Donostia tiene posición definida

Los ayuntamientos ven aún lejano el debate de la ecotasa y dudan sobre cómo articularlo

Un visitante toma una fotografía ante un grupo de turistas en la Basílica de Santa María del Coro en la Parte Vieja donostiarra.

Solo Donostia está claramente a favor de la tasa turística, mientras que municipios más pequeños se muestran cautos

“Tienen que ser los ayuntamientos quienes recauden y gestionen la tasa turística” “No se puede descartar, pero no que tenga fines simplemente recaudatorios” “Nos tenemos que sentar a hablar todas las instituciones y valorar los pros y los contras” “Podría ser una buena opción intentar recuperar parte de los gastos del turismo” “Los municipios pequeños tenemos que informarnos mejor y tomar una decisión” “En un pueblo pequeño como Orio no tenemos pensando implantar esta tasa de momento” “En el interior la demanda es de una redistribución de la riqueza que genera el turismo” “Nadie deja de viajar a un destino por tener que pagar de uno a tres euros más la noche” “En función del destino de la tasa nos posicionaremos, pero aún es algo prematuro”

Ruth Gabilondo Iker Azurmendi - Domingo, 24 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:34h.

dONOSTIA - La ecotasa o tasa turística todavía se plantea como un debate lejano para la mayoría de municipios de Gipuzkoa. La Diputación Foral aún no se ha puesto en contacto con los consistorios del territorio para abordar este asunto y para explicarles su intención de crear dicho impuesto y que sean ellos quienes lo gestionen.

Mientras que la institución foral ya ha constituido esta misma semana la Mesa de Trabajo para analizar este asunto, desde los ayuntamientos prefieren mostrarse cautos hasta conocer la información de primera mano. De momento, lo que albergan son muchas dudas sobre quién va a cobrar la tasa, cómo se va a articular, si se hará en todos los pueblos de la misma manera e, incluso, si se podrá hacer.

Y es que el Gobierno Vasco está elaborando un informe que aclarará si este impuesto puede ser aprobado por las Juntas Generales. Así, la intención del Ejecutivo de Urkullu es dejar en manos de los territorios la creación de la tasa turística, puesto que las sensibilidades son muy distintas en el conjunto de la CAV: Gipuzkoa está a favor, mientras que Bizkaia y Araba no ven necesaria la implantación del nuevo gravamen turístico. Si Gipuzkoa consigue su objetivo, sería el tercer territorio del Estado en crear este impuesto, tras Baleares y Catalunya, que acusan un turismo de masas.

De momento, Donostia es el único ayuntamiento que se posiciona claramente a favor de la creación de esta tasa. Este municipio sí que soporta un turismo más masivo, “una mayor presión turística”, que obliga al Consistorio a realizar “una serie de esfuerzos extras desde el punto de vista del mantenimiento de la ciudad y de servicios”.

Eneko Goia, alcalde de la capital guipuzcoana, lleva defendiendo la implantación de esta tasa desde principios de legislatura para que con su recaudación se haga frente al “gasto extraordinario que tiene que afrontar el Ayuntamiento en solitario”. “Abogamos por eso claramente, pero tienen que ser los ayuntamientos quienes lo recauden y gestionen”, insiste el alcalde. Goia subraya que “no es lo mismo la situación a la que tienen que hacer frente Donostia, Zarautz u Hondarribia”, que la de otros municipios que “no tienen tanta presencia turística y no tienen que tener más servicios de limpieza, agentes de movilidad o guardia municipal”.

A Goia no le importa quién articule la tasa, si es el Gobierno Vasco o la Diputación de Gipuzkoa, lo que sí tiene claro es que este impuesto lo tiene que recaudar el Ayuntamiento “para poder enjuagar ese esfuerzo que tiene que hacer con sus presupuestos”.

En el resto de ayuntamientos no se muestran tan contundentes al hablar de la ecotasa,ni siquiera Zarautz y Hondarribia, con una tasa superior de turismo que el resto de municipios guipuzcoanos.De momento, la mayoría prefiere no pronunciarse a favor o en contra, no emitir una opinión tajante.

