Jokin Aperribay presidente de la real

“Olabe no está haciendo ninguna revolución”

Entrevistar a Aperribay está caro. Amable y por momentos risueño, con micrófono de por medio juega a la defensiva. Su estrategia es refugiarse en su mensaje preferido sobre cantera y filosofía. En esta primera entrega, la palabra clave es “metodología”

Una entrevista de Mikel Recalde Fotografía Ruben Plaza - Sábado, 30 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:04h.

donostia - Año y medio sin conceder una entrevista a este periódico, todo ha cambiado mucho... ¿Qué balance hace?

-Encantado de atenderos siempre. Tengo la cabeza en el futuro. Se han hecho muchos balances. Cada persona tiene el suyo. Es difícil. Creo que la Real lleva una trayectoria buena y que el año pasado no fue el mejor de los últimos cinco o seis años. Terminamos bien y lo que tenemos que ahondar es en lo que es la Real para continuar creciendo.

Usted corrigió el término “deprimente” para calificar el pasado curso.

-No soy una persona de buscar titulares, sino de ir al por qué y a la mejora. No pienso así.

Marcado por el domingo sangriento que costó la cabeza a Loren y Eusebio.

-Es una coincidencia, no es más. Son dos decisiones que aunque coincidieron en el tiempo eran diferentes. Una era pensar en el próximo año desde ese momento y empezar a construir lo que puede ser el futuro más inmediato, cumpliendo con el carril por el que queremos que la Real crezca, que fue la decisión de traer a Roberto. Y la otra es cómo veíamos la convivencia y cómo pensábamos que el entrenador podía estar en los dos o tres meses que quedaban al frente de la Real. Si era mejor el cambio o no. Eran decisiones sin relación. Sin cambiar el entrenador hubiese sucedido la otra decisión. Entendíamos que necesitábamos fortalecer el área para seguir creciendo en las ideas. No son dos conclusiones pensadas desde el mismo espacio, sino que tienen orígenes diferentes.

¿Eusebio se enrocó demasiado en su “estilo”?

-Es difícil contestar. No fue el motivo por el que salió. Eusebio era un entrenador que la temporada anterior hizo una Liga muy buena con la Real con un fútbol fantástico. O todos los jugadores no estaban en el mismo momento de forma o no encontramos cuál era el mejor punto de los ellos para llevar a la práctica lo de la campaña anterior. Esto viene más con lo que buscábamos a medio plazo y con unir el medio plazo con el corto plazo con lo que son las decisiones concretas sobre el equipo. Al final el entrenador es el director general del equipo y es el que ejecuta cómo va a intervenir la filosofía del club sobre los jugadores.

Loren era su brazo derecho y le ha defendido siempre en sus comparecencias.

-Soy defensor de Loren porque hemos trabajado diez años juntos y creo que lo ha hecho muy bien. Hay que ver a todos los jugadores a los que se les ha dado la oportunidad en el primer equipo, dónde estábamos en aquel momento, que en seis años hemos estado tres veces en Europa… Pocas veces en la historia del club ha pasado eso. Se puede comparar con los mejores momentos del club, pero no con otros. Loren ha sido el artífice de todo eso. Pensamos que para ahondar en la filosofía de la Real y cambiar criterios de metodología había que variar el modelo. Se trata de trabajar de forma colectiva e incidir mucho en lo que es el rendimiento individual, en la mejora del rendimiento cuando se llega al primer equipo, en no abandonar la formación en el Sanse, en seguir con esa consolidación de los jugadores, con la exigencia… Pensamos que viene más a entender lo que va a ser el fútbol económicamente en los siguientes años, ya que este mundo, para un club como la Real, ha aumentado la competitividad de los equipos y queremos aumentar o ahondar en ese paso de los jugadores al primer equipo porque creemos que va a ser la mejor forma de mantener la filosofía.

Pero antes de poner el cargo a su disposición usted ya sabía que iba a prescindir de él.

-Lo que teníamos claro es que queríamos hacer ese cambio en la dirección deportiva y si encontrábamos la forma y las personas íbamos a planteárselo a Loren.

¿Cuando se fue Olabe usted sabía que le iba a volver a llamar en breve?

