La nueva pasión turca ‘low cost’ de los guipuzcoanos

Un hombre se somete a un trasplante capilar en el hospital LIV en Estambul, la capital de Turquía. Fotos: CliniFue

Buscan acabar con sus complejos y lo consiguen a 4.000 kilómetros de distancia. Estambul es la ciudad número uno del mundo en trasplantes de pelo, que cuestan alrededor de 2.500 euros con todo el ‘pack’ incluido, excepto el vuelo.

Un reportaje de Ruth Gabilondo - Domingo, 24 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:34h.

Llevan años sufriendo la irremediable caída del cabello. Han probado de todo, desde champús milagrosos, ampollas, hasta tratamientos más sofisticados, pero sin el resultado esperado. Ahora han encontrado la solución a 4.000 kilómetros, en Estambul, la capital turca. Decenas de guipuzcoanos viajan al año a la ciudad del Bósforo para someterse a un trasplante capilar a un precio muchísimo más asequible que en el Estado. En unas seis u ocho horas, la operación ha terminado y a los dos días pueden volver a casa. Todo, por unos 2.500 euros, más el billete de avión.

De esta manera, el mayor reclamo de la capital turca ya no es el Gran Bazar, la Mezquita Azul o la basílica de Santa Sofía, sino que ahora es el trasplante capilar, un servicio utilizado mayoritariamente por hombres, pero también por mujeres. Turquía se ha erigido en los últimos años como destino número uno a nivel mundial en cirugía capilar. Así, se calcula que unos 10.000 españoles viajan al año hasta Estambul para someterse a esta operación que acabe con sus complejos. Ante este incremento en el número de pacientes, han surgido decenas de empresas que hacen de intermediarias y representantes de clínicas turcas para ofertar estos implantes.

Una de ellas, CliniFue, con una oficina en Euskadi, lleva trabajando en este mercado desde 2016. En 2017 envió a unas 500 personas a Estambul y este año espera duplicar la cifra. Un negocio creciente, surgido de la propia necesidad de un vasco, Cristóbal Cavero;y un murciano, Jorge Aurelio Gambín, que se conocieron hace dos años realizándose un trasplante de pelo en Estambul. “Pedí presupuestos en Bilbao y en Barcelona y no bajaban de 13.000 euros. Era inviable, carísimo, imposible”, explica Cavero.

Al encontrarse con Gambín en Turquía, ambos llegaron a la misma conclusión: “Habíamos pasado mucha incertidumbre y miedo de no saber si la cosa iba a funcionar, de cómo iba a ser, del seguimiento posterior que prácticamente no había. Vimos que esto cojeaba un poco y que podíamos ayudar a más gente a hacerlo con seguridad y tranquilidad, sabiendo que todo está atado a la perfección”, explica. Y así, nació su empresa.

300 clínicas CliniFue es la representante e intermediaria del hospital LIV en Estambul, “controlado por el Ministerio de Sanidad”, con los doctores Hamid Aydin y Zija Yavuz a la cabeza. Cavero explica que Turquía es “la número uno del mundo” en trasplante capilar, tanto en la cifra “de pacientes como en especialización”. Esto se debe a que el Gobierno de Erdogan, ante la caída del turismo por la inseguridad y el terrorismo que azota el país, ha decidido subvencionar estos tratamientos para atraer visitantes. Actualmente, hay unas 300 clínicas y hospitales que se dedican a este negocio en Turquía.

“El pack para el trasplante sale, con todo incluido excepto el vuelo, por 2.500 euros. Esto incluye la operación, todos los traslados necesarios, un hotel cinco estrellas, asistentes personales que hablan español y turco durante toda la estancia, un tratamiento de Plasma Rico en Plaquetas (PRP), los medicamentos para el postoperatorio, una almohadilla para dormir la primera semana y un gorro para protegerte”, además de un seguimiento durante un año tras la cirugía, señala Cavero.

El porcentaje de satisfacción después de la operación es “muy alto”, asegura Cavero, que apunta, no obstante, que hay que ser realistas, no se puede pasar de ser calvo a tener una melena. La operación consiste en trasladar el pelo, no en fabricarlo. Es decir, se extraen unidades foliculares (que contienen varios cabellos) de la parte trasera de la cabeza y de la zona de la nuca, y se insertan en unos canales que abren los médicos donde falta. En el hospital LIV están utilizando ahora puntas de zafiro para realizar estos canales, porque se ha visto que “la incisión es más precisa, se sangra menos y la recuperación es mejor”, insiste Cavero.

