La campaña del PP se enfanga con las acusaciones de Casado a sus rivales

Cospedal y Casado, en una sesión del Congreso. (Foto: Efe)

El candidato les acusa de ponerle zancadillas y dice que rechazará un cargo en el partido si no gana

“Si en diez años no se han entendido desde el Gobierno, ¿cómo van a hacerlo ahora en la oposición?” “A los de las teorías de las conspiraciones les puedo asegurar que a Kennedy no lo maté yo” “Pido que no se tensione y no crear dudas constantes sobre un proceso que hemos aprobado” “Yo he dicho que no van a ser unos juegos florales, pero tampoco deber ser un juego de tronos”

Viernes, 29 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

madrid - Pablo Casado elevó el tono de la campaña para la elección del nuevo presidente del PP al denunciar “zancadillas” de sus rivales e insistir en las presiones de las candidaturas a priori más fuertes, las de María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría.

Casado, además, echó su órdago particular al anunciar que no piensa entrar en una futura dirección del partido si es otro el ganador y al asegurar que tampoco será candidato a la Alcaldía ni a la Comunidad. Pero Sáenz de Santamaría y Cospedal apenas entraron al trapo de las acusaciones y, aunque se defendieron de alguna de ellas, coincidieron en insistir en la necesidad de integración y unidad en el partido.

El vicesecretario de Comunicación del partido sorprendía asegurando que no piensa integrarse en la próxima dirección si no es él quien lidera el partido, como tampoco quiere ser candidato. Aseguró que no es “la liebre de nadie” e incluso sugirió que podría dejar la política si no gana, pero se quedará para asegurarse de que no haya “represalias” a quienes le han apoyado, y de que tienen el puesto que se merecen. La actitud de Casado no sentó bien en las candidaturas de Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, y fuentes consultadas advirtieron de que hace daño al conjunto del partido cuestionando todo el rato el proceso.

Un partidario de la exvicepresidenta achacó la forma de actuar del vicesecretario de Comunicación a los “nervios” por estar “experimentando defecciones”, el abandono de lealtades que creía tener.

Ni María Dolores de Cospedal ni Soraya Sáenz de Santamaría quisieron devolver públicamente a Casado sus recriminaciones. “Yo no voy a entrar en reproches”, dijo la secretaria general, quien animó a Casado a denunciar si cree que ha habido malas prácticas, aseguró no haber visto nada de lo que el vicesecretario dice y recalcó que ella siempre le pide a los cargos y militantes que “ni presionen, ni tensionen, ni creen heridas que luego no se puedan cerrar”.

balones fuera Sáenz de Santamaría, por su parte, volvió a señalar que sus adversarios no están en el partido, sino que son “Pedro Sánchez, los independentistas que gobiernan con él y los populistas de Pablo Iglesias”. Recalcó que solo ha visto, por el contrario, la “máxima colaboración” de todos los responsables territoriales hacia los candidatos, y prometió que hará todo lo posible para que del congreso salga un partido unido.

Sí quiso responder la exvicepresidenta a una de las críticas de Casado que la aludían, la de la operación diálogo en Catalunya. “Algunos llevamos en el currículum tener una querella criminal de los independentistas sencillamente por defender la unidad de España”, dijo, recordando la querella contra ella y Mariano Rajoy interpuesta por el presidente de la Generalitat, Quim Torra.

Y un día más, desde las candidaturas Sáenz de Santamaría y de Cospedal se siguió hablando de integración. Como repitió la exvicepresidenta, es partidaria de que los candidatos hablen entre sí “antes, durante y después” del proceso, mientras que Cospedal recordó su disposición a hablar de integración no solo con la exvicepresidenta sino con otros aspirantes, aunque dijo que Casado no quiere hacerlo. En cualquier caso, el hecho de que se esté poniendo en cuestión constantemente el proceso interno para suceder a Rajoy está sentando mal en el partido, por lo que el presidente de la Comisión Organizadora del congreso extraordinario, Luis de Grandes, pidió a los candidatos que no desprestigien el partido y consideró una “temeridad” que se pida ampliar los plazos para que los militantes se puedan inscribir para votar. Por eso, se prevé que la COC confirme hoy que rechaza las peticiones de plazos que han hecho varios candidatos.

Por su parte, el aspirante que se quedó fuera por no tener los avales suficientes, José Luis Bayo, ya avisó de que piensa pedir la paralización del congreso a la COC y al comité de derechos y garantías del partido, y si no le dan la razón se plantea ir a la justicia. Al conocer la noticia, Cospedal restó importancia a la amenaza de Bayo y recordó que hizo lo mismo cuando recurrió el congreso del PPCV al que también se presentó. - Efe

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