Cartas a la Dirección

Tortura Marka España

CÉSAR MANZANOS - Jueves, 21 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

“Nuevo Gobierno del PSOE”. ¿Nuevo? Lobos disfrazados de corderos ¿Gobierno? Interino, simbólico y minoritario ¿Socialista? Han sido quienes, gobernando en mayoría, han sentado las bases más duras de las políticas antiobreras, de inflación punitiva, así como de criminalización de la disidencia política y la protesta social. Las etiquetas están prostituidas, niegan lo que esconden y solamente responden a un objetivo: perpetuar en el poder a los de siempre.

Presidentes y ministros del circo político español en los 40 años que llevamos de proceso de des-democratización, además de a sí mismos, sirven al capital. No en vano, cuando han hecho carrera política para forrarse, normalmente, son premiados por las grandes empresas privadas a las que han favorecido con su producción legislativa en materia de derecho privado, cuando no, con contratos preferentes e incluso fraudulentos.

Mientras, como recoge el último informe de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura, los malos tratos y torturas en movilizaciones ciudadanas contra la derogación, suspensión o recorte de derechos sociales, civiles y políticos crecen, persisten en las comisarías, en los CIE, en las cárceles para adultos y menores, continúan las muertes bajo custodia institucional. Los miles de casos registrados durante los catorce últimos años son la punta del iceberg de estas prácticas sistemáticas. Impresiona que la gran mayoría sigan impunes y no sean investigadas, y resulta terrorífico que las empresas mediáticas se encarguen de ocultar, cuando no de legitimar, la tortura ante sus espectadores. Pero lo que ya huele a podrido es que el “nuevo Gobierno del PSOE” nombre Ministro de Interior a un juez que ha mirado para otro lado cuando personas detenidas han denunciado ante él torturas. Un insulto, ultraje y desprecio a las víctimas de la violencia institucional, a quienes, en lugar de despreciarlas, habríamos de homenajear, comprender y reparar especialmente, si nuestra sociedad tuviera un estándar mínimo de autocrítica y calidad humana.

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