-Cada uno se hace su película de por qué ocurren las cosas y quizá no es la realidad. Estábamos en un ciclo muy bueno del equipo donde se pensaba que esto no era el momento de hacerlo. Y Roberto vino como director de fútbol para incidir en el metodología y en esos cambios. Quizás ese momento no era el mejor para hacerlos. Por cómo iba la temporada no íbamos a poder afrontarlos y cuanto más tardásemos menos efectivas iban a ser las variantes que queríamos introducir. Teníamos que dejar que el ciclo de juego, que era muy bueno, tuviese toda su extensión hasta que pensásemos que podía haber terminado o que podíamos estar cerca de su final. Roberto no veía que el trabajo que venía a hacer se pudiera realizar. No era un enfrentamiento con las personas, sino que en ese momento no se podía hacer ese trabajo. Había salido de la Real bien y mi conversación con él se mantuvo abierta. Cuando entendimos que se podían hacer los cambios volví a hablar con él porque pensábamos que era el momento. Antes de tomar otras decisiones pensamos que era mejor incorporarle durante la temporada para ir preparando los cambios de entrenador, de entrenamiento… Y no que se encontrara con decisiones tomadas y tuviese que empezar a reactivar eso.

¿Le da rabia que sigan discutiendo el legado de Loren y cree que se valorará con el tiempo?

-No sé si con el tiempo o no, porque en el fútbol todos somos profesionales, estamos aquí un tiempo limitado y tampoco es cuestión de hablar del pasado. Loren ha hecho una buena labor. Ha cogido a la Real en un momento muy difícil y su trabajo ha llevado a que el club pueda crecer. Si tienes en cuenta que ese momento deportivo lo hemos tenido sin poder endeudarnos, creo que su labor fue buena. Otra cosa es que así como hace dos años el cambio de metodología podía convivir con la presencia de Loren en la dirección deportiva y la presencia de Roberto en la dirección de fútbol, quizá porque no lo pudimos implantar entonces y queríamos hacerlo ahora, pensamos que no podíamos tener la convivencia de las dos personas. No es circunstancial que el cambio en la dirección deportiva fuese tras Salzburgo, de cara a plantear lo que iba a ser el futuro. Pensamos que era el momento.

Quizá su día más duro como presidente.

-Son decisiones duras, muy pensadas, muy sopesadas y que las tomas pensando en que hay veces que hay que afrontar cambios para seguir mejorando.

¿Para usted cuál ha sido la mayor decepción de esta temporada?

-Todo lo que ha ocurrido en torno al primer equipo son cosas que pueden ocurrir, que entran dentro de la gestión. Que te eliminen en Europa o que no consigas una clasificación o que tengas un partido malo pueden ocurrir. Lástima que el equipo fuese a la eliminatoria de Salzburgo sin Xabi Prieto y sin Willian José, que han sido dos de los jugadores más importantes que hemos tenido durante la temporada pasada y la anterior. Son circunstancias que ocurren.

¿La Copa envenenó otra vez la temporada?

-Es muy difícil saberlo. Evidentemente esas cosas son consecuencia de que no has preparado demasiado bien ese partido o no has podido, pero desde luego a nosotros eso no nos ha llevado a tomar decisiones posteriores.

¿Qué teclas tocó Imanol para la reacción?

-Imanol conoce perfectamente el club. Si cambiábamos de entrenador era muy importante que fuera de la casa porque las dos destituciones anteriores las habíamos tomado en mitad de temporada sin demasiada preparación. No nos podía hipotecar a futuro. El único cambio posible era el de Imanol si cesábamos a Eusebio. En ningún momento de la temporada hemos pensado en traer a otra persona que no fuese de la casa. En la conversación con Eusebio ese domingo entendimos que lo mejor era cambiar para intentar terminar con un poco más de fuerza que la que llevábamos y darnos cuenta de que cada minuto en la Real es muy importante. A veces cuando queda poco para terminar la campaña pensamos, ya está. Queríamos no hipotecar las decisiones con darle fuerza al final de temporada. Nada de dejarnos llevar. Es mejor tomar una decisión pensando que en la Real cada minuto es importante.

¿Imanol tuvo plena libertad para tomar sus decisiones o fueron consensuadas?

-No sé con quién las habrá consensuado, si con Labaka o con sus más cercanos, pero tuvo libertad absoluta.

“No vamos a quedar ni uno con la revolución de Olabe”, me comentó un trabajador.

-Olabe no está haciendo ninguna revolución. Lo que verdaderamente importa es que todos los jugadores del Sanse que pueden llegar al primer equipo y los que han llegado al primer equipo hace poco se consoliden. La revolución es que lo consigan y tenemos que poner los mejores medios y tener los mejores métodos para que lo consigan. La estabilidad de la cantera es que haya fluidez de jugadores. Y ahora hay jugadores muy importantes como Capilla, Luca, Zubiaurre, Gorosabel, Merquelanz, Guevara… pero hay otros en el segundo equipo y otros en el primero que tienen que terminar de consolidarse. Eso es verdaderamente donde la metodología de la Real tiene que ahondar para que eso sea una realidad. Ahí hay que cambiar o mejorar métodos, exigencia, rutinas… Se trata de dar un impulso para que la Real pueda mantener su filosofía y los criterios que nos definen.