Turismo sostenible

“Es un tema que todavía está sin estudiar”, afirma el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Zarautz, Ixidor Larrañaga, que no descarta que “en un futuro pueda ser planteable”. “Entiendo que en Catalunya o en Baleares (la ecotasa) es para solucionar el problema que genera el turismo, pero depende de los sitios. Si alguien quiere pernoctar en un pueblo poco turístico de Gipuzkoa, no sé yo hasta qué punto” tendría sentido este impuesto, reflexiona.

Larrañaga entiende este gravamen para una zona “saturada, que tiene mucha demanda de gente para ir a pasar la noche”, pero no cree que Zarautz tenga “un problema de exceso de turismo”, sino que es “sostenible”. Se plantea si sería eficaz esta tasa en lugares como Orio o en pueblos del interior, que no tienen el problema de la capital. “¿Vamos a cobrar a todos?”, se pregunta.

Además, también quiere saber “con qué fin se va a utilizar” la tasa, si es “para mejorar el turismo o para paliar su repercusión negativa”. “Si esto sigue para adelante y cada vez va a más y a más turismo, como parece que pinta, no se puede descartar, pero no con fines simplemente recaudatorios”, opina Larrañaga.

El debate también lo ven “lejano” desde Hondarribia, donde no tienen la sensación de acoger un turismo masificado, sino al igual que Zarautz, un turismo sostenible. “Nos tenemos que sentar a hablar todas las instituciones, valorar los pros y contras de poder aprobar y formalizar esta tasa, y que cada municipio pueda valorar cómo repercute, si tiene que ir hacia unos servicios generales o debe invertirse en el desarrollo turístico del sector”, señala la concejala de Turismo de Hondarribia, María Serrano.

Desde Getaria, su primer edil, Nika Lertxundi, solo dispone de información de los medios de comunicación sobre este asunto, pero en principio no le parece un mal planteamiento. “Al revés, lo acogemos positivamente”, afirma, ya que asegura que el turismo origina “gastos directos” al Ayuntamiento y, sin embargo, no tiene “una recaudación directa”.

“Intentar recuperar parte de esos gastos de alguna manera” podría ser una buena opción, que habría que estudiar. “Habrá que ver de qué manera se puede hacer”, señala el primer edil de este municipio.

Desde Mutriku y Deba, como el resto de ayuntamientos, aún no han recibido ninguna comunicación sobre este asunto por parte de la Diputación. “No sabemos ni cómo va a ser, ni nada. Sí que tenemos que ser cautos, porque no podemos opinar sobre algo que no conocemos”, afirman desde el Consistorio de Deba donde, no obstante, insisten en que la futura ecotasa debería ser “consensuada entre todos los ayuntamientos y a poder ser con otras diputaciones”. “Si es un tema de país, autonómico, sería mucho mejor”, defienden.

Falta de información es lo que aduce también el alcalde de Mutriku, José Ángel Lizardi, que sabe que Donostia lo tiene “más o menos claro”, pero los municipios “pequeños, con menos movimiento” turístico, deberán “informarse mejor y luego tomar una decisión”. “Digo yo que si pones una tasa, tendrá unas obligaciones detrás, disponer de ciertos servicios. No lo sé, igual es contraproducente, habría que mirarlo bien”, manifiesta Lizardi.

Con una población similar a Mutriku, desde Orio, su alcalde, José Ángel Zaldua, asegura que “en un pueblo pequeño” como este no tienen pensado implantar una ecotasa, “en un principio al menos”. “No sé si es una buena oportunidad, porque en Orio no lo tenemos ni contemplado. Si nos llama la Diputación para ver de qué se trata, cómo se podría controlar, pues ya veríamos”, afirma Zaldua.

Sin embargo, al igual que señalan desde Zarautz, el cobro de una ecotasa “debería” plantearse cuando exista un “turismo masivo”, y en el caso de Orio este es “sostenible”. “En principio, al menos, no veo necesaria la aplicación de la ecotasa”, insiste. Y es que, de momento, prefiere esperar a que sea la Diputación la que le plantee directamente este asunto, para “estudiarlo” y quizá decir que estaban “equivocados, que esto tiene otra filosofía”.

