La indignación regresa a la calle

Una marea humana recorre las calles de las capitales vascas para mostrar su indignación por la puesta en libertad de ‘La Manada’

Nekane Lauzirika - Sábado, 23 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:52h.

Donostia - De la sorpresa y el asombro inicial se ha ido subiendo en el escalafón social por los diferentes grados de indignación, cabreo, repulsa hacia una resolución de libertad que, aunque sea legal y bajo coste económico es percibida por la inmensa mayoría de la sociedad como una flagrante injusticia, al propio hecho de libertad condicional se suma como índice multiplicador de repulsa la argumentación que realizan los magistrados.

Es difícil entender para las personas con las que hemos hablado y para la mayoría de las que se expresan en las redes que estos delincuentes condenados no vayan a intentar huir y mucho menos que en su comportamiento con las mujeres vayan a ser beatíficos por el mero hecho de ser conocidos. La experiencia más bien induce a pensar lo contrario, que como Manada seautoampararán en el grupo jactándose y muy posiblemente volverían a repetir algún atropello sexual contra cualquier mujer.

Con esta idea de fondo, miles de mujeres, y también hombres aunque todavía menos, se manifestaron ayer por las capitales de Euskal Herria contra la decisión de la Audiencia de Navarra de conceder la libertad condicional bajo fianza a los cinco miembros de La Manada condenados a nueve años de prisión por abusar sexualmente de una joven en los sanfermines de 2016.

Convocada por los movimientos feministas y asociaciones de mujeres de Euskadi a través de las redes sociales, la ciudadanía vasca volvió a responder para protestar contra “una Justicia patriarcal que protege a los violadores frente a las víctimas”.

En Donostia, cientos de personas se reunieron junto al quiosco del Boulevard, convocados por el colectivo Donostiako Mugimendu Feminista y desplegaron una pancarta con el lema en euskera Ante los ataques sexistas, solidaridad feminista. Ninguna agresión sexista sin respuesta, tras lo que varios participantes desplegaron banderas moradas, así como otras manifestantes lucían ese color símbolo de la lucha feminista en sus camisetas.

Pasadas las 19.10 horas, la protesta, integrada mayoritariamente por mujeres, se dirigió, como el día anterior, en manifestación a la vecina Parte Vieja, donde recorrió, entre aplausos, las principales calles de este barrio mientras los participantes coreaban lemas como Viva la lucha feminista y Las calles y las noches son nuestras, y algunos de ellos hacían sonar silbatos y cazuelas.

La representante de la Asamblea Feminista de Donostia Nagore Iturrioz expresó, en declaraciones a los periodistas, su satisfacción por la “respuesta” de los donostiarras a la convocatoria, al tiempo que pidió que la respuesta a las agresiones sexistas no solo se produzca solo cuando existen casos “mediáticos” porque “es algo que sucede todos los días”.

En Bilbao, varios miles de personas, aunque menos que el pasado abril, se han concentrado ante los juzgados con pancartas con lemas como Sí es sí, No a la cultura de la violación, Basta de justicia patriarcal y Nosotras te creemos, además de los que pequeños carteles que llevaron muchas de las participantes.

Entre el estruendo de silbatos se corearon frases como No es abuso, es violación, No es un caso aislado, se llama patriarcado, Es una mierda esta justicia o el ya clásico Gora borroka feminista.

En Vitoria la concentración de protesta contra este fallo judicial comenzó a las 20.00 horas en la plaza de la Virgen Blanca, el mismo lugar en el que el día anterior ya se realizó una primera movilización.

¡No es no. Justicia! fue el lema de la pancarta que encabezó la protesta, convocada por los colectivos feminista Andra y Lunes Lila, en Iruñea. Una pancarta desplegada por mujeres con guantes rojos que simbolizan las manos de ese color que desde hace unos años evidencian el rechazo a las agresiones sexistas en la Comunidad foral de Navarra.

En Iruñea, al igual que en el resto de las capitales vascas, los manifestantes exhibieron carteles con leyendas que rezaban Jueces incompetentes, deleznables. Mi vida tiene valor, Leyes retrógradas, obsoletas, denigrantes, absurdas y sin sentido.

Las concentraciones tuvieron un denominador común: la transversalidad de las mismas. Estudiantes, adolescentes, señoras de edad alzaban la voz al unísono contra “un caso que no es aislado, sino fruto de una justicia patriarcal”, indicaban Ane, Leyre, Isabel y Nerea, adolescentes recién llegadas de viaje de estudios de Cádiz que no daban crédito a la sentencia.