torneo de san fermín

Bengoetxea VI, a la final

el leitzarra venció a olaizola en sopela

Juan Lazkano - Lunes, 2 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Oinatz Bengoetxea jugará la final del Torneo San Fermín del Cuatro y Medio el 7 de julio en el frontón Labrit de Pamplona después de vencer ayer en Sopela al vigente campeón, Aimar Olaizola, por 22 tantos a 18. Un encuentro en el que ninguno de los dos estuvo a su nivel y en el que ambos cometieron muchos errores.

El partido prometía ser un duelo de altos vuelos por alcanzar la finalísima de la Bombonera el día grande de las fiestas pamplonesas. El frontón de Sopela, a rebosar, esperaba impaciente a dos leyendas de la pelota. El vigente campeón del torneo, Aimar Olaizola, se enfrentaba a Oinatz Bengoetxea, quien tiene en su haber dos txapelas sanfermineras de la jaula. El leitzarra llegaba a esta semifinal después de haber eliminado a Unai Laso primero y a Mikel Urrutikoetxea después, mientras que Aimar debutaba en el frontón vizcaino en el torneo.

El encuentro comenzó con Bengoetxea muy seguro de sí mismo y adelantándose por 2 tantos a 0 en el luminoso. Un comienzo errático por parte de los dos delanteros que no acababan de sentirse cómodos en la cancha.

Aimar no lograba conectar su letal gancho de izquierda y Oinatz no acertaba a acabar el tanto. El marcador llegó hasta un 7-7 que hacía presagiar que la igualdad sería la nota predominante.

Fue entonces cuando Olaizola II cometió errores que cualquier otro día no hubiera concedido, lo que aprovechó Oinatz para mandarle pelotas a los pies y conseguir que Aimar se sintiera aún más incómodo. Lograba el de Leitza una renta de 4 tantos con el 11-7 pero volvía otra vez a mandar abajo dos pelotas que, sumadas al acierto de Aimar con la izquierda, hacían llevar la igualada al marcador.

Bengoetxea tenía claro que debía jugar sin miedo y arriesgar en los momentos clave. Y la jugada le salió bien. El leitzarra comenzó a mover a Aimar por el frontón que sufría en la cancha como hacía tiempo que no lo hacía. No lograba situarse en el frontón y tampoco podía usar su mejor arma, el gancho de izquierda, el cual logró desactivar su rival, quien se marchaba hasta los 18-11.

Pero Olaizola aún no había dicho su última palabra y dejó claro que nunca tira la toalla y logró acercarse hasta 18-16.

Fue entonces cuando Oinatz arriesgó en un momento en el que las fuerzas flaqueaban y con un gancho espectacular con la izquierda lograba llegar hasta los 20 tantos y acariciar la victoria, la cual llegó antes de lo esperado después de dos clamorosos errores de Aimar.

El de Leitza se mostró feliz tras el encuentro, “Me hace mucha ilusión estar en la final de Pamplona, es un honor jugar contra un pelotari como Jokin Altuna”. La otra cara de la moneda fue Aimar Olaizola, quien aseguró que “nunca me había sentido tan incómodo en esta modalidad, no me ha salido nada, se ha merecido la victoria”.