Reparto de riqueza

Una situación “absolutamente distinta” de la costa guipuzcoana la viven en el interior, donde los turistas que llegan no suelen pernoctar, con lo cual esta tasa no tendría ningún efecto, puesto que en principio se cobraría teniendo en cuenta esta variable. “Nosotros vivimos de la industria y el turismo es algo anecdótico”, afirma el alcalde de Azpeitia, Eneko Etxeberria. En este sentido, recuerda que en realidad el “debate de fondo” de la ecotasa es “la gran afluencia del turismo” en las zonas costeras, por ello en el interior este cuestionamiento “es absolutamente distinto”.

“Entiendo que en Donostia esta iniciativa viene a combatir el turismo tipo masivo, como en Barcelona. Es una ecotasa que se plantea para penalizar este tipo de turismo, pero en el interior lo que demandamos es un tema de redistribución de la riqueza que genera el turismo”, insiste.

Desde las empresas del sector turístico tampoco tienen un pronunciamiento claro con respecto a esta tasa, pero se inclinan más al sí, aunque con condiciones. Asier Pereda, presidente de Aparture, la asociación que agrupa a las viviendas de uso turístico de Euskadi, muestra una actitud “completamente abierta” sobre esta ecotasa y le parece “muy razonable” su creación en “aquellos municipios que tienen una presión turística mayor” para que, a su vez, “tengan una financiación acorde a los flujos turísticos que soportan”.

Pereda cree que a estas alturas todo el sector está de acuerdo en que “nadie deja de viajar a un destino” porque “tenga que pagar de uno a tres euros más por noche”. Así que él estaría de acuerdo en establecerla, mientras se defina bien y se sepa cuál es la finalidad de la recaudación.

Precisamente del destino de la recaudación a través de este impuesto dependerá el pronunciamiento a favor o en contra de Kino Martínez, secretario general de la Asociación de Hosteleros de Gipuzkoa. “En función del destino nos posicionaremos”, indica. De momento, considera que el debate es “prematuro”, puesto que “todavía queda mucho recorrido”.

A Martínez le sorprenden “las distintas sensibilidades” que existen entre los tres territorios vascos, ya que en Bizkaia y en Araba se han mostrado en contra de esta ecotasa, mientras que Gipuzkoa, “que es el territorio cuya Diputación menos invierte en el desarrollo turístico, sí lo cree necesario”. “No tenemos una posición a favor o en contra, porque está supeditada al destino de la ecotasa”, insiste Martínez, que rechaza de plano que este impuesto se dedique a solucionar “problemas estructurales del tipo seguridad, tráfico o basuras”, ya que con este dinero “se debe permitir potenciar el sector y solucionar problemas de competitividad”.

De esta manera, solo Donostia da su contundente sí a la ecotasa, mientras que muchos ayuntamientos y parte importante del sector turístico, prefieren esperar a saber cómo se articulará este gravamen turístico para tener claro si les convence o no su aplicación en el territorio guipuzcoano en un futuro cercano.

La tasa en el estado

Baleares. Fue en 2016 cuando se creó esta tasa y en las Islas se paga entre dos y cuatro euros por establecimiento hotelero, según la categoría, y lo mismo para apartamentos turísticos.

Catalunya. La tasa turística en Barcelona va desde los 2,25 euros por persona y día en un hotel de cinco estrellas a los 0,65 euros.

La tasa en europa

Ámsterdam. Se cobra un 6% del precio de la habitación.

Berlín. El turista paga un 5% del precio de la habitación.

Bruselas. La tasa oscila entre los tres y cuatro euros.

Budapest. El impuesto está entre uno y dos euros.

Lisboa. El visitante paga un euro por noche.

Oporto. Los visitantes deben abonar dos euros por noche.

París. Hay que pagar entre 0,22 y 4,40 euros.

Roma. Tiene una tasa que va desde los dos euros hasta los siete.

Milán. El impuesto oscila entre los dos y los cinco euros.

Venecia. La ecotasa va desde 0,70 hasta 3,50 euros.

Viena. Se cobra el 3,2% del precio del alojamiento.

Praga. Se abona 0,50 euros por persona y noche.

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