El oro de una filosofía

El decimosexto triunfo de Orio en el campeonato de España de banco móvil devuelve la victoria a un club que no vencía en la modalidad de ocho con timonel desde el año 2005

Un reportaje de Jon Ander de la Hoz - Jueves, 28 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

En la mayoría de los pueblos guipuzcoanos sonaría extraña la siguiente frase: “La trainera ha quedado sexta. Por cierto, esta noche hay recibimiento a los remeros”. No obstante, la frase posee cierta lógica tanto en Orio como en Hondarribia, las dos localidades guipuzcoanas que combinan el banco fijo con el móvil en la categoría senior masculina. El ocho con timonel oriotarra logró en Banyoles su decimosexto oro estatal el mismo día en el que su trainera arrancaba una nueva temporada de la Liga Eusko Label.

Los aficionados oriotarras se reunieron en la plaza del pueblo para agasajar a los remeros que lograron vencer en aguas gerundenses tras trece años de sequía: “Estamos muy contentos. Orio no ganaba el Campeonato de España desde el año 2005”. Son palabras de Unai Lizarralde, el joven remero oriotarra que poco a poco está recogiendo los frutos de años de trabajo.

Lizarralde es uno de los máximos exponentes de la filosofía del club, pues ha combinado las dos modalidades durante muchos años. Por ello, era conocedor de las opciones de victoria con las que contaba su equipo: “Más que esperado, sabíamos que íbamos a andar bien. Llegamos en un buen punto de forma y esperábamos tener el pique con Labradores, tal y como ha sucedido. Ellos eran los favoritos”.

Un favoritismo asentado por las siete victorias consecutivas cosechadas desde el año 2011: “Eran los rivales a batir. Es un club que trabaja muy bien en las categorías inferiores, y muchos de sus ocho con timonel están en la selección estatal o han pasado por ahí anteriormente”.

Casualmente, fueron los sevillanos quienes superaron a los aguiluchos en la primera eliminatoria del viernes: “Éramos ocho y entraba el primer bote de cada categoría. El sorteo nos puso frente a Labradores”. Ya por aquel entonces se dieron cuenta del potencial que atesoraba el cuadro andaluz. Según comenta Lizarralde, los oriotarras pasaron un poco por delante la línea de los primeros mil metros.

Los aguiluchos tenían como estrategia atacar entonces con un hamarreko, una serie de diez paladas, pero Labradores también hizo lo mismo: “Además, a ellos les salió bien y a nosotros mal”, sentencia el bogador oriotarra. Fue entonces cuando los sevillanos fueron superiores hasta la meta. Tras ello, los oriotarras tuvieron que ir a la repesca. Fue un contrapeso, admite Lizarralde: “El Naútico de Sevilla también se había clasificado, y la repesca nos fue bien”.

El domingo llegó la victoria final. Conscientes de la desacertada decisión táctica del viernes, los oriotarras optaron por salir más fuertes desde el inicio: “En la final, en vez de cambiar de intensidad a media regata, salimos más fuertes”. La nueva estrategia resultó ser más exigente, con un ritmo más constante, pero les salió bien: “Nos vino bien desechar el cambio de ritmo. Como tampoco habíamos andado mucho, había riesgo de perder un par de botes. Salimos a tope, y después a aguantar”. En cambio, Labradores sí cambió de ritmo a los mil metros. “Les perjudicó”, sostiene Lizarralde, pues en los últimos 500 metros bajaron mucho sus prestaciones: “Ahí fue cuando nos crecimos y llegamos primeros a meta”.

Distintas trayectorias, mismo objetivo El ocho que ha logrado devolver el título estatal estaba formado por dispares historias personales que han acabado bogando juntos para lograr el oro. Con Ugaitz Mendizabal de timonel, Unai Lizarralde, Miguel Ángel Millares, Jon Carazo, Julien Montet, Martxel Aldai, Imanol Garmendia, Josu Ostolaza y Odei Arrizabalaga conforman el equipo ganador.

A excepción de los dos últimos, los demás poseen horas de esfuerzo en banco móvil. Sin embargo, tanto Ostolaza como Arrizabalaga dieron sus primeras paladas sentados en una tosta. El primero en Orio, donde ha hecho toda su carrera fecha. El itziartarra Arrizabalaga, por su parte, inició su andadura en Zumaia, y fue tras su paso a Orio cuando probó el remo olímpico.

Los demás tripulantes cuentan con bagaje en banco móvil. No obstante, la trayectoria ha sido dispar. El más veterano de ellos, Millares ha logrado el oro, en la recta final de su carrera. De hecho, el asturiano afincado en Orio había dejado la práctica del remo en 2015, pero Jon Salsamendi le rescató este invierno para luchar por el título. Mientras que Carazo y Garmendia son habituales en las convocatorias de la selección española, al tiempo que Lizarralde y Aldai son dos canteranos que este año han compartido bancada con el baionarra Montet.

Tras el éxito del pasado domingo, cuatro de los tripulantes -Arrizabalaga, Ostolaza, Garmendia y Aldai- se integrarán en la disciplina de la trainera a las órdenes de Salsamendi, que, una vez más, demostró la importancia del móvil en su plan viajando a Catalunya con sus pupilos. Tras el oro, tanto el entrenador como sus remeros se enfocarán en la trainera, con tal de culminar una temporada que lleva una exitosa andadura hasta la fecha.