Argentina

Honor y arrebato

cuando faltó fútbol, la ‘albiceleste’ sacó carácter para pasar

Jueves, 28 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Moscú - Argentina sabe que, cuando no alcanza el fútbol y asoman las dudas, puede creer en la algarada de Leo Messi y otros 22 muchachos dispuestos a defender la honorabilidad de la “generación de los históricos”, la de los Higuaín, Mascherano, Rojo, Agüero o Di María.

Ellos fueron los que compitieron las finales del Mundial de 2014, la Copa América de 2015 y su edición centenaria, disputada en Estados Unidos en 2016. Con ellos y con la sensación de que aún pueden vengar esas tres grandes decepciones, la albiceleste ratificó su continuidad en el Mundial de Rusia cuando se intuía su despedida y caía el ocaso, tras el empate (1-1) ante la selección de Islandia y la derrota (3-0) ante la de Croacia.

Urgido el equipo celeste y blanco por su delicada situación en el Grupo D, jugadores y cuerpo técnico consensuaron un once plagado de certezas para medirse a Nigeria, a la que sometieron por 2-1.

La experiencia fue el antídoto a la emergencia.

El debutante Franco Armani, Gabriel Mercado, Nicolás Otamendi, Marcos Rojo, Nicolás Tagliafico, Javier Mascherano, Enzo Pérez, Ever Banega, Ángel Di María, Leo Messi y Gonzalo Higuaín jugaron en el arranque “de un nuevo Mundial”, a cinco finales, con la única exigencia “de dejar hasta la última gota de transpiración”.

“No tenemos ninguna otra alternativa. Estoy seguro de que van a ver la mejor Argentina en este Mundial”, predijo Jorge Sampaoli en la rueda de prensa previa al choque de San Petersburgo. Gracias al honor de Leo Messi y al arrebato final de Marcos Rojo, los sueños de la hinchada austral permanecen intactos.

Si los internacionales se amotinaron contra su eliminación fue, en parte, por preservar su propio nombre -“somos los vigentes subcampeones del mundo y en algún momento lo tendremos que demostrar”, remarcó Mascherano- pero también para agradecer el ánimo y la fe “de los que nunca fallan”.

“Agradezco a Dios esta alegría y les agradezco a ustedes esa locura hermosa que tienen en cada partido. Nada más lindo que ser argentino, en las buenas y en las malas”, convino Messi.

El 10 es el líder de “los históricos”, de un grupo que sobrevivió a la imparable degradación institucional del fútbol argentino y al incesante vaivén de técnicos. “Ocho en los diez últimos años”, recordó el jefecito.

“Muchas veces, no pocas, pasa que un título o un campeonato termina escondiendo situaciones que son irreversibles”, se sumó desde Atlanta el exseleccionador Gerardo Martino, tan deseoso de que “a la Argentina le vaya bien” como de que después del Mundial de Rusia “también haya convicción, si es que hay algo que cambiar desde lo institucional o la conducción de la AFA”. “Que no se escuden detrás de un resultado deportivo”, pidió. En esa presumible dificultad, Argentina confía en el Messi de Grandoli: el que levitó para domar con el muslo el envío de Ever Banega;el que de nuevo en el aire se acomodó el disparo;y el que gritó gol con su botín derecho, el menos bueno. Como el del también zurdo Rojo, en una Argentina que persiguió un nuevo desafío. - Efe