El control de la inmigración divide al Gobierno alemán

Merkel en rueda de prensa. (EFE)

La coalición puede romperse hoy por divergencias entre Merkel y la CSU bávara

Elena Garuz - Lunes, 18 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Berlín - La tensión dentro del bloque conservador en Alemania amenaza con romper la coalición de gobierno ante las opiniones encontradas de Angela Merkel y el ministro del Interior, Horst Seehofer, que hoy quiere anunciar un endurecimiento de los controles de inmigración al que se opone la canciller.

El Bild publicó ayer que la cúpula de la Unión Socialcristiana (CSU) bávara, liderada por Seehofer, está dispuesta a conceder un nuevo ultimátum de dos semanas para que Merkel encuentre una solución europea a la devolución en la frontera de inmigrantes registrados ya en otros países de la Unión Europea (UE). El diario agrega, citando fuentes próximas a la cúpula de los socialcristianos bávaros, que Seehofer tiene previsto aprobar hoy el cierre de fronteras internas mientras no se consiga contener la inmigración ilegal a través de las exteriores, pero que aplazará su ejecución hasta la reunión del Consejo Europeo a finales de junio. El semanario Der Spiegel, en su edición digital, informaba a su vez respecto a un ultimátum de 14 días que “de momento no se ha dispuesto nada en ese sentido”.

¿destitución? Inicialmente se hablaba de que Seehofer, en caso de recibir el apoyo de la cúpula de su partido, podría ordenar ya hoy a la Policía que cierre el paso a los inmigrantes registrados en otro país comunitario. “Entonces Merkel tendrá que destituir a Seehofer como ministro. Esto sería el fin del Gobierno” y del bloque conservador formado por la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller y los socialcristianos bávaros, según advirtió un miembro de la cúpula de la formación de Merkel en declaraciones al Bild.

Por su parte, el propio Seehofer, citado por este diario, dijo en tono conciliador que “nadie en la CSU está interesado en derrocar a la canciller, en disolver el grupo parlamentario de CDU y CSU o en dinamitar la coalición. Queremos una solución viable en el futuro para rechazar refugiados en nuestras fronteras”, subrayó. Al mismo tiempo, el diario Welt afirmó en su edición dominical que Seehofer dijo en un encuentro de miembros socialcristianos del Gobierno con el líder en el Parlamento de la CSU, Alexander Dobrindt, no poder trabajar más “con esa mujer”, en alusión a Merkel.

La canciller reiteró el sábado su empeño en hallar una solución europea a la gestión de la crisis migratoria en su habitual videomensaje de los sábados, en el que afirmó que la inmigración es un “desafío europeo que requiere también una respuesta europea”. Por ello, según el Bildbasándose en fuentes próximas a los Gobiernos de varios Estados de la UE, la canciller planea celebrar una reunión extraordinaria con los Estados comunitarios más afectados por la crisis migratoria, como Grecia, Italia y Austria, antes del Consejo Europeo del 28 y 29 de junio. El portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, se apresuró a responder a estas informaciones con un mensaje en Twitter que algunos medios consideran un desmentido y otros una confirmación del interés de Merkel por abordar la cuestión migratoria con otros Estados comunitarios antes del Consejo Europeo. “No hay planeada ninguna cumbre extraordinaria de la UE sobre política de refugiados. La convocatoria de una cumbre de la UE de este tipo sería competencia de las instituciones de la UE. Pero, naturalmente, el Gobierno mantiene en este contexto conversaciones con diferentes Estados miembros y con la Comisión” Europea, señalaba el tuit.

disputa interna La edición digital de Der Spiegel informó también de que una parte de la cúpula se reunía ayer por la tarde en Berlín para ver el partido entre la selección alemana y el combinado mexicano en el Mundial de Fútbol y abordar después la situación interna del bloque conservador en una sesión previa a la convocada oficialmente hoy. La disputa interna entre la CDU de Merkel, con 200 escaños en el Parlamento, y la CSU de Seehofer, con 46, continúa pesando así como una amenaza sobre el futuro inmediato del bloque conservador, que desde hace décadas forma un grupo parlamentario único, y sobre la continuidad de la colaboración con los socialdemócratas, que podría fracasar sin haber llegado a cumplir los cien días.

Secciones