Álvaro Aragón Historiador especialista en la pequeña edad del hielo

“Durante la Pequeña Edad Glacial, el tiempo en Gipuzkoa, como este año, pasaba de semanas de lluvia a periodos de sequía”

El historiador habló el martes en el ciclo ‘Pasajes desconocidos de la Historia de Gipuzkoa’ sobre el impacto económico de la Pequeña Edad Glacial en el territorio

Alex Zubiria Ruben Plaza - Domingo, 24 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:34h.

donostia - Entre 1560 y 1630 Gipuzkoa, como el resto de Europa, padeció una serie de fenómenos meteorológicos adversos que cambiaron los modelos tradicionales de agricultura y ganadería.

La Pequeña Edad Glacial es una gran desconocida. ¿En qué consistió?

-Fue un pequeño periodo en el que las temperaturas bajaron vertiginosamente, no solo en Europa, sino también en Asia. Se le llama así ya que durante unos 100 años se dio un periplo comparable a las glaciaciones que existieron en la época prehistórica. Las temperaturas descendieron en algunas zonas, mientras que en otras se dieron largos periodos de sequías. Los casquetes polares, por ejemplo, llegaron hasta Islandia y en los años 60 del siglo XVII el Támesis se heló, permitiendo la organización de mercados sobre él.

En Gipuzkoa, ¿en qué se tradujo?

-La documentación nos indica que entre 1560 y 1630 hubo unos inviernos con grandes nevadas muy duros y prolongados en el tiempo. En primavera se dieron fuertes granizadas y llovió mucho, al igual que en los otoños.

Parece que está describiendo este último año.

-Sí (risas). Se parece bastante, aunque ahora se supone que es por un calentamiento global, mientras que antes era por un enfriamiento. Lo que caracterizó a ese clima fue la gran variabilidad que tenía. No había un año igual. Y el tiempo en sí mismo, como ahora, cambiaba mucho. Se pasaba de unas semanas de muchas lluvias a un periodo de sequía importante, con fenómenos de gota fría.

Decía que hay documentación registrada de esos periodos.

-Sí. A nivel estatal tenemos documentación religiosa, puesto que la Iglesia estaba continuamente mirando al cielo. Hay descripciones sobre ello y, además, se celebraron muchas procesiones pro pluviapara que lloviese y pro serenitate, para que el cielo se calmase durante las lluvias. También nos podemos guiar por los procesos judiciales y las actas municipales en las que se da cuenta de si fue un año de inundaciones o no y si, en consecuencia, se destruyeron los puentes y los caminos.

Muchos productos americanos como la patata y la alubia llegaron a Gipuzkoa gracias a este fenómemo.

-Así es. La agricultura anterior a este proceso se basaba en el cultivo del trigo y del mijo. En estas latitudes que llueve tanto, el cultivo tenía problemas y no podía competir con el de Burgos o Castilla. El enfriamiento del clima creó además una serie de enfermedades en los cereales, que la documentación recogía como gorria o galpiper. Esto es, una especie de moho que acababa con el trigo. Además, al no estar en establos, gran cantidad de ganado moría por las nevadas que se daban en la montaña. Esto hizo que muchos baserritarras abandonasen los caseríos y, por lo tanto, las rentas de los jauntxos se redujese. Llegó un momento en que la situación no podía continuar y buscaron soluciones. Por un lado, bajaron las condiciones de arrendamiento para atraer de nuevo a los baserritarras y, por otro, les compraron el ganado y sustituyeron el trigo y el mijo por productos de América como el maíz, las alubias o la patata, cultivos que se amoldan mejor a los climas más fríos. El cambio fue tal, que el maíz sustituyó al mijo hasta en el nombre;Artua era la denominación que se le daba previamente al mijo.

La pesca también se vio afectada.

-El enfriamiento de las aguas del mar y la pesca masiva en Terranova hizo que las ballenas variasen sus rutas. Los vascos se dirigieron a otros caladeros como Brasil, de donde los portugueses les echaron, e Islandia. A finales del siglo XVII, las ballenas llegaron a bajar hasta Canarias, pasando en su ruta cercanas a la costa de Galicia. En el siglo XIV los vascos ya iban a cazarlas ahí, así que retomaron la vieja costumbre hasta tal punto de que en el verano alquilaban los puertos gallegos, asturianos y cántabros. Asimismo, aumentó la pesca del besugo en detrimento del de las sardinas, creando de este modo la especialización en escabeche en los puertos de Getaria, Zumaia, Ondarroa y Lekeitio.

Este cambio de temperatura, ¿hizo que muchos guipuzcoanos decidieran emigrar?

-Sí, en esta época se dio la gran emigración a América. Además, muchas personas decidieron huir de la pobreza embarcándose. Procedían no solo de la costa, sino también del interior. También sabemos que en las expediciones de pesca y de ballenas iban personas de los dos lados del Bidasoa. Muchos barcos de Iparralde pasaban los inviernos en Pasaia para protegerse del frío, lo que dio pie a la industria sidrera en Donostialdea.

¿Cómo fue eso?

-En el siglo XVII Bilbao se convirtió en el principal puerto del cantábrico, al conseguir el monopolio de las lanas de Castilla y de la importación de bacalao de Terranova. Por lo tanto, Donostia debía buscarse la vida y se convirtió en el principal puerto de exportación del hierro de Gipuzkoa, del contrabando de plata, de la exportación del vino navarro a Inglaterra y de la caza de ballenas. La tripulación común de estos últimos barcos llevaba vino y txakoli para beber, ya que el agua en un barco dejaba de ser potable. El Ayuntamiento de Donostia quiso aprovecharse de ello y obligó por ley a cargar con sidra guipuzcoana todos estos barcos. De este modo, se produjo la especialización en toda la zona de Donostialdea, Oiartzun, Astigarraga, Usurbil y Hernani.

Creo que también cambiaron las ferrerías.

-Al darse tantas inundaciones, las ferrerías buscaron actualizarse con el martinete. Con ello, podían mejorar la producción del hierro y aprovechar mejor el mayor aporte de agua que había en los ríos. Las ferrerías acabaron duplicando la producción en menos de un siglo. Pero no solo eso, sino que muchas se convirtieron en caseríos con campos de maíz, ganado y molino. Se transformaron en una factoría integral.

Imagino que muchos profetas de la época buscarían culpables a estos fenómenos meteorológicos.

-Sí. De hecho, en el siglo XVII hubo un repunte del misticismo. Era el momento álgido de la caza de brujas con el proceso de Zugarramurdi en 1609. A las brujas normalmente se les acusaba de envenenar el agua de las fuentes y de estropear las cosechas. En una época con muy malas cosechas, solo había tres posibles culpables: los judíos, los moros o las mujeres. Como los dos primeros ya habían sido expulsados, solo quedaban ellas.