Austria busca vetar las solicitudes de asilo en la Unión Europea

Sebastian Kurz, ministro austriaco de Asuntos Exteriores. (Foto: C. Europea)

Kurz propone que los solicitantes hagan la petición fuera del territorio comunitario

M. G. Zornoza/Aquí Europa - Miércoles, 27 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Bruselas - Viena quiere aprovechar sus seis meses abanderando el Consejo para que los refugiados soliciten asilo antes de pisar suelo europeo. Propone que las miles de personas que aguardan en Italia y Grecia sean trasladadas a centros extracomunitarios para continuar el proceso de asilo. Bajo la actual política migratoria común y el reglamento de Dublín -que establece que estos trámites los debe gestionar el primer país de llegada de la persona inmigrante- sería incompatible. Es decir, iría en contra del acervo comunitario. Así lo ha confirmado Natasha Bertaud, portavoz de la Comisión Europea.

Sin embargo, los líderes europeos trabajan a contrarreloj para acordar una reforma de esta política de asilo que debería precocinarse en la cumbre de este jueves y viernes. Viena arranca su Presidencia de turno del Consejo el 1 de julio. Sus antecesoras, Países Bajos, Malta, Estonia y Bulgaria, han fracasado en el intento de acercar posturas entre las capitales europeas en torno al drama migratorio.

Pero Viena llega en un momentum y con unos vientos a favor. El Gobierno populista de Italia tiene en su mano la llave de la salvación de Merkel. La canciller necesita regresar a Berlín de la cumbre de junio con una propuesta migratoria concreta que satisfaga también a sus socios bávaros, un escalón por arriba en conservadurismo y que temen el ascenso de los neonazis de Alternativa para Alemania (AfD). En este contexto, el Ejecutivo que conforma el Movimiento 5 Stelle y la Lega impondrá sin duda unas duras condiciones en las negociaciones migratorias con sus socios comunitarios. Será su vendetta peculiar al abandono de los Estados miembros a los países en primera línea migratoria.

También Austria aprovechará la encrucijada en la que los líderes políticos han puesto a la UE. Su documento habla de “crisis migratoria” y así se repite una y otra vez dentro y fuera de los despachos de Bruselas. Las cifras documentan, sin embargo, que las llegadas al Viejo Continente durante el último año se han desplomado un 80%.

Lo que propone Viena para el próximo medio año tiene sus raíces en el Ministerio de Interior bajo el yugo de la extrema derecha del Partido de la Libertad (FPO). Solo se procesarían solicitudes de asilo en suelo europeo “en casos excepcionales”. Las personas que se encuentran ya en territorio comunitario deberían ser trasladadas también a campos externos, incluso a Libia.

Ayer, Matteo Salvini, vicepresidente y ministro de Interior italiano, viajó a Trípoli para acordar la creación de plataformas de desembarco en el sur de Libia, una idea que no desechó el ministro de Exteriores español Josep Borrell. Multitud de ONG e incluso la Agencia de la UE para el Control de Fronteras (Frontex) han reconocido que el país norteafricano no es un país apto para la acogida. La Unión ya intentó en 2010 crear una especie de pacto migratorio, pero un año después cayó Muammar al Gadafi y en el país, aparte del caos, gobiernan tres Ejecutivos y 22 milicias.

La Presidencia búlgara saliente ha intentado hasta el último momento avanzar en la reforma migratoria entre los Veintiocho. Su último cartucho fue un plan por el que solo serían reubicados los refugiados cuando existe un auge como el ocurrido en 2015 y donde el resto de países acogería de forma voluntaria y recibiría fondos comunitarios por ello. Fue rechazada por once países, entre ellos Italia y Alemania. Su última oportunidad para entorpecer el camino de la extrema derecha es en la cumbre de este jueves.

Mapa migratorio europeo “Queremos una solución europea, pero si es imposible alcanzarla llegaremos a acuerdos bilaterales o trilaterales”. Podría ser la frase que explica la alianza franco-alemana del pasado domingo para salvar a la UE de la fractura total en torno a la crisis migratoria, para salvar el gobierno de Merkel y para salvar el espacio de libre circulación Schengen. La cita tenía de telón de fondo el ultimátum a Merkel de sus socios bávaros y el auge de confrontación con el ministerio de Interior que italiano al mando del xenófobo Matteo Salvini. Así Berlín y Roma se pusieron las pilas. Merkel hizo concesiones en cámara a Giuseppe Conte, primer ministro italiano: habló de frenar a las “mafias”;aseguró que los solicitantes de asilo no pueden elegir el país de asilo y subrayó la necesidad de proteger las fronteras externas. Tres consignas que respalda Italia.

Pero, ¿significa que Roma y Berlín -las dos versiones opuestas del Welcome Refugees- están en el mismo barco? No. De hecho, ambos llegaban a la minicumbre con unas prioridades más que alejadas. Merkel preparó con Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión, un documento de trabajo precumbre en el que se priorizaban los movimientos secundarios (entre Estados miembros). Para la canciller es de relevancia absoluta aclarar esta situación a nivel europeo, ya que esa es la exigencia de los conservadores de la CSU, que exigen que alguien registrado en otro país no pueda solicitar asilo en Alemania. Para Merkel esta postura sería una bofetada a su política de Welcome Refugees y supondría una puñalada a la política europea de solidaridad y responsabilidad para con sus socios comunitarios que proclama.

¿Es este debate sobre los movimientos secundarios contrario a la agenda de Roma? Lo es. De hecho, Merkel tuvo que renunciar a este documento previo para asegurar la presencia italiana en la cumbre exprés. Así, Conte tomó la delantera y presentó a sus 15 homólogos una “estrategia multinivel” para abordar la crisis migratoria en Europa. La estrategia italiana pasa por frenar los movimientos secundarios, es decir las llegadas al Viejo Continente. Si los migrantes no arriban a suelo europeo -y por ende a Italia-, no tendrá que abordarse a qué país comunitario van a parar. Además, ha escarmentado de la pasividad de sus socios comunitarios y piensa que volvería a ocurrir otro fracaso como el de las cuotas de septiembre de 2015. Los hotspost repartidos en los Estados miembros también contarían con el rechazo frontal del Este.

¿Significa ello que Italia y Visegrado están en la misma línea? Sí y no. Comparten la idea de frenar las llegadas a cualquier precio. Pero están a años luz en el cómo.

Con este mapa migratorio, los Veintiocho se dan cita en la cumbre formal que se celebra dentro de tres días. Todo lo que rodea el encuentro arroja de momento más incógnitas que certezas. Visegrado llegará dispuesto a la confrontación;Italia con los vientos a favor y Merkel agotando el tiempo de su ultimátum bávaro.

Llamada de la OIM

Save the childrem

Compartir la responsabilidad. Save the Children instó ayer a los gobiernos de la UE a que “compartan la responsabilidad” de los solicitantes de asilo mediante la creación de un nuevo mecanismo que sustituya al actual, según el cual los migrantes deben permanecer en el primer país europeo al que llegan. Para la ONG, el Reglamento de Dublín “ejerce una intensa presión sobre los Estados miembro en las fronteras de la UE y obliga a los solicitantes de asilo a embarcarse en peligrosos viajes buscando seguridad, refugio y familia en otros lugares de Europa”.

Cumbre sobre migración de la UE. Los jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembro se verán este jueves y viernes en Bruselas para un Consejo Europeo en el que la migración figurará como principal punto de la agenda política, por lo que Save the Children cree que es momento de que, con la polémica del ‘Aquarius’ aún reciente, se adopte algún tipo de medida para evitar que los solicitantes de asilo sean “desviados” de un país a otro.

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