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La subida fiscal del gasóleo, un lastre para la actividad económica

La decisión del Gobierno español de elevar el impuesto supondría un encarecimiento del 10%

Xabier Aja - Domingo, 1 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - El Gobierno español que lidera el socialista Pedro Sánchez no ha tardado en recordar que es necesario aumentar los ingresos fiscales para mantener una maquinaria de gasto público que no deja de crecer. Y una de las primeras propuestas que ha puesto sobre la mesa es aumentar el impuesto que grava a los combustibles, en concreto el impuesto sobre el gasóleo. Hasta ahora el carburante de los motores diésel tenía un menor impuesto que el de las gasolinas. Una medida cuyo único sentido, con raíces históricas, era no lastrar a los transportistas en un Estado como el español donde la gran mayoría de las mercancías se mueven por carretera.

El problema es que lo que hace 30 años era un combustible, el gasóleo, prácticamente profesional se convirtió en el carburante de una mayoría de vehículos con el auge de las motorizaciones diésel en Europa.

El resultado es que a día de hoy hay un parque de 13,3 millones de vehículos con motores diésel que utilizan gasóleo como combustible. Aunque los diésel utilizan menos litros de combustible por kilómetro recorrido que los de gasolina sus emisiones a la atmósfera de partículas y dióxido de nitrógeno son más perjudiciales que las de un motor de gasolina y ello ha hecho que muchas ciudades contemplen la prohibición de circulación de vehículos diesel. Si a esto se le sumase un aumento de la fiscalidad sería la puntilla para dichos coches a medio plazo.

El consumo de combustible de automoción en lo que va de año, con datos al cierre de mayo, ha crecido un 3,1%, y ya se ve que es mayor el incremento en las gasolinas (+3,5%) que en los gasóleos (+3%).

Con la excusa medioambiental, el Gobierno español subiría el impuesto sobre el gasóleo para igualarlo al de la gasolina. En la actualidad el impuesto especial sobre las gasolinas es de unos 40 céntimos de euro por litro mientras que el del gasóleo, de unos 30 céntimos. La subida de impuestos supondría para las arcas del Estado unos ingresos del orden de los 2.140 millones de euros.

Eso sí, como el Ejecutivo no tiene el don de la oportunidad ha puesto el tema sobre la mesa cuando el precio del petróleo en los mercados internacionales es el más alto de los últimos años. De hecho esta semana el barril de petróleo Brent cerró a casi 80 dólares lo que ha hecho que los ciudadanos que se desplazan para sus vacaciones en el Estado tengan que pagar los combustibles a los precios más caros de los últimos tres años, un 15% más que el pasado verano, con el gasóleo a unos 1,24 euros y la gasolina, a 1,34 euros el litro.

¿Y qué piensa el sector de la industria de carburantes? Pues según la Asociación de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), que dirige el que fuera máximo responsable de la refinería de Petronor, Andreu Puñet, “un aumento de la tributación sobre los carburantes puede perjudicar gravemente la competitividad internacional de muchos sectores económicos” ya que, según recuerda Puñet, “la única vía de acceso es por carretera”.

Desde AOP recuerdan que el Estado español, a diferencia de la mayoría de los países europeos, “carecee de grandes ríos navegables e infraestructuras ferroviarias para el transporte de mercancías y debe recordarse como numerosas empresas han podido superar la profunda crisis pasada aumentando sus ventas en el exterior”. Ventas que se transportan en camión con motor diesel y que subidas del orden del 10% en el precio del combustible les generaría un lastre en sus márgenes.

En todo caso, las empresas petrolíferas, según Puñet, “no entran a valorar la posible decisión de subir los impuestos del diésel si el Gobierno, en el legítimo ejercicio de sus funciones, lo considera oportuno para soportar el gasto público”. Pero AOP -que agrupa a empresas como Repsol, Cepsa o BP, entre otras-, sí cuestiona el argumento medioambiental sobre el que se quiere soportar la decisión de subir el impuesto sobre el gasóleo.

“En el caso del CO2, el coche diésel consume menos que el de gasolina y, por tanto, emite menos CO2, por lo que un trasvase de las ventas de motores de gasóleo a gasolina aumentaría las emisiones”, afirman en AOP. Y respecto a las emisiones de óxidos de nitrógeno NOx, consideran que las nuevas tecnologías permiten reducir “drásticamente” el problema siempre y cuando “se incentive la renovación del parque automovilístico”. Según AOP, un coche nuevo emite “un 85% menos de NOx y un 30% menos de CO2 que uno de hace 10 años”.

Fuentes de Petronor no entran a valorar la posible subida de impuestos pero consideran que el Gobierno quiere aprovechar la misma para hacer frente al problema generado con Europa con el denominado céntimo sanitario. Como se recordará, una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en 2014 declaró la ilegalidad del impuesto sobre venta minorista de determinados hidrocarburos (IVMDH), coloquialmente llamado céntimo sanitario. Se estima que la cantidad recaudada irregularmente por el Estado y las autonomías entre 2002 y 2012 ascendió a 13.000 millones de euros de los que unos 5.000 millones de euros corresponden al sector del transporte por carretera, que ha pedido su devolución.

Con esta modificación fiscal del gasóleo, el Ejecutivo aprovecharía también para no discriminar entre unas autonomías y otras en la fiscalidad de los carburantes, y podría propiciar una subida al máximo del tramo autonómico del impuesto.

Fabricantes La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), entidad presidida por José Vicente de los Mozos, también ha reaccionado a la posible subida del impuesto al gasóleo y ha señalado que “el sector de automoción no puede soportar un aumento adicional de la carga fiscal de 2.100 millones de euros”. Por ello, Anfac ha pedido al Gobierno español que abra un espacio de diálogo con los sectores implicados y un “acercamiento” amplio que valore medidas alternativas a la subida de impuestos al diésel.

La asociación de fabricantes indica que subir el impuesto al gasóleo tendrá afecciones graves en la industria del automóvil porque puede producir una reducción “drástica” de la cuota de mercado en España de este tipo de vehículos. Y el dato es claro, en 2012 las ventas de coches con motor diésel eran el 69%, el pasado año habían caído al 48% y este año ya han bajado hasta el 37% del total.

Y los autónomos recuerdan que subidas del 10% en el coste de combustible sería un lastre difícilmente soportable a corto plazo para decenas de miles de autónomos, agentes comerciales, taxistas, repartidores, albañiles, fontaneros, etc. que usan vehículos con motor diésel.