¿Cómo es Roberto Olabe?

-Una persona muy trabajadora. Conmigo la relación es muy fácil. Cree mucho en la metodología, en los detalles, en que hay que cuidarlo todo y planificar muy bien para que los resultados sean mejores y una persona que sabe que el fútbol está sometido a un grado de estrés y competitividad en el que no es fácil obtenerlos. Pero tenemos que trabajar para que la metodología de nuestro club sea un ejemplo para todos y que los jugadores que entren en la Real con 10-12 años, cuando tengan 22-23 sepan cuál es el camino, que ya lo saben, pero tenemos que ir mejorando día a día.

Algunos recelan de su labor, otros lo califican casi de superdotado.

-No me he encontrado con gente que recele. Las decisiones que está tomando son para intentar mejorar. Por supuesto que te puedes equivocar, porque antes de tomar la decisión intentas el camino. Los resultados de todas estas decisiones no las vamos a ver en el corto plazo. Por supuesto que al inicio de la temporada vamos a ver la mano del entrenador, pero tenemos que dejar trabajar a la gente. Lo más importante es consolidar todo el talento que tenemos en Zubieta alrededor del primer equipo. Que pongamos una metodología de trabajo para buscar esa consolidación. Y lo que tenemos que saber es que económicamente, tal y como está hoy el fútbol, hay muchos equipos que con dinero pueden ser competitivos porque pueden fichar a gente de 28-30 años que saben del oficio y cómo mantenerse en Primera. Nosotros, en cambio, queremos seguir nutriéndonos de nuestros jugadores. Por eso los primeros años en el primer equipo son muy importantes. Ese primer paso marca la dirección y tiene que ser de exigencia, de metodología, de planificación… Así como hasta el primer equipo está marcado cuáles son los pasos y cuál es el camino, a partir del mismo también tenemos que marcarlos y no dejarlo a que cada entrenador cambie las rutinas o el hábito de trabajo. Tenemos que trabajar desde nuestra metodología y que cada entrenador que venga tome sus decisiones, pero dentro de la metodología de la Real. Creo que estamos ante un trabajo en el que va a dar sus frutos y que va a ser importante para el futuro de la Real.

El tiempo dirá si eran necesarios tantos cambios, porque Zubieta funcionaba bien...

-Al final va a parecer que el defensor de Zubieta eres tú y yo no, que lo llevo defendiendo muchos años (risas). Se trata de continuar con eso. El responsable de los cambios en Zubieta en los años 2004 y 2005 fue Roberto Olabe. Modificó por completo a la metodología del fútbol base. Estamos intentando mejorar aquello. Queremos ahondar en la metodología en torno a los profesionales del club y que el trabajo se base en ella. Vamos a tener buenos y malos resultados porque así va a ser nuestro futuro. No van a ser siempre malos resultados. Lo que tenemos que intentar es que los resultados que son buenos sean mejores y que los que son malos sean mejores también. De eso se trata. Que vamos a tener malos y buenos va a depender de cuándo se haga el balance. Todas las personas que han estado en la Real han ido sumando. Tenemos una forma de trabajar muy buena y muchos clubes nos miran, pero por eso no nos tenemos que parar ni debemos pensar que somos los mejores, porque no lo somos. No podemos creer que no podemos evolucionar.

¿Le ilusiona la incorporación de alguno de los técnicos nuevos?

-Estamos buscando la mejora del trabajo. Lo que me ilusiona es que el método lo vayamos mejorando. No me ilusiona un resultado esporádico sino que sepamos cuál es la línea de mejora, que seamos exigentes y que sepamos que tenemos que avanzar, que abramos la puerta de Zubieta y respires filosofía y respires competitividad, ambición, respeto…

¿El club está tan bien? Me refiero al límite salarial, a la estructura económica...

-Están bien. Son cosas diferentes. A nosotros nos ha tocado pagar muchas deudas, todas, porque hemos pagado el 100% de las que teníamos y hemos hecho inversiones importantes, y las vamos a seguir haciendo. En Zubieta hemos invertido mucho en campos y queremos seguir mejorando las instalaciones. Es fundamental para que nuestros jóvenes crezcan. También estamos afrontando la inversión de Anoeta, el mejor fichaje y nuestra casa. Por un lado están las inversiones y por otro la estructura de la cuenta de explotación. Tienes que saber cuáles son los límites para que el equipo siga creciendo. No te sirve hacer un año cosas que en gran medida no puedes afrontar y luego tener que estar los siguientes años sin poder crecer.