Un laboratorio de embajadores

Foto de familia de la visita al campo de exterminio de Auswichtz, en Polonia, el pasado año.

La fundación Aptce ha ideado una ruta cultural europea dirigida a estudiantes para estrechar lazos institucionales situando a los jóvenes como protagonistas

Un reportaje de Iraitz Astarloa - Lunes, 25 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:47h.

Convertirse en embajadores entre distintos territorios europeos, conectando voluntades y generando sinergias entre diferentes pueblos. Y a su vez, servir de conector entre el mundo universitario y el laboral. Con esa vocación nace Premio Renacimiento, una especie de embajada cultural europea creada por la asociación Aptce en el marco del proyecto Románico XXI, dirigida a estudiantes que, en su primer año de andadura, ya ha comenzado a crear lazos entre diferentes pueblos. De hecho, en 2017, el proyecto alcanzó la cifra de 270 expedicionarios, hermanó dos territorios (Euskadi y Polonia) y premió a trece centros educativos.

“Para nuestros alumnos es una oportunidad muy interesante”, asegura Nagore Espinosa, profesora de Gestión Inteligente del Sistema Turístico de la Facultad de Turismo de Deusto, la primera asignatura vinculada al proyecto en una universidad vasca. “Los alumnos tienen la oportunidad de conocer cómo funcionan las relaciones institucionales. Preparan los encuentros y participan de ellos. Es una oportunidad muy interesante porque tienen la opción de presentar y desarrollar los estudios que realizan ante las instituciones”, señala Espinosa.

Pero, ¿en qué consiste la iniciativa? Románico XXI surge inspirada en la ruta Quetzal. Con sus circuitos, combina cultura y educación y fomenta la restauración, la formación y el empleo. Todo ello enmarcado en la recuperación de la identidad europea. Y dentro de este proyecto surge el Premio Renacimiento, una red tejida entre administraciones públicas regionales, universidades y decenas de empresas colaboradoras que galardonan diferentes iniciativas. Tras una primera experiencia de hermanamiento entre Euskal Herria y Polonia el pasado año -que incluyó la visita al campo de exterminio de Auswichtz por parte de un grupo de alumnos vascos que plantaron allí un retoño del árbol de Gernika, y la visita de representantes polacos a la casa de Juntas de Gernika y las Juntas Generales de Bizkaia- este año los proyectos se desarrollarán en París y Burdeos (Francia) y Vilna (Lituania). Aquí los alumnos implicados de Deusto presentarán los itinerarios turísticos que han ideado para la región de la capital lituana ante las autoridades regionales, con los que mantendrán una serie de encuentros. “Para nosotros es una oportunidad muy interesante. Primero porque somos estudiantes de turismo y a casi todos nos encanta viajar, y esto te ofrece una oportunidad para ello, para conocer culturas, contactar con gente, para hacer relaciones...”, apunta Jon Lafuente, alumno de tercero de Turismo en Deusto.

Lafuente aguarda con ilusión el viaje que harán a Lituania el próximo día 27. “Allí nos reuniremos con el presidente de la región, responsables del departamento de Cultura, Turismo y Educación y de la Universidad, a los que les daremos a conocer el itinerario turístico que hemos ideado, que está basado en la Segunda Guerra Mundial, el comunismo y la independencia con respecto a la URSS”, explica el alumno, que no duda en invitar a otros estudiantes a convertirse en expedicionarios. “Además de la ocasión de conocer sitios, es una muy buena oportunidad para encontrar trabajo de una forma más fácil, porque en el proyecto colaboran un montón de empresas que no solo son del sector turístico”, indica.

El itinerario turístico que Lafuente y otros estudiantes han ideado responde a varios meses de trabajo tutorizados por Espinosa. En las diferentes sesiones, los alumnos van determinando el rol que van a cumplir. “Algunos demuestran su capacidad para coordinar a los demás, para detectar qué es lo que unos y otros van a aportar al grupo y se erigen como líderes. Otros tienen un perfil mucho más creativo... Así se van determinando qué roles y qué función va a desempeñar cada uno”, afirma Espinosa. Además, desde Premio Renacimiento destacan: “Es muy interesante porque se convierte en una especie de plataforma de recursos humanos al servicio de las universidades y de los jóvenes. Y, a su vez, las empresas colaboradoras disponen de unos perfiles profesionales determinados que ya están testados”.

Pero además de las relaciones con las empresas colaboradoras, las relaciones institucionales cobran mucha importancia en esta iniciativa. Según explica Álvaro Enrique de Villamor, director general del comité Premio Renacimiento, “los expedicionarios seleccionados se benefician del valor de las propias actividades del acontecimiento publico-institucional que ellos mismos ayudan a organizar, tales como exposiciones, conferencias, conciertos y encuentros que tienen lugar en el seno de instituciones histórico-culturales europeas públicas y privadas de prestigio”. A su vez, en estas actividades cuentan con la participación de personalidades de relevancia internacional tales como premios y méritos nacionales e internacionales, académicos de la lengua, pensadores, filósofos y políticos de prestigio y actualidad, empresarios, artistas y personajes públicos reconocidos del panorama europeo. “De esta forma, los jóvenes participan en primera persona como parte activa y responsable en un acontecimiento histórico de enorme valor subvencionado con repercusión mediática internacional”, sentencia.

Una oportunidad única que seguirá creciendo conforme nuevas regiones se adscriban a él, creando una auténtica ruta cultural europea.

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