“Que se los lleven a España”

El vicepresidente y responsable de Interior italiano Matteo Salvini. (Foto: Afp)

El Gobierno italiano deja a la deriva a otra embarcación de refugiados y califica a los 224 ocupantes como “carne humana”

M. G. Zornoza/Aquí Europa - Viernes, 22 de Junio de 2018 - Actualizado a las 08:27h.

Bruselas - Matteo Salvini, vicepresidente y ministro de Interior italiano, lo ha vuelto a hacer. Diez días después de negar el desembarque del Aquarius, ha dejado a la deriva en alta mar a otra embarcación de la ONG alemana LifeLine. El ministro pedía a España que acoja a esa “carne humana” y, una vez más, su discurso xenófobo traspasó las palabras. Su estrategia es amedrentar a las ONG para que dejen de operar en el Mediterráneo.

“La Guardia Costera italiana les ha escrito para que no se movieran, que se ocupaba Libia, pero estos desgraciados, incluso poniendo en peligro la vida de los inmigrantes en estos botes, no han escuchado a nadie y han intervenido cargando su cantidad de carne humana a bordo”. Así arranca el discurso de Salvini explicando los últimos hechos en alta mar. Lo detalló a través de un mensaje directo en las redes sociales. Apenas diez días después de marcar un precedente dejando a la deriva a las 629 personas a bordo del buque Aquarius de Médicos Sin Fronteras, el líder de La Liga reincide y ha rechazado ofrecer un puerto seguro a 224 inmigrantes rescatados por la ONG italiana LifeLine.

“Que se lleven toda la carga de seres humanos a Gibraltar, a España, a Francia o donde queráis. Italia no se puede hacer cargo de los costes económicos y sociales de una inmigración fuera de control”, apuntó Salvini en declaraciones recogidas por la agencia Efe. Agregó que “Italia solo va a ver este barco en postal porque las reglas se respetan”.

“Queremos acabar con la mafia de la inmigración clandestina que causa miles de víctimas”, aseguró el también líder de la ultraderechista Liga, que añadió que no permitirán la existencia de los “taxis del mar que luego desembarcan en Italia”. Atacó además a las ONG, de las que censuró que “no hacen voluntariado” sino que “ayudan al tráfico de seres humanos”. “Estos falsos socorristas miran más a la cartera que a salvar vidas”, zanjó.

El ministro de infraestructuras y Transportes, Danilo Toninelli, también informó por su parte de que el barco de LifeLine está actuando “en aguas libias fuera de las reglas del derecho internacional” y que “han embarcado a 250 náufragos sin tener los medios técnicos para garantizar su seguridad”.

Después del caso del Aquarius, Salvini ha autorizado el atraque de varios barcos con miles de personas a bordo. La diferencia es que eran buques italianos los que las trasladaban. La estrategia del líder de la Liga es amedrentar a las ONG que operan en el mar Mediterráneo, a las que ayer llegó a calificar de “desgraciadas”, y reducir las actuaciones a las autoridades libias que colaboran con la Guardia Costera de dicho país.

Se trata de un nuevo capítulo en el libro sin fin que vive la política de asilo europea en los últimos años. Las próximas líneas se escribirán en la mini cumbre extraordinaria que Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión, ha convocado para el domingo invitando a diez Estados miembros. La cita pendía de un hilo por la plausible ausencia de Italia, un actor clave. Finalmente la canciller Angela Merkel ha convencido al premier italiano Giuseppe Conte.

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