Cartas a la Dirección

La ‘Legion d’Honneur’ a un negro

Lunes, 25 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:47h.

Es la más alta distinción que otorga Francia y se le concede a un negro emigrante sin papeles de los “banlieues”. ¿Cómo criticar de racista al país origen de la Revolución Francesa? Ha rescatado a una niña colgada del balcón de un cuarto piso y lo ha hecho con naturalidad, con una actitud moral ejemplar para los soberbios citoyens françaises, especialmente su sentido de la solidaridad al arriesgar su vida a favor de un miembro de la raza que es la que les margina y desprecia precisamente porque les consideran inferiores. El cinismo francés no tiene límites: además de la condecoración le conceden el permiso de residencia y un puesto de bombero. Se supone que sin tener examen de acceso, pues quedan evidenciadas sus facultades físicas ante los televidentes del mundo entero. Es una esperanza para los “clochard”: pues si quieren legalizar su situación deberán hacerlo más difícil todavía. Quizá trepar a la cúspide de la Torre Eiffel y desde allí entonar La Marsellesa para que le capte la televisión. Siempre que no se le acuse de radicalizarse, que es lo que hacen todos los emigrantes sin trabajo. Son perseguidos y detenidos por amables gendarmes para expulsarles de “La France”, el país de acogida de refugiados por antonomasia. Con esas redadas tranquilizan a la población, pues es “tres amusant” transitar por calles ocupadas por militares, muchos de ellos negros, asiáticos o de rasgos indios, armados hasta los dientes en actitud, pero sin poder disimular el pánico ante el riesgo de que algún “fou” les atropelle con un camión a toda velocidad por algún boulevard de una gran ciudad atestada de franceses “superbes” de las hazañas de su “Armée” en Indochina, Argelia, Senegal entre otros territorios de ultramar para esquilmarlos orgullosos de llevarles la civilización y la cultura. No obstante, tuvieron que pasar por ser invadidos por los nazis y su “grandeur” humillada. Fue liberada por soldados originarios de las colonias y como emigrantes son perseguidos con saña y expulsados por el grave delito de buscar un trabajo del que carecen en sus lugares de origen porque su riqueza es esquilmada por multinacionales colonizadoras que se llevan las plusvalías a la metrópoli. Esos “clochard” ayudan sin rencor a sus amos como en el caso relatado.