A la contra

Patetismo

Por Jorge Nagore - Domingo, 1 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Nadie en su sano juicio puede defender o minimizar la imagen que ofrece Diego Maradona estas semanas en Rusia, ni sus palabras, ni sus actos, al parecer cargados de alcohol y/otras drogas, ni, en general, casi nada de lo que en los últimos tiempos proviene del que fuera el mejor jugador de fútbol de la Historia hasta que llegara Leo Messi. Maradona fue un jugador glorioso y desde hace más de 35 años es un adicto a las drogas, con épocas mejores, épocas peores y épocas terribles. Si está vivo, es de milagro, puesto que ha estado varias veces al borde la muerte, y resulta tremendo verlo en un estado deplorable en bastantes momentos de las retransmisiones televisivas de este Mundial. Para quienes ya tenemos unos años y nos enamoramos de él en el 82 y posteriormente, verle así es triste, como es triste, al mismo tiempo, ver el cachondeo generalizado que hay con él, una especie de descojono colectivo con el payaso. Porque, a fin de cuentas, no deja de ser un enfermo, un enfermo con dinero, mucha mala educación en ocasiones y pésimas conductas en otras, una presencia escénica grotesca y todo lo que ustedes quieran pero al fin y a la postre un enfermo, al que se presta demasiada atención en busca única y exclusivamente de filmar y grabar su degradación. Mientras la droga corre a mares por todas las escalas sociales y palcos del mundo, los focos se centran en un pobre hombre pasado de vueltas que un día y durante casi 10 años fue el jugador más excelso del mundo, pero que ahora mismo está muy lejos de sus cabales y quizá de la necesaria claridad y energía suficientes como para salir del laberinto en el que se encuentre. No es una cuestión de defender o atacar, Maradona lo mismo es buena gente que un ser deplorable, ni idea, eso solo lo saben quienes le hayan tratado en la intimidad, pero lo evidente es que hacer sangre con alguien así es más patético aún que su imagen.

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