DESVEDA

La caza y la pesca se hacen arte en las obras pictóricas de Icíar Mikelperizena

Algunos de los cuadros expuestos por la artista Icíar Mikelperizena . (Foto: N.G.)

La afición de los miembros de su familia y la zona en la que reside han condicionado una parte de la obra de la artista navarra

J. Zengotitabengoa - Viernes, 29 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - “Aunque de pequeña jugaba con los amigos pescando a mano o poniendo cordeles, yo nunca he sido ni cazadora ni pescadora, aunque en mi familia son muy aficionados. Pero me gustan mucho los animales”. Esa es la única relación que la artista Icíar Mikelperizena establece con la caza y con la pesca para dedicar una parte importante de su producción pictórica a temas relacionados con ambas modalidades deportivas.

A esos condicionantes la propia artista añade que “vivir en esta zona del Bidasoa, en la que tenemos unos ríos preciosos, te condiciona”, y es que a pesar de haber nacido en Bera reside en la actualidad en Sunbilla.

Una parte de su obra, en concreto “diecisiete obras entre óleos y acuarelas, que muestran escenas de caza, pesca, paisajes e incluso un caballo”, se exhibieron en la última edición del Día del Cazador y Pescador celebrado en Dima. En ella los visitantes tuvieron la oportunidad de disfrutar con una disciplina que ha sido trabajada por diferentes artistas a lo largo de los años y que centra parte de la obra de Mikelperizena.

Los retratos, tanto de personas como de animales, los paisajes, las escenas cinegéticas y las composiciones, son los cuatro temas principales que centran sus creaciones, caracterizadas todas ellas por estar realizadas en estilo realista. “Lo que intento es plasmar fielmente la realidad y ahí no tienes mucha licencia artística”, reconoce esta artista cuya formación académica es de técnico industrial y que trabajaba como responsable de ingeniería y utillajes. A pesar de sentirse satisfecha con su faceta profesional, asegura que “desde siempre he sentido una especial predilección por el dibujo y por la pintura”.

Plasticidad Tal vez por esa razón es incapaz de precisar cuándo comenzó a pintar obras relacionadas con la caza, una disciplina en la que le ofrece la oportunidad de “jugar con la acción. Las escenas cinegéticas me dan la oportunidad de plasmar en un cuadro una becada posada o la plasticidad de un perro que gira”, asegura.

La facilidad con la que transmite su pasión por el trabajo que desarrolla, tanto mediante la pintura al óleo como a través de las obras realizadas con materiales acrílicos o mediante la acuarela, esconde una minuciosidad y un gusto por el detalle que desvela al apuntar que en cualquier obra es necesario “que la base sea un buen dibujo”. La precisión es un elemento presente en la obra de Mikelperizena porque “los errores que puedes cometer en la morfología de un animal pueden ser detectados de inmediato por cualquiera que sepa algo de perros”.

Otro recurso que desvela Mikelperizena para crear sus escenas cinegéticas es la utilización de la taxidermia. Aunque asegura que “yo no soy taxidermista”, reconoce que “con las piezas que me traen, tales como becadas, palomas, malvices o faisanes, diseco las patas y las alas y las coloco en la posición que yo quiero. Así puedo ponerlas de la forma que me las he imaginado en mi mente y que quiero plasmar en la obra”.

La artista apunta también que dibujar y pintar plumas es un aspecto de su trabajo que “me apasiona. Me parece súper chulo. Cuando tocas una pluma ves cómo se abre, cómo cae… y dices ¡qué bonito! Esa es una de las posibilidades que me ofrece la taxidermia, que me permite dar la sensación de que el ave está volando”.

Contar una historia En los cuadros en los que aparecen perros, la artista opta por una mayoritaria presencia de razas como setter y de algún que otro pointer, “que son los que más se ven por aquí. Personalmente el pointer me resulta más atractivo porque es un perro más potente y más musculoso y morfológicamente es más espectacular que un setter. En cambio, el pelaje del setter, al ser más largo, me proporciona la oportunidad de jugar con el movimiento que yo busco”.

Los cuadros de composición en los que se aúnan los retratos de personas con las figuras de animales y con el paisaje de fondo, permiten a la artista “contar una historia que si se realiza para un cliente debe ser algo muy personalizado, respecto a él mismo, a su familia con la mascota de casa… El objetivo es que el cuadro, que para ellos significa tanto, les diga algo concreto”.

Aunque es incapaz de cuantificar el tiempo que dedica a cada una de sus obras reconoce que un cuadro de composición “me puede llevar meses, porque el estilo de pintura al óleo es de capa sobre capa. Es una técnica más elaborada, por lo que el desarrollo del trabajo resulta más lento, pero realmente de lo que hay que valorar es la técnica y el trabajo que realizo”.

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