Subijana apuesta por que el código penal integre la perspectiva de género

El presidente de la Audiencia de Gipuzkoa pide valorar la “intimidación contextual”
Aboga por la aplicación del principio de “protección reforzada”

“Nos están llamando la atención para que seamos más cercanos a la realidad social” “No creo en la prohibición, sino en una ciudadanía exigente con los medios” “Los periodistas necesitamos utilizar palabras que la gente comprenda”

Arantxa Lopetegi Iker Azurmendi - Viernes, 29 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Cuando una mujer es víctima de malos tratos o de una agresión sexual, cuando es víctima, en definitiva, de la violencia machista fruto de una sociedad “que se fundamenta en la desigualdad”, muchas son las voces que le invitan a denunciar. Pero si así lo hacen la víctima se enfrenta a un camino lleno de dificultades en el que la “revictimización” es más que frecuente.

El presidente de la Audiencia de Gipuzkoa, Iñaki Subijana, en su charla dentro de los Cursos de Verano de la UPV sobre La perspectiva de género en el enjuiciamiento penal,planteó cuestiones y respuestas de especial pertinencia estos días con el debate de fondo del fallo y posterior puesta en libertad de los cinco miembros de La Manada, condenados a nueve años de prisión por abusar sexualmente de una joven en los sanfermines de 2016.

De partida, dejó claro que, en su opinión, “falta que elaboremos un modelo de justicia que tenga perspectiva de género”, pero que tiene cabida en el código penal. “Las críticas intensas de la sociedad son llamadas de atención para hacer lo que no se está haciendo, son mensajes a los poderes públicos para que sean más cercanos a la realidad social”, apuntó.

Y la pregunta que se plantea es: “¿Cabe juzgar en el orden penal desde la perspectiva de género?”. Ante una realidad con desigualdades enraizadas, “cuando el punto de partida no es igual, hay que implementar técnicas jurídicas para que el punto de llegada sí lo sea”. Subijana consideró que con este objetivo hay que aplicar en el Código Penal lo que se denomina “protección reforzada”.

La clave radica en entender que la “conducta violenta del hombre sobre la mujer, en una estructura social que discrimina a la mujer por el mero hecho de serlo, es más grave que la violencia de la mujer hacia al hombre y más lesiva porque reproduce un modelo social asimétrico” .

Pero hay que determinar “dónde” se aplica esa perspectiva de género. En opinión de Subijana, hay que generar espacios de acogida protección e información a “la medida de la víctima”. “Al fijar la protección hay que estudiar cada caso y ver el nivel exigible. Lo dice la Ley pero no se hace siempre porque no se llega”.

El acompañamiento es vital ya que la víctima “como fuente de prueba va a ser cuestionada y hay que prepararla”, porque a “la presunción de inocencia no se puede renunciar, ahí no podemos colocar la perspectiva de género”.

La legislación del Estado es “más pobre” que la directiva europea que dice que “no se admitirán preguntas que invadan la privacidad de la mujer más allá de lo estrictamente necesario” para conocer los hechos. La norma estatal añade “salvo extremos para valorar su credibilidad y así se puede preguntar de todo”.

“Preguntar sobre el nivel de resistencia de la víctima no debe ser objeto de interrogatorio, sino cuál es la actitud del acusado”, subrayó. Tampoco, caben cuestiones sobre “el nivel de socialización posterior de la víctima, ni objetar la tardanza en la denuncia”. “Hay cosas que socialmente no se entienden ni yo lo entiendo” como que no se contemple y aplique la “intimidación contextual”, no solo la verbal.

Subijana resumió su propuesta de modelo de la siguiente forma. “Cabe la perspectiva de género en el Código Penal mediante el principio de protección reforzada, hagamos que se construya un espacio que evite la revictimización, apliquemos lo que viene en la Ley para proteger a las víctimas, controlemos la pertinencia de pruebas y preguntas y construyamos mensajes sancionadores que trasladen a la comunidad que son proporcionados a la gravedad de las conductas cometidas”.Pero no fue el único en abordar estos temas en el curso Mujeres, víctimas ideales. Intimidad, medios de comunicación y operadores jurídicos, integrado en la programación de los Cursos de Verano de la UPV/EHU.

Sobre la forma de proceder de los medios tiene mucho que decir Lucía Martínez, periodista y profesora de la UPV/EHU, que lanzó un consejo a quienes consumen medios de comunicación : “Aquello que el periodista no hace o hace mal, enmiéndelo en la cabeza”.

Hablando del relato periodístico se estableció un debate sobre el uso del término “presunta víctima”. El presidente de la Audiencia, en este punto, abogó por un nuevo término a utilizar cuando no hay sentencia, el de “víctima afirmada”, es decir, que “afirma ser víctima”. Ocurre, y lo indicó el periodista de la agencia Efe, Carlos López, que en el día a día “hay que referirse de alguna forma” a la víctima. “Necesitamos un término que la gente entienda y sinónimos que a veces no existen para no repetirnos, porque no podemos citar iniciales o nombre”.

Más allá de la elección de las palabras desde los medios se han dado cambios, como no tratar “como suceso” la violencia machista o proteger los datos de la víctima. Martínez, en esta materia, afirmó no creer “en la prohibición, ni en la autorregulación, sino en una ciudadanía que es exigente con los medios”.