A través de esta empresa, Carlos, guipuzcoano de 42 años, se sometió a esta operación en Estambul en octubre de 2017 y asegura que en seis meses ha notado una mejoría “muy grande”. “Tengo compañeros de trabajo a quienes ya se lo he recomendado”, afirma.

nervios y dudas Este hombre empezó a perder pelo a los 26 años. Cada vez se veía más entradas, así que para intentar frenar esta caída comenzó a utilizar diferentes champús y ampollas. Al ver que no podía remediarlo, hace tres o cuatro años se realizó el tratamiento PRP en Donostia para lograr revitalizar el pelo. “Pero si tu tendencia es que se te caiga, se te cae. Estaba viendo que iba a más y me veía mal, me resultaba incómodo”, afirma este hombre, que decidió poner remedio a esta situación realizándose un trasplante.

La primera vez que escuchó hablar de Turquía y del implante capilar fue a través de un compañero, que le comentó el cambio que había sufrido otro antiguo trabajador tras su viaje a la ciudad del Bósforo. “Al principio, no me lo creía mucho, pero empecé a investigar en Internet”, explica. Allí encontró unos vídeos de un peluquero murciano, que se había realizado un trasplante en España y otro en Estambul y se creyó su testimonio. Se puso en contacto con la misma clínica y les envió unas fotografías para que le dijeran si en su caso el trasplante era viable o no. “Me hicieron un dibujo con Photoshop de lo que necesitaba y me decidí”, señala.

Pisó suelo turco por primera vez el 18 de octubre del año pasado. “Esa noche dormí un poco nervioso”, reconoce. Al día siguiente, a las 7.30 horas, le llevaron al hospital, junto a un valenciano, un gallego y un murciano, con los que ya había creado un grupo de WhatsApp. En la clínica, le esperaba un traductor de español, que le presentó a todo el equipo médico. Le hicieron el diseño de cómo le iba a quedar la operación y le raparon el pelo.

Tras la anestesia local en la cabeza, comenzó la extracción de los folículos. “Me sacaron 3.000 de la zona donante. Conmigo tardaron tres horas”, indica Carlos. Posteriormente, y tras descansar un poco, el doctor le abrió los canales, “los agujeros donde implantar los folículos, sobre el diseño ya realizado”. Todo salió bien y a las 14.30 horas pudo abandonar el hospital. “Después de la operación ya fui a hacer turismo y a cenar por ahí”, señala.

Los resultados Al día siguiente, le volvieron a recoger en el hotel para poner rumbo a la clínica a hacerse las curas correspondientes. El tercer día en Estambul regresó al hospital, donde le explicaron cómo hacerse el lavado. Y, tras ello, a disfrutar unos días de la ciudad junto a su pareja.

“Fui nervioso, porque vas a un país diferente, pero vine súper contento y después de seis meses estoy muy contento. Era un hospital nuevo, súper higiénico”, afirma este guipuzcoano, que donde tenía zonas que “clareaban” en su cabeza, ahora están “cubiertas”. “En teoría hasta los 15 meses sigue saliendo pelo”, confía. En Estambul, encontró a mucha gente en su misma situación. “No exagero, si no vi a 300 personas operadas en el aeropuerto, no vi ninguna”, afirma Carlos.

Otro joven guipuzcoano, que quiere mantenerse en el anonimato, ha viajado recientemente a Turquía para someterse a esta operación. Ante los “desorbitados” precios de las clínicas estatales, estaba dispuesto a cortarse el pelo, que llevaba perdiendo desde hace tres o cuatro años, hasta que se enteró de lo económico que era el trasplante en Estambul. “Cuando vi la oportunidad de hacerlo allí, y de que había resultados, me pareció una buena idea”, relata.

Este guipuzcoano, al igual que Carlos, también vio en Internet los vídeos del peluquero murciano, que “ha empujado a bastante gente” a probar suerte en Turquía. Allí llegó a mediados de mayo, junto a otras personas que viajaron con el mismo objetivo. “No vas solo y es más cómodo, porque no estás todo el rato comiéndote la cabeza”, afirma.

En su caso, le implantaron 3.500 unidades foliculares, en una operación de unas seis horas. Tras tres noches allí, volvió a casa. Su intervención es muy reciente, por lo que todavía “está cicatrizando”. “El pelo en dos meses ya va saliendo y luego se pone más denso. Espero ver resultados hacia los cinco o seis meses”, confía.

De momento, está satisfecho con esta experiencia y recomendaría viajar a Turquía para esta operación, porque está “mucho mejor de precio” y no cree que haya “mucha diferencia” con lo que se puede conseguir cerca de casa. “Allí estás con gente hispanohablante, te sientes cómodo”, afirma.

Y es que precisamente esto es lo que buscan los guipuzcoanos, sentirse cómodos con su aspecto físico y acabar con sus complejos en un país, que se ha convertido en un destino ideal para lograr un trasplante capilar low-cost.

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