Mar de fondo

Ciudadano Fito

Por Xabi. Larrañaga - Sábado, 30 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Albert Rivera ha ido a un concierto de Fito, se ha hecho una foto con él, la ha publicado y militantes del P.I.A. -Pureza Ideológica Absoluta- andan despellejando por eso al músico bilbaino. Ya han desenterrado una imagen en la que aparece con Iñaki Azkuna, como si saludar a tu alcalde fuera delito, y otra en la que intercambia la gorra con el encargado de la seguridad de un festival, como si lo lógico fuera darle la espalda ya que según parece todo uniformado es manada. Pronto lo crucificarán porque su saxofonista entró en el ascensor con un concejal de derechas y le preguntó a qué piso iba en lugar de escupirle.

España, y en esto aquí somos el Cid, es un problema eterno cuya solución no se busca escuchando al prójimo sino evitándolo. Es un laberinto de trincheras donde el desorientado prefiere perderse a pedir la brújula al adversario. Es un desierto en el que la última fuerza se gasta en alzar el dedo para saber por dónde pega mi viento, marcar en la arena una frontera, dedicarle una peineta al enemigo y morirnos ambos de sed antes que buscar juntos el oasis. Es un flotador en el que un náufrago rema hacia el sur y otro hacia el norte, no vayan a coincidir en algo. Las dos Españas han de helarte el corazón.

Lo injusto, y cómodo, es que en verdad tanta limpieza de sangre solo se exige a los famosos, pues en el bar, y la semana que viene ni te cuento, abrazamos al parroquiano y brindamos con el camarero sin tener en cuenta su voto. Tenemos amigos munipas, vecinos rojos y verdes, médicos en contra de la OTAN y panaderos a favor de la autovía. Fito no es de C’s, y qué pasa si lo fuera. Le basta con ser ciudadano. Y educado.