Kontsumobide lanza una campaña para hacer frente al fraude de las ventas a domicilio

El instituto vasco de consumo crea un folleto, y también emitirá información por la radio y la televisión

Iñaki García - Sábado, 30 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Donostia - Pese a que el auge de las ventas por Internet y el aumento de información pudiesen dar a entender que la venta a domicilio iba a erradicarse, no es así. De hecho, en el último año, las reclamaciones por fraudes de este tipo ascendieron un 38%, hasta alcanzar las 2.934. Por este motivo, Kontsumobide, el Instituto Vasco de Consumo, ha lanzado una campaña informativa para dar herramientas a los ciudadanos y que así sean capaces de defenderse de posibles timos en ventas fuera de los establecimientos. Principalmente afectan a un colectivo vulnerable como son las personas mayores, sobre todo, a las que viven solas.

La iniciativa comenzará en julio, y consistirá en el reparto de folletos informativos, que contendrán documentación sobre los derechos de los consumidores, e intentarán prevenir ante las posibles prácticas poco correctas de algunos comerciales. También sobre cómo actuar a la hora de echar para atrás una operación.

Asimismo, se emitirán una serie de cuñas en radio y se retransmitirán microespacios divulgativos en televisión. Todo con el objetivo de “llegar a un mayor número de personas”. Los folletos estarán disponibles en las oficinas de Kontsumobide, en oficinas municipales y asociaciones de consumidores.

Según explicó ayer la directora de Kontsumobide, Nora Abete, “las reclamaciones de este tipo” ya suponen el 12% de las totales en Euskadi y ante el notable ascenso quieren dotar de herramientas a los ciudadanos para que puedan “valerse por sí mismos y evitar este tipo de situaciones”.

Las cuatro estafas principales son la venta de productos relacionados con la salud, de enciclopedias o libros, suministros de electricidad y gas, y las falsas revisiones de caldera.

Abete pidió a los ciudadanos que antes de “firmar o aceptar ningún contrato” reflexionen, para así poder comparar ese producto o servicio con otros disponibles en el mercado. Además, recalcó que, en caso de firmar un contrato de este tipo, el tiempo importa a la hora de romperlo, ya que “el plazo general para el desistimiento es de 14 días”.

Indicó también que desde 2016 han impuesto sanciones a unas 50 empresas, que varían “dependiendo de la casuística”. Y aclaró que, una vez interpuesta la denuncia, en primer lugar intentan encontrar la solución “mediando con las empresas”, y si el plazo de desistimiento ha concluido, optan por buscar “puntos débiles en los contratos”.