que tener cuidado, también hay que respetar”.

Tristeza “Nos afecta a todos”

Santi Osoro, de Ataun, es el presidente del escuela de ciclismo de Ordizia y tampoco quiso perderse la protesta. “Conozco al chaval de vista, de verle en las carreras, y es un mazazo. Siempre lo es cuando pillan a algún ciclista, pero mucho más cuando le conoces y en Goierri nos conocemos todos porque nos juntamos los fines de semana para correr en las escuelas ciclistas, y a todos nos afecta”. A su juicio, hay que incidir en las campañas de concienciación para evitar estas tragedias. “Por un lado, no es muy normal que una persona con esa tasa de alcohol salga a la carretera, pero no por los ciclistas sino por todos. ¿Poner penas más duras?, no sé, porque al que no piensa le da igual. Yo prefiero campañas de concienciación para que no pasen estas cosas”, recalcaba.

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