Gipuzkoa estudiará la exclusión que sufre el colectivo LGTBI

La Diputación busca tener un diagnóstico de la situación para iniciar la sensibilización social

Iraitz Astarloa - Jueves, 28 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - La Diputación de Gipuzkoa quiere conocer la situación en la que vive el colectivo LGTBI en el territorio (entre 40.000 y 50.000 personas según las estimaciones de la institución foral), por lo que va a llevar a cabo, por primera vez, un diagnóstico que permita catalogar las distintas discriminaciones que sufren estas personas en ámbitos tan variados como el trabajo, el ocio, o la salud, entre otros. El objetivo de este estudio, cuyos resultados se darán a conocer antes de que finalice el año, es que sirva como punto de partida para incidir en un plan de sensibilización para el conjunto de la sociedad.

La directora foral de Convivencia y Derechos Humanos, Maribel Vaquero, y la coordinadora de Gehitu, Aintzane Muguruza, dieron a conocer ayer esta iniciativa en una rueda de prensa en Donostia, en la que explicaron que este diagnóstico permitirá “comprobar en qué medida y manera se producen las vulneraciones -de los derechos humanos- en Gipuzkoa”. Para ello, van a utilizar tres herramientas: cuestionarios digitales anónimos, dirigidos a personas del colectivo LGTBI;entrevistas con informantes clave que, por su labor profesional o por su trayectoria, sean relevantes, así como grupos de personas específicos (migrantes, intersexuales, personas con diversidad funcional o trabajadoras sexuales, entre otras);y grupos de debate.

Aunque en Gehitu se trabaja día a día con este tipo de situaciones, no se dispone de información exacta de la realidad que se vive en el territorio. “Hablamos de vulneraciones, actitudes y hechos que menoscaban diariamente la dignidad de muchas personas: los problemas que se encuentran las personas transgénero para llevar una vida plena, para poder hacer el cambio de nombre, para encontrar trabajo...;personas mayores que se ven obligadas a volver al armario porque no se sienten libres para vivir su sexualidad;jóvenes con muchos problemas en los centros escolares y que no encuentran cómo desarrollar su vida social conforme a su sexualidad;familias homosexuales que tienen que enfrentarse a complejos procesos administrativos para, por ejemplo, inscribir a sus hijos...”, relató Muguruza.

El estudio tendrá en cuenta numerosas variables, como el sexo, la clase social, la edad, la posición social o las creencias, además de diversos ámbitos como el espacio público, la educación, el trabajo, la salud y el ocio, entre otros.

Además, el diagnóstico quiere incidir en dos aspectos: la violencia machista y la vulnerabilidad del colectivo en poblaciones pequeñas. “La no discriminación debe ser la clave de la cohesión social y la convivencia en nuestro territorio y ello exige la identificación de las situaciones reales de discriminación para luego garantizar sus derechos”, defendió Vaquero, quien añadió: “Queremos saber en qué situaciones tenemos que incidir para ser más efectivos” en las acciones políticas a desarrollar.

De hecho, una vez se identifiquen estas situaciones, se procederá a diseñar las acciones de sensibilización que permitan solucionarlas. En este punto, desde Gehitu consideran que la educación es “indispensable” para combatir la discriminación. “Necesitamos una educación multiámbito, en el colegio, pero también en la vida social, en la familiar, en el ocio. Necesitamos que la educación sea integral e integradora y para ello es necesario sensibilizar a toda la sociedad”, concluyó Muguruza.