Los centros escolares piden cada vez más asesoramiento

Estomba afirma que queda todavía mucho por trabajar con los jóvenes

Jueves, 28 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Hay varias patas que sujetan una misma mesa: sociedad, padres y madres pero, con especial importancia en los adolescentes, se encuentran los centros escolares y la comunidad educativa. “Ahí tenemos que hacer un esfuerzo especial”.

Berdindu Eskolak trabaja en este ámbito a dos niveles. Uno de ellos es asesorando a los centros que tienen un caso “que no saben muy bien cómo gestionar”.

Hace pocos días, el psicólogo de Berdindu Jesús Estomba tuvo que atender a un centro que, anticipándose a lo que venía, quería saber cómo actuar ante un caso vinculado con la identidad de género que les va a llegar en el curso próximo. “Nos ponemos nerviosísimos cuando pasa eso. Se ponen nerviosos los padres y madres, se pone nervioso el centro”.

Por eso llamaron para ver si se podía hacer una formación para el claustro. Y es que todo lo que tiene que ver con formación para el profesorado es competencia de Berdindu Eskolak.

Gehitu complementa la labor con formación para el alumnado. “Hay muchas patas, si no se tocan todas la mesa se queda coja” . Se trabaja con el alumnado en talleres de cuatro horas “donde les abrimos un poco los esquemas, y les permeabilizamos”. “Vamos haya o no casos, porque hay mucha sensibilización en los centros y saben que son temas que hay que trabajar”.

Normalmente, los talleres de Gehitu se realizan cuando el centro lo solicita y, siendo el presupuesto limitado, “llegamos donde llegamos y hay muchos colegios que no pueden ser atendidos”. Y es que esa no es una labor que se pueda hacer a base de voluntariado, tiene que ir personal con una formación muy concreta. “En una labor seria, hablamos de personas que están viviendo una situación conflictiva o la pueden vivir”.

Berdindu Eskolak, por contra, responde a demandas más concretas, cuando un centro se encuentra con un caso al que responder.

Con los jóvenes “hay todavía tarea pendiente”. “El alumnado se ha aprendido la letra de la canción, pero otra cosa es la música”. Estomba se refiere a lo “que se nos remueve con algunas situaciones”. En las encuestas “la teoría la conocen muy bien”. “Saben que los gays somos muy majos, que no estamos enfermos, que está muy bien que nos casemos... Todo lo han aprendido perfectamente”. Las cosas cambian un poco “cuando les haces preguntas que tienen más relación con el afecto, con el sentimiento”.

Y es cuando les hace visualizar una pareja de dos chicos besándose, una de dos chicas o una de chico y una chica cuando “empiezas a ver que el equilibrio falla”.

Pasa más en los varones . “El chico con el chico les chirría más” que a las chicas. “Cuando les pregunto cómo se sienten cuando dos chicos se besan a su lado veo que hay una tercera parte que se siente incómoda, que les da cierto repelús”.

También cuando a los jóvenes se les pregunta cómo creen que respondería su círculo de amigos si les comunicara que es gay, “ves que hay un porcentaje alto que dice que no pasaría nada, que le apoyarían”. Por contra, “en torno al 30%, y en el caso de los chicos hasta un 40%, afirman tener dudas sobre si les rechazarían”.

Su preocupación sobre la incoherencia entre teoría y praxis encuentra mas ejemplos. Recientemente, impartiendo una formación a agentes de la Ertzaintza, recogió también las mismas sensaciones. “Algunos internamente se remueven cuando ven a dos personas del mismo sexo besándose”.

Más próxima es la experiencia que vivió Jesús con una amiga de toda la vida, que llegó a sorprenderse a sí misma cuando su hija le dijo que era lesbiana. En aquel momento reconoció a su amigo gay que, tras darle muchas vueltas, dio con lo que le pasaba: “Es tristeza”.

Y este caso no es el único, ya que todo está bien menos “cuando te toca de cerca y piensas que si no fuera así sería más sencillo”. Jesús Estomba lo acepta y asegura que “quien te diga lo contrario miente como un bellaco”.

Raciocinio y corazón marchan, en esta ocasión como en tantas otras, por caminos separados. “Dices que no pasa nada, pero en el fondo piensas que mejor si fuera de otra forma. Observamos todo desde el panorama heteronormativo y tenemos que empezar a pensar en códigos que no usábamos”.

Pero el impacto siempre abre sendas “que acaban influyendo en positivo a la dinámica familiar”. - A. Lopetegi